La mano oculta de EEUU detrás de las relaciones entre China y Pakistán

Li Hongmei
Pueblo en Línea
14/09/10

En un reciente reportaje, el diario estadounidense The New York Times afirmó que unos 11.000 soldados chinos estaban acantonados en la región de Gilgit-Baltistan, administrada por Paquistán.

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La China, sin embargo, rechazó la afirmación, diciendo que la misma había sido elaborada para dañar las relaciones sino-paquistaníes y también para lastimar los de por sí volátiles lazos de China con la India.

Como era de esperar, el texto fue reproducido de inmediato por los medios informativos indios, que a coro denunciaron la “agresiva postura” de China en temas trascendentales para la soberanía e integridad territorial de la India.
La India ha expresado por mucho tiempo su preocupación por los sólidos lazos entre China y Paquistán, preocupaciones que se han multiplicado luego de que Beijijng supuestamente denegara visa de entrada a un alto comandante del ejército indio, con el argumento que su comando incluía a Jammu y Cachemira.

Si bien la India critica con acritud incluso el plan chino de construir presas y otras infraestructuras en la Cachemira bajo soberanía de Paquistán, en el caso de EEUU éste parece más concentrado en señales estratégicas y militares que derivan de los crecientes vínculos sino-paquistaníes. Así las cosas, la aproximación de China a Paquistán es caracterizada una y otra vez por algunos estrategas militares estadounidenses como una exhibición de fuerza, que marcha de la mano del incremento del poderío militar regional e internacional de China.

Por obra de los recientes ejercicios militares conjuntos entre Corea del Sur y EEUU en las proximidades de las costas chinas, así como del diferendo surgido en el Mar de la China Meridional y el mar Amarillo, a lo que se sumó la suspensión de las comunicaciones militares bilaterales, las relaciones sino-estadounidenes atraviesan un período de altibajos, como parte del cual aumentan las tensiones, a la par que disminuye la confianza mutua. El reciente despliegue mediático sobre el “problema de Cachemira” coincide con las circunstancias en las cuales EEUU, después de su retirada de Iraq, se impacienta por reajustar su foco estratégico en Asia.

Ante este panorama, EEUU procuraría dominar la situación, manteniendo a raya a una China cada vez más “ambiciosa”, como forma de asegurar su “reaparición” sin obstáculos en la región. Para esto, se coludiría con la India, que reacciona con nerviosimso ante el menor movimiento de China, por la cual no oculta resentimientos latentes.

La intención estratégica que EEUU oculta tras la pantalla de humo que éste ha creado en el subcontinente es promovida desde ese país por Andrew Small, un asociado transatlántico del Fondo Marshall para Alemania, quien en cierta ocasión dijo que “las relaciones de China y Paquistán deben implicar otros factores estratégicos y militares, que sin dudas disgustarían a EEUU. ”

También argumentó sobre las profundas preocupaciones estadounidenses respecto al pacto nuclear con Paquistán, que a los ojos de EEUU constituye un desafío a su predominio sobre el tema de la no proliferación y el subcontinente.

Anteriormente, EEUU también se inmiscuyó en las relaciones sino- paquestaníes, distorsionando los hechos sobre la ayuda china para paliar los efectos de las graves inundaciones en Paquistán, con la intención de calzar una cuña de separación entre dos los amigos probados. Algo más absurdo aún: intentó promover una competición de donantes entre China y la India. Esta vez, regresa a ensayar su viejo truco, pero pidiendo prestadas las manos a la India para interferir en las prácticas habituales de China, y las relaciones tradicionales de ésta con Paquistán.

Esta ingerencia estadounidense en las relaciones de China con sus vecinos no es en modo alguno incidental. Su lógica es simple: cualquier elmento de desafío potencial a Washington en Eurasia debe ser blanco de la estrategia global de EEUU.

China no ha vacilado en proseguir el camino del desarrollo pacífico y de la construcción de las buenas relaciones y asociaciones con sus vecinos, incluyendo a Paquistán y la India.

Pero en lo que atañe a la seguridad geopolítica, China y EEUU bien pudieran verse mutuamente desde un ángulo constructivo, en lugar de echar llamas por los ojos y dedicarse improperios cada vez que se contemplan.