Las corporaciones son dueñas del Congreso de EEUU

Por Shanus Cooke
Global Research / Rebelión
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
20/09/10

Esta apatía no se debe a la ignorancia, como dicen algunos. Más bien, la falta de interés de los trabajadores por el sistema de dos partidos implica inteligencia: millones de personas entienden que demócratas y republicanos no representarán sus intereses en el Congreso.

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Esto provoca la pregunta: ¿A quién beneficia el sistema bipartidista? La respuesta la dio recientemente el medio dominante The New York Times, que ofreció a la nación una mirada de conocedor sobre cómo las corporaciones cabildean (compran) a los miembros del Congreso. El artículo explica cómo corporaciones gigantes –de Walmart a fabricantes de armas– planean el cambio de las prácticas de contratación de lobistas, pasando de ex congresistas demócratas a republicanos, en preparación para el aumento de los escaños de los republicanos en las próximas elecciones en noviembre:

“Los lobistas, consultores políticos y reclutadores todos que el precio actual para los republicanos –particularmente los miembros actuales y antiguos del personal de la Cámara– ha aumentado significativamente durante las últimas semanas, con salarios mínimos de 300.000 dólares que pueden llegar a 1 millón para posiciones en el sector privado [lobistas corporativos] (9 de septiembre de 2010)."

Los congresistas que se han jubilado recientemente son lobistas perfectos: todavía tienen buenos amigos en el Congreso y muchos de esos amigos les deben favores políticos; tienen conexiones con presidentes y reyes extranjeros; también tienen estatus de celebridad, lo que ofrece buenas relaciones públicas a las corporaciones.

A menudo, esos congresistas han hecho favores a la corporación que ahora los contrata, lo que quiere decir que las corporaciones están recompensando a los congresistas por los servicios prestados mientras ocupaban sus cargos, ofreciéndoles puestos de lobistas de un millón de dólares (o un puesto en el consejo de administración de la corporación), lo que requiere poco o ningún esfuerzo por su parte.

El mismo artículo, el New York Times reveló que la paga para 13.000 lobistas [¡!] que actualmente sobornan al Congreso asciende en conjunto a 3.500 millones de dólares. También explicó cómo algunas firmas de cabildeo manejan a un número semejante de demócratas y republicanos, a fin de estar preparados para cualquier eventualidad en las elecciones.