CIA autorizó cada una de las acciones terroristas contra Cuba

Prensa Latina
24/09/10

El terrorista Luis Posada Carriles, sin pudor alguno, alardeaba de que cada una de sus acciones violentas contra Cuba era autorizada expresamente por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos.

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La afirmación consta en las declaraciones hechas, tras su detención y posterior deportación a Cuba, por el salvadoreño Francisco Chávez Abarca, quien viajó a la Isla para la colocación de artefactos explosivos en centros turísticos cubanos.

Chávez Abarca recordó la interrupción de una reunión en la cual participaba Posada por una llamada telefónica de un oficial de la Agencia que lo atendía, como él mismo informara al resto de los presentes, además de asegurar las facilidades dadas por ese vínculo para burlar indagaciónes del FBI o el organismo de inteligencia de El Salvador.

Un articulo del diario Granma, en el cual se reproducen declaraciones de Chávez Abarca sobre relaciones personales de Posada en El Salvador, aseguró que eran magníficas con casi todos los presidentes de la derecha que precedieron al actual Gobierno.

Citó a Calderón Sol, Alfredo Cristiani y Francisco Flores, incluso con este último salía a pescar, así como a Rodrigo Ávila, quien fue director de la Policía dos veces. "Todos visitaban a gente de la Fundación (FNCA, Fundación Nacional Cubanoamericana) en Miami", confirmó.

Relató que cuando en 1997 apareció en la Televisión Cubana un programa en el que el terrorista salvadoreño Raúl Ernesto Cruz León confiesa su vinculación con la FNCA y Posada Carriles, este último le orientó asesinar a los miembros de su familia por lo que ahora teme por la suerte de su esposa e hijos.

Chávez Abarca reclutó y preparó a otros mercenarios que fueron capturados en Cuba (un salvadoreño y tres guatemaltecos), colocó bombas en la discoteca Aché y en el piso 15 del hotel Meliá Cohíba el 12 y 30 de abril de 1997, respectivamente, y en el hotel Comodoro, mientras se celebraba un torneo internacional de ajedrez infantil con más de 40 niños que estuvieron a punto de morir.

La bomba detectada la víspera del 1 de Mayo de 1997 en el piso 15 del hotel Meliá Cohíba contenía un kilo y medio del explosivo plástico de uso militar C-4, de alto poder demoledor, capaz de destruir edificios, puentes y embarcaciones.

La red terrorista de Posada Carriles y la FNCA introdujeron en Cuba, en ese período, más de 30 artefactos explosivos (18 en menos de un año), entre ellos 11 explotaron en diferentes instalaciones turísticas, y provocaron la muerte del joven turista italiano Fabio Di Celmo, varios heridos y cuantiosos daños materiales.

No obstante, las víctimas fatales pudieron ser miles si se llegan a consumar planes contra centros recreativos y turísticos de alta concurrencia como el cabaret Tropicana, discotecas, hoteles y monumentos, frustrados por la Seguridad cubana en estrecha colaboración con el pueblo.