Correa señala a la CIA como instigador del intento de golpe de Estado

EuropaPress
26/10/10


El presidente de Ecuador, Rafael Correa, aseguró que desde que asumiera su mandato, en enero de 2007, vive en una "conspiración permanente", al tiempo que acusó a la CIA --servicios de Inteligencia de Estados Unidos-- de infiltrarse en las estructuras ecuatorianas para provocar el intento de golpe de Estado del pasado 30 de septiembre.



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En una entrevista concedida este lunes al diario mexicano 'La Jornada', Correa acusó a la agencia norteamericana de infiltrarse en la Inteligencia ecuatoriana para favorecer las revueltas policiales que desembocaron en lo que el propio mandatario definió como un intento de golpe de Estado.

"Hubo traición en ciertos sectores de la policía y fuerzas armadas (...) Todos los cuadros de Inteligencia trabajaban para la CIA", dijo Correa, quien explicó que esta situación ha derivado en una profunda transformación de los servicios ecuatorianos.

"Quedamos en cero. Así que hemos tenido que buscar cuadros alternativos, algo que no se forma de la noche a la mañana. Recién en 2009 logramos aprobar la Ley del Sistema Nacional de Inteligencia", apuntó el mandatario.

En esta línea, Correa observó que "los gobiernos que han querido cambiar las cosas en América Latina" son los que han sufrido el acoso constante de "grupos con vinculaciones políticas a los que no les interesa la democracia, sino mantener sus privilegios y sus conductas represivas".

"Qué casualidad que somos nosotros --Venezuela en 2002, Bolivia en 2008, Honduras en 2009 y Ecuador en 2010-- los que hemos sufrido intentos de golpistas. La posibilidad de que esto sea casualidad es nula. ¿Por qué? Porque estamos cambiando las cosas", insistió.

JUICIO DEL 30-S

En este contexto, el presidente ecuatoriano adelantó que va a "radicalizar" el proceso judicial contra los acusados de participar en las revueltas policiales, al considerar que "es una deuda con la ciudadanía heroica que salió a la calle a defender la democracia".

"Con gente como los golpistas no se conversa, se aplica la ley (...) reconciliar con criminales es imposible eso sería permitir la impunidad y traicionar a los que murieron ese día. No vamos a claudicar", sentenció.

Además, el presidente confesó que durante las doce horas que permaneció retenido en el Hospital de la Policía Nacional de Quito "sentía indignación por la traición de esa gente y tristeza, (porque) si me tocaba morir dejaba este proceso a medias, dejaba a mi familia, a mis hijos".

Así, el dirigente manifestó su agradecimiento a las Fuerzas Armadas del país andino que desde el principio de las revueltas manifestaron su lealtad a Correa y acudieron a rescatarle a dicho centro sanitario.

"El 30-S se portaron muy profesionales las Fuerzas Armadas, tienen buen liderazgo, son democráticas, nos lo demostraron ese día, creo que hay un alto grado de confianza (...) Son leales al Gobierno y al orden constitucional", aseveró.