Reflexiones sobre el sionismo y la “izquierda israelí”

Antonio Basallote Marín
Alternativenews/Rebelión
10/10/10

Entrevista a Eran Torbiner, director de cine israelí

La izquierda israelí es heterogénea y, por ahora, minoritaria. Sin embargo, se trata de unos individuales de la sociedad admirable en tanto logran superar unas barreras psicológicas y sociales aparentemente infranqueables, forjadas por el sionismo durante décadas de instrumentalización del judaísmo, de culto al victimismo y de invención de multitud de mitos. Es ciertamente un grupo minoritario, pero no poco significativo por su encomiable labor de denuncia y defensa de los Derechos Humanos, y puesto que con casi toda seguridad en su espíritu crítico y constructivo reside una de las principales claves hacia la paz.

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El prestigioso director de cine israelí, Eran Torbiner, es un símbolo de ese sector de la sociedad israelí, y su filmografía refleja, del mismo modo, un compromiso inapelable con los palestinos, pero también en relación con su propia sociedad, alienada en buena parte por el sionismo.

Nacido en Israel en 1978, Eran estudió Ciencias Políticas y Periodismo en el colegio de “Koteret”. Sus películas-documentales más recientes son “Matzpen - Israelíes anti-sionistas” (2003), sobre la Organización Socialista en Israel creada en 1962 por un puñado de comprometidos activistas expulsados del Partido Comunista Israelí; y “Madrid antes que Hanita”, la historia de 300 judíos de Palestina que se fueron a la Península para luchar con las Brigadas Internacionales contra el fascismo en la Guerra Civil allá.

Al hablar sobre el sionismo, sobre su vigencia y otras cuestiones relacionadas con esta ideología, Eran es contundente: “Soy anti sionista, siempre lo he sido”, afirma. “Por supuesto, el sionismo existe, es una ideología racista, yo no quiero vivir en un ‘gueto’. El problema es que la gente no sabe lo que es el sionismo, confunde el término, no tiene claro su significado. Muchos israelíes lo identifican con patriotismo, piensan que ser sionista es ser patriota, querer a tu país, y no diferencian bien”, explica.

En efecto, el sionismo solo tiene que ver con el judaísmo en la medida en que lo instrumentaliza políticamente y surge en el siglo XIX, en el contexto de efervescencia nacionalista europea como un movimiento nacionalista más, con sus dogmas colonialistas y racistas, vigentes en la actualidad. Como señala el escritor y editor español, Alberto Pérez Pariente, “la presunción de etnicidad es uno de los mayores dogmas y dislates que se encuentran en los fundamentos ideológicos del sionismo (…) los ideólogos sionistas siempre han considerado a los judíos como una entidad racial más que religiosa, creencia que compartieron primero con el antisemitismo circundante y posteriormente con el movimiento nazi” (ver artículo en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=96027).

Pero sin ir más lejos, a la hora de hablar de “sionismo” y “judaísmo” no podemos dejar de destacar y recomendar el breve ensayo del viejo amigo de Eran y uno de los fundadores de Matzpen, Akiva Or, titulado: “Israel: un Estado sionista, no judío” (editado en papel en el AIC, también puede verse en la web del grupo: http://www.matzpen.org/index.asp?p=100).

Por otra parte, es claro que tanto la izquierda israelí como las asociaciones, activistas y ONGs tienen diferencias entre ellas y hay una amplia gama de postulados y formas de actuar frente al propio gobierno sionista israelí y frente a la ocupación. En ese sentido, Eran también es crítico y pesimista, pues considera que son más los rasgos heterogéneos de ese sector israelí que los puntos en común. “Hay una división activista, y además casi ninguno, excepto Matzpen, tiene una visión global del problema, ni, por tanto, una perspectiva de resolución política clara, carecen de ideología definida y muchos son sionistas y se contradicen en sus postulados y sus acciones como ocurre con el partido sionista Meeretz” afirma.

Respecto al necesario proceso personal que vivió para poder romper con el sionismo, Eran explica que cada persona lo vive de una forma diferente y que en su caso “un proceso largo”. “Crecí en el contexto sionista, era fruto del sionismo. Fue poco a poco, durante la adolescencia cuando empecé a darme cuenta de algunas cosas, y en especial en la Universidad, con unos 20 años, cuando hice dos trabajos académicos sobre Matzpen”

Cuestionado por cómo podría la sociedad israelí la “inseguridad” y el “miedo al antisemitismo”, Eran considera que no son esas sensaciones las importantes de la sociedad sionista, sino “el miedo a perder sus privilegios frente al oprimido (al palestino)”.

Por último, en la línea de muchos intelectuales y activistas palestinos e israelíes, Eran comparte la idea de crear “un Estado único, secular y democrático, con la ayuda de los actores internacionales”, como solución más viable al problema en Palestina.