Arun Gandhi y los judíos

Joe Quinn
SOTT.net
Traducción por el Averiguador
21/01/2010


El Dr. Arun Gandhi frente a una fotografía
de su abuelo Mahatma Gandhi

Arun Gandhi es el quinto nieto del famoso Mahatma Gandhi, figura pública y determinado y verdadero hombre de paz. ¿Qué hacía diseminando nefastas ‘teorías de la conspiración’ sobre los judíos en enero del 2008?

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En 1987, junto a toda su familia, Arun Gandhi se mudó a EEUU para trabajar en un proyecto de la Universidad de Mississippi. El proyecto investigó y contrastó las clases de prejuicios que existían en la India, EEUU y Sudáfrica. Luego, se mudó a Memphis, Tennessee, y fundó el Instituto para la No-Violencia M.K.Gandhi alojado en la Universidad de los Hermanos Cristianos, una institución académica católica. Este instituto estaba dedicado a aplicar los principios de la no-violencia a escala local y global. En el 2007, el instituto se mudó a Rochester, Nueva York, y actualmente está ubicado en el Campus de la Universidad de Rochester River.

Arun brindó muchos discursos sobre la no-violencia en varios países. Durante su gira por Israel y Palestina en el 2004, instó a los palestinos a resistir la ocupación israelí pacíficamente para asegurarse su libertad. Propuso al Parlamento Palestino una marcha pacífica de 50,000 refugiados palestinos cruzando el Río Jordan para regresar a su tierra en Palestina, y dijo que los Primeros Ministros deberían encabezar la misma. Arun declaró:

¿Qué podría suceder? Quizás el ejército israelí dispararía y asesinaría a varios. Podrían asesinar a unos 100. Podrían matar a 200 hombres, mujeres y niños. Y eso impactaría al mundo. El mundo se despertaría y diría, ‘¿qué está pasando?’

Teniendo en cuenta las brutales condiciones bajo las cuales los palestinos son forzados a vivir, atacados y asesinados a diario, la propuesta de Arun para la solución del problema palestino tiene sentido. En lugar que el ejército israelí elija uno por uno y que sus muertes sean ignoradas por los principales medios, ¿por qué no llevar a cabo la marcha, y el potencial sacrificio, y aumentar las posibilidades que el mundo se levante y se entere? Un acto de este tipo es lo que muy probablemente el pueblo palestino, tanto en Palestina como en otros lugares, decidirían hacer si los palestinos tuvieran algo que decir sobre su futuro. Pero hoy por hoy los palestinos no tienen una verdadera voz, ninguna representación real, con su liderazgo político infiltrado y cooptado hace mucho tiempo por las fuerzas del estado de Israel. Israel decide el curso de acción y maneja cuidadosamente ambos bandos en su solitaria ‘guerra’ contra el pueblo palestino.

En el 2006, el Consejo de Gobernadores de la BBC publicó un Informe Independiente sobre la imparcialidad de la BBC en su cobertura del conflicto israelí-palestino. El alcance de la investigación fue “evaluar la imparcialidad de Noticias BBC y la cobertura de los actuales asuntos del conflicto israelí-palestino en particular con respecto a la certeza, equidad, contexto, balance y prejuicio, real o percibido”.

La investigación descubrió que la cobertura de la BBC del conflicto israelí-palestino fue “incompleta y tendenciosa” y “falló en informar adecuadamente las penurias de los palestinos que viven bajo la ocupación”. [1]

En el 2006 el grupo de investigación Si los Americanos Supieran (If Americans Knew) publicó un estudio sobre la cobertura del conflicto israelí-palestino por Associated Press (AP) en el período enero-diciembre del 2004. El estudio descubrió “una importante correlación entre la probabilidad de que una muerte reciba cobertura y la nacionalidad de la persona asesinada”. En el 2004, hubo 141 informes en titulares o primeras planas de AP sobre muertes israelíes. Durante este tiempo, hubo realmente 108 israelíes muertos (la discrepancia se debe al hecho que algunas de las muertes fueron reportadas varias veces).

