Europa-2009: discriminación y racismo hacia inmigrantes

Prensa Latina
07/01/10

Los intentos de regularizar flujos migratorios con los embates de la crisis económica, como telón de fondo en 2009, y la opción de discursos racistas y discriminatorios, contrastan en la agenda política de Europa en torno a la inmigración.

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El tema, en tanto polémico y diverso por las aristas de análisis que impone, ha estado gravitando en las políticas de los gobiernos europeos durante los últimos años, ajustado a las peculiaridades nacionales, pero con expresiones comunes en el ámbito oficial.

Tanto es así que los gobiernos de Francia, Alemania (con la mayor proporción de migrantes extracomunitarios) y España han sido la diana de las críticas a las políticas de Estado sobre la migración, lo cual no excluye de responsabilidad al resto de los países industrializados, importantes receptores de mano de obra.

Según la oficina de estadísticas Eurostat, unos 20 millones de extranjeros residían en 2008 en países de la Unión Europea (UE), lo que equivale al 3,9 por ciento de la población total.

Por su composición y distribución, seis millones de residentes en alguno de los 27 Estados de la Unión eran ciudadanos de otras naciones europeas; 4,7 millones eran africanos; 3,7 millones asiáticos y 3,2 millones procedentes de Latinoamérica.

Alemania cuenta con la mayor comunidad de extranjeros (7,2 millones) que representan 8,8 por ciento de la población, pero en porcentaje España la supera con un 12 por ciento, respecto a sus ciudadanos naturales.

La postura dominante en la Unión Europea es imponer una legislación cada vez más restrictiva a personas no originarias, para lo cual se apela sin tapujos a discursos que llevan implícito una revisión de antiguas políticas de integración social y cultural.

Se impuso así un arsenal ideológico enfilado a desacreditar a las culturas y religiones no "occidentales", con el apoyo de consultas populares para prohibir el ingreso de migrantes, además de promover artificialmente la discusión de controvertidos temas y debates públicos sobre las identidades nacionales.

Conscientes de las nefastas consecuencias, las fuerzas progresistas dentro del continente se oponen a la iniciativa que propala el derechista primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, de convertir a Europa en "una fortaleza" infranqueable para los ciudadanos del Sur, quienes están condenados en buen número a una expulsión, en el mejor de los casos, o a la muerte.

La reforma aprobada, que entrará en vigor en 2010, dispone que un inmigrante sin papeles puede ser retenido hasta 18 meses en una cárcel próxima a una pista del aeropuerto de llegada y que una vez expulsado tenga vetada la entrada a la UE durante cinco años.

Otras medidas de endurecimiento prevén sanciones penales a empleadores que contraten a trabajadores sin un estatus legal regularizado.

El resurgimiento de la extrema derecha en Europa, apoyada por los partidos de corte neonazi, ha propiciado la extensión de prácticas y enfoques reaccionarios con relación al fenómeno migratorio.

Los debates sobre la identidad nacional están demostrando ser espacios de liberación de la palabra "racista", de incitaciones a la violencia, de odio y de desunión, sostiene un grupo de políticos progresistas, intelectuales y artistas franceses, en un llamado al presidente, Nicolás Sarkozy.

El manifiesto crítico insta al mandatario a parar la bola de nieve xenófoba y a terminar con esas reuniones sobre identidad nacional francesa, cuya naturaleza "puede romper de forma duradera los fundamentos de nuestra vida en común", afirman las personalidades de diversos sectores políticos.

Con anterioridad, el Partido Comunista galo emplazó en noviembre último sin rodeos a Sarkozy para que pusiera fin a los debates.

Otro motivo de tensiones en la sociedad francesa es una polémica ley con la que el gobierno pretende prohibier el uso en la vía pública del burka (velo) y el higab, componentes del vestuario femenino musulmán, que de alguna forma se relaciona con la cultura ancestral de unas ocho millones de personas en ese país.

Europa debe cumplir con su promesa de ser una sociedad abierta e integradora, opinó Nazia Hussain, director del proyecto "At Home in Europe" del Instituto Sociedad Abierta (OSI, por sus siglas en inglés).

La reciente prohibición de minaretes en Suiza, dijo, es una clara señal de que el sentimiento antimusulmán es un verdadero problema en Europa, sostuvo, al referirse a un referendo celebrado en el país helvético a fines de noviembre, por iniciativa de los partidos de derecha.

Los votantes suizos respaldaron por mayoría una medida propuesta por parlamentarios conservadores de prohibir la construcción de minaretes en las mezquitas musulmanas del país, lo cual originó una ola de críticas por toda Europa, en Francia inclusive.

Un informe del OSI indica que la población musulmana residente en países de la UE (entre 15 y 20 millones) registra las tasas más altas de desempleo, reciben menores salarios y sufren los mayores índices de pobreza.

Una situación similar afrontan los migrantes latinoamericanos, africanos, asiáticos y otras comunidades étnicas, como los húngaros, rumanos, moldavos, ucranianos y gitanos.

Gobiernos como el de Gran Bretaña, por otra parte, hacen ver que la inmigración es una causa clave del incremento del desempleo y las escasas posibilidades de trabajo para los nativos, a fin de justificar el endurecimiento de las leyes migratorias.

Recientemente el gabinete del primer ministro, Gordon Brown, aprobó un nuevo paquete de medidas restrictivas que frenan incluso el ingreso al país de ciudadanos de naciones fuera de la Unión Europea.

También se adoptarán acciones para restringir el otorgamiento de visados a estudiantes extranjeros, quienes se benefician con becas en universidades británicas y del Programa de Ruta de Trabajo Post-Estudio para aquellos que aspiren a la residencia, sobre todo los altamente calificados, a partir de un sistema de puntos cada vez más rígido.

Europa en general despide 2009 con la crisis económica a cuesta, estremecida por tensiones sociales y de índole cultural, pero deja sobre el tintero agudos problemas sin resolver como la inmigración con políticas que lleven un firme trasfondo humano.

(*) La autora es jefa de la Redacción Europa de Prensa Latina.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

hoy leia sorprendido lo que pasa en italia con los africanos,realmente sin palabras!! lo de los musulmanes es lamentable como se los critica y ataca,los medios son muy responsables siempre los ponen como unos locos y fanaticos.ay que respetar su cultura.lo de francia es penoso.una pregunta por que el ciudadano de EEUU y europeo tiene derecho de circulasion sin visa en todo el planeta??? y nosotros tenemos que sacar visa o mil requisitos..yo vivo en EEUU asesinan hispanos todos los dias,por odio racial.si te escuchan hablar espanol ya te miran raro.