¿Cuántas veces se puede reciclar?

PMA
04/11/10

El reciclaje es parte de un proceso circular en el que los desechos vuelven a convertirse en materia prima para fabricar nuevos productos. Así, una y otra vez, reduciendo la generación de basura y la extracción de recursos naturales. Esta es al menos la teoría, pues a veces la práctica resulta algo diferente. ¿Cuántas veces se puede reciclar en realidad el papel, el vidrio, el plástico o los metales? ¿Es posible fabricar productos con estos materiales sin tener que recurrir a recursos naturales?

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Papel

Un mismo papel no podría estar reciclándose una y otra vez de forma indefinida. Para transformar este material usado en otro nuevo igual hay que someterlo a un proceso de pulpado, llevar a cabo distintas operaciones de lavado y pasarlo por una serie de filtros. Y esto hace que la fibra de celulosa de la que se compone se vaya deshilachando y acortado, reduciendo su consistencia y su longitud. La Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón (Aspapel) estima que, como media, la fibra de celulosa puede ser reutilizada unas seis veces.

Hasta estos seis ciclos, de media, el desecho volverá de nuevo al comienzo para repetir otra vez la historia, evitando el uso de recursos naturales. Pero al alcanzar ese punto, la fibra estará tan deteriorada por los sucesivos reciclajes que se quedará en los filtros de la planta de tratamiento. El círculo se rompe. Esto significa que resulta imprescindible ir incorporando al proceso fibra virgen extraída de árboles para renovar la materia prima. En la práctica, esto ocurre en el propio contenedor azul donde los ciudadanos tiran este material usado, cuando el papel y el cartón que ya fue reciclado se mezcla con otro que llega ahí por primera vez.

Vidrio


Una botella de vidrio sí que puede estar reciclándose de forma indefinida para producir otras botellas. Como incide Ecovidrio, este material puede reciclarse al 100% y no pierde ninguna de sus cualidades. Ahora bien, existe una limitación: el color. Si esa botella es verde, no servirá para fabricar otra transparente. Esto es más relevante de lo que parece, pues a diferencia de otros países en los que los ciudadanos deben separar el vidrio por colores, en España acaba todo mezclado en el iglú verde: lo que llega a las plantas de tratamiento es una amalgama de muchas tonalidades.

¿Importa tanto el color del vidrio? A la industria desde luego que sí y esto hace que, por lo general, a esa amalgama de tonalidades del vidrio recuperado (donde predomina el verde) se le tenga que añadir un porcentaje de nuevas materias primas para dar justo con la tonalidad precisa (un porcentaje que será mayor cuánto más se diferencie el nuevo color de esa mezcla verde). Así pues, en la práctica, con una botella usada se puede fabricar otra, pero habrá que incorporar algo de nuevas materias primas para que tenga el tono deseado. Hoy en día, esto tampoco es un problema, pues todo el vidrio recuperado es absorbido por la industria vidriera, produciéndose una verdadera reducción de la extracción de materias primas de la naturaleza. Ahora bien, puede llegar un momento en el que llegue a ser necesario separar por colores (con ayuda de los ciudadanos o con máquinas) para aprovechar en cada botella la mayor proporción de vidrio recuperado, como ocurre en Suiza.

Plásticos


El reciclaje de los plásticos tiene limitaciones importantes. Para que un plástico (polietileno tereftalato (PET), polietileno de baja o de alta densidad, poliestireno…) que se tira al contenedor amarillo se vuelva a convertir en algo, primero hay que triturarlo, lavarlo y fundirlo hasta formar una granza (pequeños granos de plástico). Este es un proceso térmico que va degradando el material. Por ello, según Cicloplast, que integra a las empresas del sector plástico, sólo se puede reciclar unos 4 ó 5 veces. “Se puede incrementar este número si se añaden aditivos en el material virgen para mejorar sus propiedades”, asegura Alberto Caldeiro, director técnico de esta sociedad.

¿En qué se convierte ese plástico reciclado? Como explica Caldeiro, el 26% va destinado a fabricar tuberías, el 22% a láminas y bolsas, el 14% a piezas industriales, el 19% a perchas, calzado, mobiliario urbano… Algunos envases de plástico vuelven a transformarse en nuevos envases, pero existen restricciones para aquellos que contienen alimentos o bebidas. Con el plástico es habitual que el material reciclado se dedique también a otras aplicaciones diferentes a la que tenía en su primera vida (y esto hace que a veces no sea fácil encontrar compradores). En el caso de las botellas de PET, se pueden convertir en un forro polar o en una moqueta. Se le habrá dado una nueva vida al plástico, pero será sólo su última etapa hacia el vertedero, pues no habrá forma de devolverlo otra vez al principio del ciclo. Para aquellos plásticos ya degradados por fases de reciclado anteriores, Caldeiro es partidario de lo que denomina “reciclado energético”, lo que en realidad significa desviarlos a una incineradora para generar electricidad mediante su quema. Según datos de Cicloplast, en España se recicla el 21% del plástico, se quema para generar electricidad el 14% y se envía a vertedero un 65%.

Metales


Los metales pueden reciclarse una y otra vez sin fin. Es lo que ocurre con el plomo de las baterías de los coches, que los fabricantes españoles pueden reaprovechar una y otra vez para producir nuevas baterías sin tener que recurrir a explotaciones mineras. El destino que tengan algunos de los metales reciclados dependerá de su calidad, es decir, de su pureza. A veces puede costar más separarlos de otros materiales cuando están muy mezclados, lo que constituye no sólo una cuestión técnica, sino también económica. En cualquier caso, su alta demanda, en especial de metales como el aluminio o el cobre, hace que haya mucho interés por el material reciclado. “España es deficitaria en chatarra, y se necesita tanta en la siderurgia, que tenemos que importar una gran cantidad de otros países”, incide Javier Álvarez, director de Ecoacero, asociación que promueve el reciclaje del acero. “Si reciclas acero de un coche, de una lavadora o de una lata tienes una y otra vez materia prima”, recalca.