Durante el mismo período, se informaron 543 muertes palestinas en titulares o primeras planas. Durante este tiempo, realmente habían muerto 821 palestinos. En otras palabras, se informaron un 131% de muertes israelíes y un 66% de muertes palestinas en titulares o primeras planas de AP. Es decir, AP publicó 2.0 veces más muertes israelíes que palestinas. En realidad hubo 7.6 veces más palestinos muertos que israelíes en el 2004. [2]

Previos estudios sobre informes de muertes palestinas versus israelíes han demostrado que la cobertura de los periódicos fue incluso más distorsionada en comparación con AP. Por ejemplo un estudio de seis meses de duración del San Francisco Chronicle mostró un diferencial de 30:1 de muertes de niños israelíes que de muertes de niños palestinos; un estudio de seis meses de duración del The Oregonian por AUPHR mostró que en los titulares del periódico la relación era de 44:1. [3]

Vivimos en un mundo donde la verdad y la justicia han sido puestas cabeza abajo. Mientras que el asesinato a diario de palestinos por las fuerzas de Israel pasan desapercibidos, y por lo tanto, no reconocidos por el resto del mundo, todo criticismo de alto perfil de estos crímenes se enfrenta inmediatamente a la furia y condena de los líderes políticos (principalmente occidentales) y por el infame lobby israelí en EEUU, y por supuesto por los principales medios de prensa occidentales.

En un episodio con fuertes ecos sobre la debacle de Walt y Mearsheimer, Arun Gandhi llegó a los titulares en enero del 2008 por comentarios que hizo sobre el estado de Israel, las dificultades del pueblo palestino y el peligro que las enfermizas políticas de lo que abiertamente puede denominarse como “sionismo” representan al mundo entero.

Gandhi escribió que:

“La identidad judía “ha sido encerrada dentro de la experiencia del holocausto – una carga alemana de la cual los judíos todavía no han podido deshacerse. Es un muy buen ejemplo sobre cómo una comunidad puede exagerar una experiencia histórica al punto que comienza a rechazar amigos.

El holocausto fue el resultado de la perturbada mente de un individuo que fue capaz de influenciar a sus seguidores a que hagan algo terrible. ... El mundo lamentó el episodio, pero cuando un individuo o un país se niega a olvidar y seguir adelante, el lamento se convierte en furia”.

Describiendo a Israel como “un país que cree que su supervivencia solo puede asegurarse con armas y bombas”, Gandhi se preguntó si “¿no sería mejor ayudar a aquellos que te odian?” Agregó:

“Aparentemente, en el mundo moderno, tan determinado a vivir por la bomba, este es un concepto externo. Tú no ayudas a nadie, más bien los dominas. Hemos creado una cultura de la violencia (Israel y los judíos son los jugadores más importantes) y esa Cultura de la Violencia eventualmente destruirá a la humanidad”.

Gandhi luego se disculpó por su “publicación pobremente elaborada”, diciendo que no debió implicar que las políticas del gobierno israelí reflejaban la visión de todo el pueblo judío.

Por supuesto, Gandhi se equivocó al culpar a ‘los judíos’, no solo porque es completamente desacertado sugerir que todos los judíos apoyan las políticas del estado de Israel, sino porque también lo dejó a él y a su razonable e importante mensaje abierto a un inmediato descrédito por antisemita, lo cual es exactamente lo que sucedió.

