Jura-miento de lealtad al Estado Judío: yes, we can.

Fernando Casares
Rompiendo Muros
08/10/10


Cuando hablamos de la sociedad israelí es preciso hacer las siguientes aclaraciones:

- - El 78,1% de su sociedad está compuesta por judíos.
- - El 15,1% está compuesta por musulmanes.
- - El 2,1% está compuesta por cristianos.
- - El 1,6% está compuesta por drusos.
- - El restante 3,1% por otros credos.

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Tenemos así un sector de la sociedad, el 21,9%, que es no judía. Es decir, 2 de cada 10 israelíes deben soportar cantar el himno nacional que hace referencia al “espíritu judío”. Al mismo tiempo deben soportar también, como afirma Liliana Córdova (miembro fundador de IJAN), que el 93% de las tierras en Israel estén en manos de la Administración Nacional de Tierras y que esta Administración no pueda, según sus estatutos, conferir tierras a los no judíos. Cuando todos sabemos que la mayoría de esas tierras han sido el producto de un proceso de limpieza étnica y confiscación por parte del Estado de Israel que se inicio en 1948.

Pero como si esto fuera poco, ahora tenemos la iniciativa de una enmienda que este mismo domingo podría convertirse en ley por la cual toda persona que pretende adquirir la ciudadanía israelí deberá jurar lealtad a Israel como “Estado Judío y democrático”. Esta misma enmienda parece haber sido fruto de una negociación entre el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu y su canciller, el tan tolerante y democrático, Avigdor Lieberman (mentor de esta iniciativa) para que este último acepte una posible moratoria de 2 meses en la construcción de asentamientos en Cisjordania (construcción que en la práctica nunca ha parado) y así salvar un nuevo proceso de diálogo en el que el diálogo parece brillar por su ausencia.

En este vergonzoso contexto, las llamadas negociaciones de paz ya son una farsa más para anotar en la agenda de la infamia. Israel habla de paz y sigue construyendo en Cisjordania. Israel habla de paz y Gaza sigue tan bloqueada como ayer dejando pasar 3 veces menos mercancías por mes de las que pasaban antes de 2007. Israel habla de paz mientras firma con EEUU contratos de adquisición de los cazas más avanzados del mundo: los F-35. Israel habla de paz mientras sigue incursionando y bombardeando en Gaza, incendiando cultivos palestinos y matando a pescadores por el delito de pescar en su propio mar.

Esta es la realidad de un proceso en el que ya no creen ni el propio Abbas (el más débil de los líderes palestinos), la propia Liga Árabe y del que una gran mayoría de palestinos e israelíes nunca creyeron.

Mientras asistimos a esta farsa que lleva el sello Obama, el mecanismo de autodestrucción de Israel parece acelerarse a velocidades pocas veces vistas.

Es en estos momentos en los que el activismo internacional debe seguir presionando y avanzando en la creación y acción de iniciativas en favor de la digna causa palestina.