El capitalismo del desastre llega a la colina del Capitolio

Joe Quinn
SoTT.net
Traducción de F.P. para SDLT
24/01/10

Muchos grupos de libertades civiles en los EEUU están con las mano alzada por el pronunciamiento de la Suprema Corte de Justicia este jueves, en el caso de Ciudadanos Unidos contra la Comisión Electoral Federal (Citizens United Vs Federal Election Commission), que le otorga a las corporaciones el libre ejercicio para contribuir con tanto dinero como puedan (que es mucho) para influenciar en los resultados políticos de las futuras elecciones estadounidenses. Esta es la misma banda de jueces del Tribunal Supremo (más o menos) que nos otorgaron, literalmente, el reinado glorioso de George dobleV Bush. Keith Olbermann, el reportero de opinión de la MSNBC dedicó uno de sus “reportes especiales” al fallo, que convierte a todos los políticos de los EEUU en “prostitutas” de las grandes corporaciones.

Eh….¿y qué es lo nuevo aquí?

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Esta es la parte relevante del fallo:

Los factores relevantes en la decisión de si adherir a [precedentes] más allá de la operatividad de los mismos - y la antigüedad de esos precedentes, la confianza - los intereses en juego, y de si la decisión fue bien razonada - aconsejan en favor de abandonar el caso jurisprudencial de Austin, que en sí mismo contravino los precedentes de Buckley y de Bellotti. Según lo explicado ya, el caso Austin no estaba bien razonado. También ha sido minado por la experiencia desde su emisión. El discurso político tan engranado en la cultura de este país en que los emisores políticos encuentren maneras legales para la financiación de sus campañas. Los rápidos cambios en la tecnología y en los conceptos y la propia dinámina inherentemente creativa del concepto de libre expresión - aconseja contra la idea de mantener una ley que restrinja discurso político en ciertos medios o por ciertos sujetos parlantes.

Además, ningún asunto de confianza está en juego. Así, esta consideración debidamente evaluada conduce a la conclusión que el pronunciamiento del caso Austin debe ser invalidado. La corte vuelve al principio establecido en Buckley y Bellotti que el gobierno puede no suprimir el discurso político basado en la identidad corporativa del emisor. Ningún interés gubernamental justifica suficientemente límites en el discurso político tanto no lucrativo como para el beneficio lucrativo de las corporaciones.

Perdónenme si no puedo hallar algo dentro de mí quese emocione por esta legalización de lo que las corporaciones multinacionales han venido haciendo durante muchos años. ¿Todos en los EEUU han olvidado repentinamente la palabra “lobby”? ¿O el hecho de casi cada miembro del congreso ha sido vendido y pagado, en algún punto, por grupos corporativos del lobby? Vaya sino al sitio de OpenSecrets.org y escoja a cualquier hombre o mujer del Congreso o senador que usted guste y vea por usted mismo. ¿Hay una diferencia entre el aporte corporativo directo o indirecto a los políticos y gastar dinero de esas mismas corporaciones en, por ejemplo, publicidad para promover la influencia de los mismos políticos? Hasta ahora, las corporaciones tuvieron que contentarse con donar grandes cantidades de dinero a las candidaturas que los candidatos después han utilizado para hacer funcionar sus campañas, es decir promocionar sus promesas electoralistas etc. Ahora las corporaciones pueden gestionar las campañas de candidatos ellas mismas. Ya lo puedo ver desde ahora, Juan Pérez, candidato presidencial, “patrocinado por Coca-Cola”. ¿Usted gusta de Coca-Cola, correcto? ¡Entonces usted va a AMAR a nuestro candidato!

Y pongamos en claro que influenciar en los políticos de EEUU es hoy una actividad que esta adueñada, manejada, y aprovechada por las corporaciones, porque las corporaciones dictan con eficiencia la política del gobierno en los EEUU. Se han neutralizado los sindicatos hace mucho tiempo y son los grupos lobbystas los realmente representados y los que realmente representan a la gente normal no tienen simplemente poder financiero como para hacer ninguna diferencia. Todo gira sobre el dinero en la tierra del libre mercado de corporativismo capitalista y bancario.

¿Qué, en términos reales, ha cambiado tanto? Nada. ¿Cuál es tan el problema? ¿Es que las corporaciones pueden ahora hacer publicidad abiertamente para o contra los candidatos en todos los niveles, e influenciar en la opinión pública de esa manera? ¡No se preocupe de eso! Porque no es cuestión de quién consigue ganar la elección (o es designado de acuerdo según las circunstancias) sino la cantidad de dinero que se destina a sobornarlos cuando logren la oficina.

Mi fastidio es, no obstante, simplemente que no avance el Tribunal Supremo y “corporativice” el estado de Israel y el lobby israelí en su pronunciamiento, y los declare elegibles para manipular, sobornar y chantajear legalmente a políticos de los EEUU para asegurar la continuidad favorable de la política exterior israelí-estadounidense.