A su favor, Gandhi inmediatamente reconoció su error respecto a que comprendía que no todo el pueblo judío apoyaba a Israel. El simple hecho es que ‘los judíos’ no son los culpables de las extremas injusticias que suceden hoy en día en el mundo, a pesar del salvaje despotrique de ciertos críticos alternativos. ¿Cómo lo hacen? ¿Se supone que debemos creer que los 15 millones de judíos en todo el mundo se juntan regularmente en secreto y planifican el rumbo político y económico de los mayores gobiernos del mundo? Por supuesto, ciertos políticos judíos en Israel, EEUU, Inglaterra y otros lugares hacen ejercicio de un poder excesivo, lo cual es un hecho verificable. Si, como algunos hubiesen querido, las acciones de estos pocos hacen responsables a ‘todos los judíos’, entonces podemos decir que todo norteamericano que apoye al gobierno de Obama o al partido democrático o republicano (es decir, más de la mitad de todos los americanos) ¡es personalmente culpable por el asesinato de más de 1 millón de iraquíes! Entonces, si son ‘los judíos’, ¡entonces también son ‘los americanos’! (¡y ‘los británicos’!)

Claramente esto no tiene sentido. Para aquellos que suscriben a tales creencias, vale la pena recordar que los que crean las políticas israelíes y las mismas políticas prosperan en base a la preponderancia de tal extremismo. ¿Por qué? Porque tales opiniones son claramente ilógicas y es extremadamente fácil utilizarlas para convencer al mundo que el antisemitismo, o el odio hacia los judíos, está ‘en aumento’, lo cual puede, por otro lado, facilitar la agresión israelí contra los palestinos y árabes del Medio Oriente y el aumento de la influencia israelí sobre los gobiernos occidentales (llámese el lobby de Israel).

Ghandi solo se equivocó en este punto. Su declaración de que “un país que cree que su supervivencia solo puede asegurarse con armas y bombas”, y que “¿no sería mejor ayudar a aquellos que te odian?” es eminentemente racional.

Igualmente defendible es su comentario:

“Aparentemente, en el mundo moderno, tan determinado a vivir por la bomba, este es un concepto externo. Tú no ayudas a nadie, más bien los dominas. Hemos creado una cultura de la violencia (Israel y los judíos son los jugadores más importantes) y esa Cultura de la Violencia eventualmente destruirá a la humanidad”.

Pero todavía nos queda el problema de a quién culpar, porque no dudemos, alguien o algún grupo es responsable por los horrores que han plagado a la humanidad durante tanto tiempo. Los culpables no pertenecen a ninguna religión organizada, tampoco adhieren a ninguna ideología política o social, estas no son otra cosa que distracciones utilizadas para cementar el dominio de este grupo controlador de las masas de gente común.

Existe una palabra para las personas de las que hablo, una palabra que no posee definiciones derivadas ideológicamente o formuladas de elaborada retórica, una palabra que llega a la raíz de este problema humano de una manera científica y psicológicamente precisa, evitando la circularidad de la especulación que ha evitado que durante tanto tiempo nos llegue una solución definitiva. (4)

La palabra es psicópata.

Estimados en un 6% de cualquier población dada, solo son seres humanos en apariencia. Carentes de la habilidad de identificarse con los sentimientos de otra persona, en consecuencia, carecen de aquello que define a una persona como verdaderamente humana. Recientes investigaciones por parte de científicos británicos han demostrado que los cerebros de los psicópatas son fundamentalmente diferentes a los de los humanos ordinarios. (5) Tales desviados no solo poseen una ventaja natural sobre los seres humanos normales respecto a la facilidad y velocidad con la que acceden a posiciones de poder, sino que una vez allí, están liberados de las restricciones de la conciencia y son conducidos solo por su necesidad de dominar, controlar y, en última instancia, destruir a otros. No es difícil imaginar que un grupo de desviados tales, habiéndose reconocido entre ellos y reunido sus fuerzas, y en consecuencia llegando a posiciones de poder casi absoluto, desatarían el caos sobre el resto de la humanidad. Efectivamente, en su trabajo seminal sobre el tema, Sin Conciencia (Without Conscience), el psicólogo canadiense Dr Robert Hare calcula que los psicópatas son los responsables de más del 50% de los crímenes cometidos en la sociedad. (6)

