Multitudinarias marchas contra la reforma jubilatoria de Sarkozy

04/10/10
IARNoticias

Tres millones de franceses protestaron contra la suba de la edad de retiro....Siga leyendo, haciendo click en el título...Por tercera vez en un mes, tres millones de personas tomaron las calles en toda Francia para protestar y desafiar el proyecto de reformas jubilatorias del gobierno del presidente Nicolás Sarkozy. El Ministerio del Interior trató de subestimar las manifestaciones y las redujo a 899.000 personas. Pero lo real es que el intento de extender la edad de retiro en Francia a los 62 años y no a los 60 se está convirtiendo en un serio dolor de cabeza político para el gobierno y su vínculo con la opinión pública.

Más allá de la pública indecisión de los sindicatos, la consigna en la enorme marcha en París era inquietante: “retiro del proyecto legislativo ahora o huelga general indefinida” sin atenuantes. La amenaza de los manifestantes es una espada de Damocles sobre la representatividad sindical, que no quieren que su tibieza en las negociaciones, les radicalice sus bases. Una nueva marcha está preparada para el 12 de octubre. “Nosotros no recularemos”, advirtió Bernard Thibault, líder de la poderosa CGT. “Nosotros mantendremos esta firmeza y este sostén popular nos compromete a continuar. Si el gobierno confirma su intransigencia, él no podrá sorprenderse si la movilización adopta otras formas”, dijo con cautela.

El líder de la CFDT, Francois Chereque reclamó “gestos de calma del gobierno para abrir un diálogo y construir una verdadera reforma”.

Después de su aprobación en la Asamblea Nacional, donde el gobierno conserva la mayoría, el martes se iniciará el debate sobre el tema en el Senado y no será fácil para la UMP, el partido de gobierno. Los sindicatos reclaman reformas substanciales y los socialistas proponen al primer ministro François Fillon barajar y dar de nuevo. Un nuevo proyecto de reforma “más justo y que considere las preocupaciones de la gente”. Aunque todos saben que el déficit público francés exige llegar al hueso, si quieren que todos los jubilados sigan cobrando.

La secretaria general del socialismo Martin Aubry chicaneó al primer ministro François Fillon y a su tensión con el presidente Nicolás Sarkozy, cuando se está por anunciar una reorganización ministerial que lo dejará probablemente afuera.

“Como dice que piensa diferente, el primer ministro deberá decir: ‘Frenamos todo, ponemos todo sobre la mesa y hacemos una reforma justa y eficaz’, dijo en la marcha junto a la líder Verde, Cecile Duflot y a Jean Luc Melenchon, del nuevo partido de izquierda.

Los sindicatos rompieron una vieja tradición y llamaron a sus seguidores a marchar un sábado para evitar salarios perdidos. La decisión incorporó una nueva generación a la manifestación y atravesó todas las edades: estaban jubilados, prejubilados, padres, hijos, adolescentes y bebitos, colgados en la espalda de los padres o en sus cochecitos.

Los jóvenes son los nuevos protagonistas de estas marchas contra las reformas jubilatorias , en solidaridad con los mayores y con miedo a su propio futuro por la falta de empleo.

Bajo un cielo gris plomo y lluvias esporádicas, 310.000 personas, según los sindicatos, y 63.000, según la prefectura, marcharon en París. “Ni en el Eliseo, ni en Matignon, ni en el salón. Hay que luchar” cantaba la multitud, en densas columnas que caminaron desde la Plaza de la República a la Bastilla, para terminar tres horas después en la Plaza de la Nación.

Estudiantes, liceístas, obreros, familias, trabajadores sin papeles, empleados públicos pero también del sector privado conformaban la densa marcha. Una columna socialista avanzaba con un cartel: “Somos todos gitanos” , en alusión a la expulsión de los Roms a Bulgaria y Rumania por el gobierno de Sarkozy.

En toda Francia hubo 240 marchas contra las 222 que consiguieron reunir los gremios en la pasada protesta del 23 de septiembre. En Bordeaux desfilaron 130.000 manifestantes contra 31.500, según la policía. La afluencia de gente fue menor en Marsella y los sindicatos, con sólo 19.000 personas cuando habían conseguido 222.000 en la última protesta. La guerra de las cifras continúa entre el gobierno y los sindicatos, que filmaron las marchas para probar su apoyo.