El gobierno británico quiere que presos trabajen y compensen a sus víctimas

EFE
05/10/10

El Gobierno británico quiere que los presos tengan jornadas laborales de 40 horas semanales, que les saquen de "una forzosa y aburrida inactividad" y que permitan el pago de indemnizaciones a las víctimas de sus crímenes.
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Así lo anunció hoy el ministro de Justicia, Ken Clarke, en la Conferencia anual que el gubernamental Partido Conservador celebra desde el domingo en Birmingham (centro de Inglaterra).

Clarke manifestó que el objetivo es que las cárceles se conviertan en "lugares severos de trabajo duro y reforma" y aseguró que para ello se facilitará una mayor participación del sector privado en los programas de rehabilitación, potenciando los resultados.

El ministro criticó que en el actual sistema carcelario británico sea "voluntario" levantarse por las mañanas de la cama y consideró necesario cambiar las reglas para que los reclusos se vean obligados a trabajar ocho horas al día, ya sea para generar riqueza o para formarse en un oficio o profesión de cara al futuro.

El Gobierno de coalición entre conservadores y liberaldemócratas quiere que el sector privado genere los empleos y que se cree un fondo para las víctimas con el 20 por ciento de los ingresos.

El 80 por ciento restante se destinaría a cubrir el coste de mantener el sistema penitenciario y a pagar los salarios de los presos, bien a sus familiares o creando un fondo para que puedan disponer de ese dinero una vez que cumplan sus condenas.

Según el ministro de Justicia, este plan supondrá un ahorro a las arcas públicas en torno a los 2.000 millones de libras (unos 2.300 millones de euros) y ayudará a que los presos logren reincorporarse a la sociedad con mayor facilidad.

"Si queremos reducir los crímenes que está gente cometerá cuando salga, tenemos que conseguir que el mayor número posible de ellos estén acostumbrados a trabajar duro", dijo Clarke.

Ante una audiencia puramente "tory", partidaria de la mano dura contra los criminales y escéptica sobre la posibilidad de rehabilitar a los presos, el veterano líder conservador, que fue ministro del Interior y de Economía en los Gobiernos de John Major en la década de 1990, aclaró que no ha cambiado de discurso.

"No os preocupéis. No me he convertido de repente a mi avanzada edad (70 años) en una especie de idealista con pájaros en la cabeza.

Dejadme ser claro sobre lo que siempre he pensado acerca de los criminales y su castigo. Para quienes cometen delitos graves, la prisión es la única y la mejor de las sentencias", subrayó.

En la actualidad, hay 85.150 personas presas en el sistema penitenciario británico y la última proyección del Gobierno es que esa cifra se eleve a 88.500 en el año 2016.