Pero los crímenes del psicópata común, o de la variedad de jardín, palidecen en la insignificancia cuando consideramos los crímenes de nuestros psicópatas en el poder, es decir, nuestros líderes políticos. George Bush, Dick Cheney y Donald Rumsfeld, Tony Blair y sus sirvientes civiles del Salón Blanco, todos estos hombres (y otros más) cometieron el supremo crimen de guerra internacional (según lo definieron los juicios de Nuremberg) al mentir al público y ordenar la invasión de un país soberano en el 2003 sin una debida causa. La invasión de Irak (no hubo ‘guerra’) resultó en la violenta muerte de 1.3 millones de ciudadanos iraquíes, y unos 1.2 millones más por muertes no-violentas, y unos 6 millones de desplazados y sin techo.(7) Bajo las órdenes directas de la oficina del vicepresidente, la CIA dirigió (dirige) un escuadrón de la muerte en una operación por fuera del Ministerio del Interior de Irak el cual involucró decenas de ataques encubiertos con coches bomba y masacres de musulmanes iraquíes shiítas y sunníes en un esfuerzo por crear la ‘realidad’ de una guerra civil en Irak y, en consecuencia, justificar la continua colonización militar y económica norteamericana del país. (8) Hoy, aquellos responsables por estos masivos crímenes no están en la cárcel sino que permanecen en posiciones de poder y son alabados como 'líderes de estado'.

Habiendo identificado el problema, la pregunta es entonces ¿qué podemos hacer al respecto?

La capacidad de engaño, de competir y de mentir ha demostrado ser una estupenda y exitosa adaptación para los psicópatas, por lo tanto la posibilidad que la bondad se disemine espontáneamente en todo el mundo parece imposible en la práctica. Hoy por hoy el amor entre hermanos y hermanas es cada vez más inusual, y la miseria y sufrimiento de aquellos que realmente son capaces de sentir, de tener una conciencia, es demasiado común. Las manipulaciones de los líderes psicópatas, tales como la promoción de la justificación de la tortura, están diseñadas para hacer psicópatas de todos nosotros. Sin embargo, una predisposición a la conciencia y a la ética, como objetivo principal, puede prevalecer siempre y cuando sea posible ejercitar la libertad y el altruismo en un sentido abstracto, por el bien de los demás, incluyendo a nuestros descendientes.

Entonces nuestros primeros esfuerzos deben estar concentrados en rechazar la mentalidad del blanco o negro, del 'nosotros contra ellos', que ha ganado tanto terreno en las últimas décadas. Debemos dejar de condenar estúpidamente los inminentes peligros de la gran ‘conspiración judía’ o de la horda de musulmanes arrasando el mundo. No se trata de ‘los judíos’, de ‘los musulmanes’, de ‘los cristianos’, de ‘los iraníes’ o de otras religiones o grupos étnicos de quienes deberíamos preocuparnos, sino de la existencia de psicópatas en posiciones de poder que utilizan a las religiones y creencias culturales para dividir y conquistar a la población de humanos normales. En resumen, nuestro ‘auto-interés’ debería utilizarse colectivamente asegurándonos que todos los demás sean felices y bien dispuestos también; y en asegurarnos que los hijos que traemos al mundo tengan la opción de ser constitucionalmente felices y benevolentes unos hacia otros.

Esto quiere decir que si la psicopatología amenaza el bienestar del futuro de la humanidad normal – lo cual está haciendo – entonces solo puede ser tratada con un generalizado rechazo a permitir que el ser sea dominado por ella individual y personalmente. Preservar la libertad por el ser en el sentido práctico, preserva, en última instancia, la libertad de los demás. La protección de nuestros propios derechos como los derechos de los demás, asegurando la posición y el potencial de la libre voluntad para un futuro feliz y pacífico para todos.


Notas:

(1) http://www.guardian.co.uk/israel/Story/0,,1766215,00.html
(2) http://www.ifamericansknew.org/download/ap-report.pdf
(3) http://www.auphr.org
(4) Psicoplasia: La Doctrina no Escrita por R.R. Foster
(5) http://www.timesonline.co.uk/tol/news/uk/crime/article6736973.ece
(6) http://www.hare.org/
(7) http://www.justforeignpolicy.org/
(8) http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=1230