Sin festejo: Números oficiales indican que EEUU no superó la recesión

IAR Noticias
23/09/10

Es muy temprano para celebrar en el Imperio: A la desaceleración, baja del consumo y persistencia del desempleo, ahora se agrega la comprobación oficial de que la economía (y pese a que superó el peor pico de la recesión) permanece estancada y en pronóstico reservado. Los nuevos datos oficiales siguen arrojando dudas y alimentan un panorama de incertidumbre económica entre los analistas, líderes empresariales y gobernantes que temen una recaída mundial de la crisis. Un sondeo de Gallup reveló que el 82% de los estadounidenses piensa que EEUU sigue en recesión.

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Contradiciendo los pronósticos "esperanzadores" sobre una hipotética "recuperación", los números reales indican que (y mientras florece la especulación financiera en Wall Street) la primera economía imperial no consigue despegar.

Mientras persisten los temores sobre el rumbo de la tambaleante economía de EEUU, la NBER (Oficina Nacional estadounidense de Investigación Económica) advirtió que "cualquier futura desaceleración de la economía sería una nueva recesión y no una continuación de la recesión que comenzó en diciembre de 2007".

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la aún elevada tasa de desempleo en EEUU es improbable que vuelva a sus niveles anteriores a la crisis por al menos tres años.

En este escenario -apunta The Wall Street Journal- el anuncio no será un consuelo para quienes hoy querrían tener un empleo. Según cifras oficiales, un estadounidense de cada seis en edad de trabajar está desocupado.

Para el Journal, los datos del Producto Interno Bruto acreditan la idea de que la primera economía mundial cayó al menos en una fase de crecimiento muy lento, o incluso de estancamiento.

La OCDE indicó en un informe que el reciente enfriamiento económico podría traducirse en un nivel de desempleo permanentemente elevado.

Si bien las anteriores recesiones en EE.UU. no causaron daños estructurales permanentes a la economía, "es posible que esta recesión cause estos efectos", precisó el organismo.

Lo peor de recesión más larga registrada en EEUU desde la década de 1930 duró 18 meses y finalizó en junio de 2009, dejando tras de sí 8 millones de empleos perdidos, anunció este lunes la Oficina Nacional estadounidense de Investigación Económica (NBER, en inglés).

La Gran Recesión, como la apodan comúnmente los economistas, "duró 18 meses, lo que la convierte en la más larga desde la Segunda Guerra Mundial", explicó el NBER en un comunicado.

El crecimiento se reanudó en el tercer trimestre de 2009 (+1,6% interanual), luego tomó impulso a fines de 2009 e inicios de 2010 (+5,0% y +3,7%), antes de desacelerarse netamente en el segundo trimestre (+1,6%). Para la inmensa mayoría de los economistas, el tercer trimestre debería ser incluso peor que el segundo.

"El comité decidió que cualquier recaída futura de la economía sería una nueva recesión y no la continuación de la iniciada en diciembre de 2007. La justificación de esta decisión está basada en la duración y la fuerza de la reactivación hasta la fecha", subrayó el NBER.

El NBER, un organismo privado que agrupa a economistas que se cuentan entre los más eminentes del país, determina la fecha en meses redondos, teniendo en cuenta no solamente la medición del Producto Interno Bruto, sino también los ingresos, el empleo, la producción industrial y las ventas mayoristas y minoristas.

Por otra parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en su estudio bianual sobre las perspectivas de EEUU, redujo sus previsiones de crecimiento para ese país.

Las previsiones son ahora de un crecimiento de 1,5% para 2010, dos veces menos que el pronóstico de mayo, y del 2,3% para 2011.

Según la OCDE, "en el mejor de los casos" habría que esperar hasta 2013 para ver una recuperación del mercado laboral estadounidense.

El experto en temas económicos de la BBC Andrew Walker dice que el informe advierte sobre una posible persistencia del desempleo y efectos negativos de largo plazo ocasionados por la última recesión, algo que no ocurrió con recesiones anteriores.

