Rusia en emergencia: Incendios amenazan plantas nucleares

IAR Noticias
10/08/10

Las autoridades rusas declararon el estado de emergencia en los alrededores de la central nuclear de Mayak, en lazona de los Urales, que sigue terriblemente amenazada por el fuego. Otras instalaciones nucleares permanecen en zona de riesgo. La alerta afecta a los bosques y parques de la región.

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El centro, situado en las cercanías de Chelyabinsk, en los Urales, no se ha visto afectado aún, aunque el temor a que sí llegue a producirse algún incidente ha provocado que el martes se celebre una reunión del gabinete de crisis.

La nube de humo provocada por los incendios forestares que asolan Rusia se está disipando gradualmente de Moscú que, hasta el momento, ha sufrido las duras consecuencias del humo.

El fuego ha calcinado cientos de miles de hectáreas desde finales de julio, pero ha inquietado especialmente a las autoridades de Chelyabinsk (a 2.000 kilómetros al este de Moscú) por la proximidad de las llamas al centro que se dedica fundamentalmente a almacenar residuos nucleares.

Los servicios de emergencias de Snezhinsk, en los Urales, han informado de que el incendio que se acercaba al centro de investigación nuclear de esta ciudad rusa ha sido extinguido, mientras que las autoridades de Ozersk, a sólo 80 kilómetros, aplicaron el reglamento de emergencia en las inmediaciones de la planta de procesamiento de desechos nucleares de Mayak, una de las más importantes de Rusia.

Mientras, en la ciudad de Ozersk las autoridades pusieron en práctica la normativa de emergencia para evitar una propagación de los incendios, debido a que allí se encuentra una de las plantas de procesamiento de residuos nucleares más importantes de Rusia, la planta de Mayak.

"El jefe de la administración ha declarado el 6 de agosto (...) el estado de emergencia debido a la propagación del fuego", se dice en un comunicado difundido hace escasas horas.

El enorme complejo nuclear de Mayak es capaz de reprocesar 400 toneladas de combustible nuclear al año, además de ser un lugar de almacenamiento de grandes cantidades de residuos de este tipo.

En numerosas ocasiones ha sido protagonista de las noticias del día por los accidentes y fugas que se han producido en los últimos años.

Majak fue en 1957 el escenario de la mayor catástrofe atómica antes de la de Chernobil, en Ucrania, en 1986. Entonces murieron 200 pesonas, según datos oficiales. La radiactividad contaminó una zona de unos 100 kilómetros cuadrados.

Varias instalaciones nucleares de Rusia se encuentran en zonas de riesgo. De hecho, el ministro de Situaciones de Emergencia, Sergei Shoigu, instó el domingo a sus servicios a redoblar los esfuerzos en torno a un centro de armas nucleares, una Snezhinsk, también en los Urales.

En cuanto a la central nuclear de Sarov, a 500 km al este de Moscú, más de 800 hombres todavía están luchando contra el fuego que asoló la zona.

En la capital de Rusia, el número de muertes aumentó de menos de 400 a alrededor de 700 por día. Es decir, la mortalidad se ha duplicado en pocas horas debido al humo y al calor.

Defensores de los Derechos Humanos había pedido en una carta abierta al presidente Dmitry Medvedev, que pida ayuda a los países extranjeros para evitar "una catástrofe humanitaria" ya que, de acuerdo con las autoridades de Moscú, los índices de micropartículas de la contaminación, el monóxido de carbono e hidrocarburos, eran tres veces superiores a los que normalmente se consideran peligrosos para el ser humano.

Alexei Yablokov, ex asesor de la ecología del Consejo de Seguridad de Rusia, ya ha avisado de que este fenómeno supone para Rusia uno de los principales desastres ecológicos y de salud de toda su historia.

Varias embajadas extranjeras, tales como Canadá, han comenzado a evacuar a algunos de sus nacionales y los equipos locales de fútbol han anunciado que van a abandonar la zona para poder entrenar.

Por su parte, el jefe de los servicios sanitarios de Rusia, Gennady Onishchenko, también ha advertido contra las epidemias como el cólera, debido a la ola de calor.

Los grandes incendios forestales que azotaron el oeste de Rusia han causado la muerta, por el momento, a 52 personas, según cifras oficiales. La ola de calor que asoló el oeste de Rusia desde principios de julio es el peor "desde hace 1.000 años", ha dicho el director del servicio meteorológico de Rusia.

Desde mediados del pasado mes de junio una ola calor asola gran parte de la zona central de la Rusia europea y ha provocado incendios que se han cobrado la vida de más de 50 personas, mientras que alrededor de 2.000 se han quedado sin hogar, según indicó ayer el Gobierno ruso.

Miles de agentes de los servicios de emergencia y militares han estado trabajando día y noche durante casi tres semanas para combatir los incendios en 22 regiones de Rusia.

Esta situación, junto con la fuerte sequía, ha provocado que las pérdidas a corto plazo para la economía rusa lleguen a ser de un uno por ciento del PIB de 2010, unos 15.000 millones de dólares (11.379 millones de euros), según predijeron varios analistas económicos en la edición de este martes del diario financiero ruso 'Kommersant'.

"El principal efecto negativo de la sequía y de los incendios se producirá en julio y en agosto", afirmó Alexander Morozov, del holding bancario HSBC, que agregó que este estancamiento podría ser reconocido formalmente después del tercer trimestre de 2010.

La mayoría de los analistas evalúan todavía de una manera modesta el impacto en la economía del desastre medioambiental en Rusia.

La empresa de intermediarios financieros UBS ha rebajado las estimaciones de crecimiento del PIB de Rusia a un 0,5 por ciento en 2010 y ha aumentado su pronóstico de inflación para 2010 del 5,5 por ciento al 6 por ciento, y hasta un 6,5 por ciento para el próximo 2011.

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