El darle vueltas al fallo del Tribunal Supremo es similar a la representación del granjero que se preocupa de que la puerta del granero quedó abierta, cuando no advierte el hecho de que el granero mismo está ardiendo. Pero la arrogancia no termina allí. Muchas personas engañadas del centro de EEUU y grupos activistas no sólo deben preocuparse por librarse de la correa de corporaciones nativas, sino que también ahora asoma el amenazador fantasma –horror de horrores- de corporaciones extranjeras entrometiéndose en la farsa del proceso político estadounidense!

Newsweek comentó al respecto:

Las preguntas más grandes emergentes de este acto decisorio son el alcance del término “corporación” -dice Edward Foley, profesor de derecho en la Universidad estatal de Leyes de Ohio y el director del Programa de Ley Electoral-. ¿El Tribunal Superior quisiera que esta decisión se aplicara a las corporaciones extranjeras así como las domésticas? , reflexiona. La verdad es que la Corte no tomó una decisión unívoca al respecto.

Foley explica mejor las potencialidades emergentes hablando del gigante electrónico, de video y de la comunicación, Sony. La corporación tiene la sede de sus cuarteles generales en Japón, pero una gran cantidad de sus accionistas residen en los Estados Unidos. De hecho, la gente puede incluso comprar y negociar la acción de Sony en la Bolsa de Nueva York. La cuestión es si esta corporación, con los lazos estrechos con un país extranjero y con los Estados Unidos, se le debe permitir contribuir independientemente con su dinero a las campañas presidenciales y al Congreso.

El Centro para la Integridad Pública publicó el siguiente encabezado:

¿Permitirá Citizens United (Ciudadanos Unidos) que Hugo Chávez y el rey Abdullah compren las elecciones norteamericanas?

Y se pregunta:

…algo que las firmas de los EEUU deben comentar. ¿Qué hay sobre las empresas extranjeras que funcionan con sucursales en los EEUU? Muchas de éstas sucursales, como negocios estadounidenses, son usualmente propiedad de accionistas - pero el paquete dominante es propiedad, entera o parcialmente, de gobiernos extranjeros.

Los ejemplos prominentes son CITGO Petroleum Company - una vez nacida estadounidence como Cities Services Company, pero comprada en 1990 por la gubernamental venezolana de Petróleos de Venezuela S.A. Citizens United podría concebiblemente permitir que el presidente venezolano Hugo Chavez, que ha criticado intensamente a los últimos dos presidentes de EEUU, derive sus fondos de gobierno para derrotar a un candidato político estadounidense, simplemente comprando anuncios televisivos a través de CITGO.

Dado que los EEUU ha sido durante muchos años un imperio mundial, parece justo que algunos de sus sujetos pasivos puedan tener una opinión dentro del mismo, o ejercer una influencia sobre las deliberaciones de los constructores del imperio. ¿No es un reembolso debido a Hugo Chávez luego de que la CIA trató de derrocarlo en el 2002? ¿Si fuese ello posible, qué tipo de influencia podría ejercer Venezuela en la política de los EEUU y las vidas de 300 millones de estadounidenses? ¿Educación libre de tercer nivel para todos y asistencia médica universal, quizás? ¿O gas subvencionado en invierno por lo menos? ¿Eso sería malo para más del 10% de ciudadanos de los EEUU que viven debajo del umbral de pobreza?

¿Y qué sobre los saudíes? Bien, es poco probable que se alejen mucho del neoliberalismo, pero puede ser que den un pequeño golpe de codo a los políticos de los EEUU para que haya un tratamiento más equitativo hacia los estados árabes de Medio Oriente. Puede ser que incluso animen al presidente a no invadir más naciones árabes y a no librar matanzas a su gente. ¿Una vez más, es ésta una mala idea? ¿Es una mala idea que otras naciones estén en una posición para refrenar el complejo militar-industrial de los EEUU para prevenir los peores excesos? Personalmente pienso que es una gran idea, pero es muy poco probable que suceda, principalmente porque el pronunciamiento del Tribunal Supremo no lo permite explícitamente y puede por lo tanto prohibirlo en cualquier caso, que muy probablemente ocurriría, si las corporaciones de los EEUU pagan a los jueces del Tribunal Supremo suficiente dinero.

Así amigos es que no hay nada nuevo por ver aquí, con excepción del paso lógico subsiguiente a la larga trayectoria que los EEUU comenzaron hace muchos años cuando nadie hizo caso de la advertencia de Eisenhower sobre la amenaza del complejo militar-industrial. Si esta explicación no le satisface, piense un poco en un escenario político de los EEUU siendo similar al Haití de hoy, y como en tales tierras donde reina la desesperación, los buitres corporativos no pierden tiempo en encontrar una manera de obtener beneficios.

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