El propio presidente de EEUU, Barack Obama, reconoció que millones de estadounidenses siguen padeciendo los efectos de la crisis económica global pese a que la recesión oficialmente ya ha quedado atrás.

"Incluso si los economistas dicen que la recesión finalizó oficialmente el año pasado, obviamente para los millones de personas que siguen sin empleo (...) es aún muy real", dijo Obama en declaraciones al canal de televisión CNBC.

"Aunque los economistas digan que las recesión acabó oficialmente el año pasado, aún es muy real para los millones de personas que todavía no tienen trabajo, gente que ha visto caer el valor de sus casas, gente que lucha cada día por pagar las facturas", señaló Obama.

El NBER lo precisa: El comité no llegó a la conclusión de que la coyuntura económica después de junio de 2009 "fue favorable o que la economía funciona nuevamente según su capacidad normal".

Pero los que dieron la señal fueron los propios estadounidenses. Según un sondeo de Gallup publicado el miércoles de la semana pasada, y realizado entre el 27 y 30 de agosto, el 82% de la población de EEUU piensa que EEUU continúa en recesión.

La nueva advertencia llegó de dos de los organismos más representativos del capitalismo dominante: La OCDE y el FMI.

En un escenario, marcado por un aumento constante del déficit de los Estados, con ajustes compulsivos y crisis social que se agudiza, el FMI y la OCDE advirtieron la semana pasada que "Peligra la recuperación de la economía mundial", y el mercado laboral se encuentra en "situación catastrófica".

El pronóstico se centra principalmente en las dos economías centrales, EEUU y Europa.

El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, advirtió de que "el mercado laboral está en una situación catastrófica" y destacó que esta situación "no se revertirá con las recetas de siempre".

"Esta crisis, la más grave de todas, ha dejado un desierto de desocupados sin parangón", recordó Strauss-Kahn al inaugurar la conferencia sobre Empleo realizada en Oslo.

Y puso el dedo en la llaga. O sea, en el costo (económico y social) que demandará a los Estados capitalistas (empezando por EEUU y las economías centrales) los ajustes fiscales y el salvataje (con dinero público de todos los contribuyentes) de los grandes conglomerados bancarios y empresariales que hicieron estallar la "burbuja" del colapso financiero a escala global.

Según The Wall Street Journal, "Las esperanzas de que se produzca una recuperación liderada por EEUU se esfumaron luego de que los consumidores estadounidenses decidieran guardar sus billeteras. Las ráfagas de crecimiento en Japón y Alemania pierden fuerza o se prevé que lo hagan. China y otros grandes países en vías de desarrollo siguen creciendo con solidez, pero a un ritmo más moderado que hace unos meses".

En agosto pasado, la Reserva Federal (FED) dio a conocer una evaluación negativa sobre la situación económica norteamericana. El banco central estadounidense emitió un comunicado informando que "el ritmo de la recuperación de la actividad y del empleo se desaceleró en los últimos meses". Y situó como causal, la persistencia del desempleo y la no reactivación del consumo.

Los economistas se han mostrado preocupados por la persistentemente alta tasa de desempleo, que subió 3,5 puntos porcentuales a 9,3% en 2009 frente a 5,8% en 2008, el mayor incremento desde que el Departamento de Trabajo comenzara a recopilar datos comparables promedio anuales en 1947.

"El deterioro en el mercado laboral de 2008 a 2009 fue el peor que jamás hemos visto", dijo Heidi Shierholz, economista laboral del think thank Economic Policy Institute, con sede en Washington. "Cuando se produce un gran deterioro del mercado laboral, la pobreza sube. La gran mayoría de los ingresos de la gente en este país depende del mercado laboral", añadió.

En suma, la realidad numérica indica que, en materia económica, en el Imperio no hay nada que celebrar.