Sionismo en Centroamérica; pasado y presente

Gustavo Robreño Díaz
Madrid Digital
09/02/09

-Desde la fundación de Israel en 1948, Centroamérica devino prioridad en la política exterior de ese estado.

En correspondencia con los intereses de su aliado principal, Estados Unidos, los sucesivos gobiernos sionistas consolidaron su alianza con dictaduras reaccionarias de la región, como fueron en su momento los casos de El Salvador, Honduras, Guatemala y Nicaragua.

Inicialmente, Israel ofrece a los ejércitos de esos países asesoramiento en materia de contrainsurgencia y traslada las experiencias en métodos de represión y torturas adquiridas en su actuar en los territorios árabes ocupados.

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Posteriormente, durante la administración Carter (1976-1980), el congreso norteamericano limitó el apoyo a las dictaduras militares centroamericanas, por lo que Estados Unidos se vio obligado a mantener su respaldo, de forma indirecta, utilizando para ello al gobierno israelí.

De este modo, Tel Aviv se convirtió en el principal proveedor militar de los países de la región. El suministro incluía aviones de combate, blindados, cañones, lanchas patrulleras, fusiles, sub ametralladoras y armamento ligero.

Por ejemplo, según el Instituto sueco para la Investigación de la Paz Internacional (SIPRI), entre 1972 y 1979 el 81 por ciento de las ventas de armamento a El Salvador provinieron de Israel.

Dichos suministros se complementaban con el entrenamiento de pilotos y técnicos de aviación en Israel, y 100 asesores sionistas entrenaban a efectivos del ejército salvadoreño en la especialidad de contrainsurgencia.

A su vez, Honduras se convirtió en el primer país latinoamericano que adquirió aviones de combate israelíes. De ese modo, 50 asesores militares sionistas impartían cursos a efectivos hondureños en un centro de preparación, organizado y equipado por Estados Unidos.

Por otra parte, distintas informaciones señalan que en 1980 se estableció un acuerdo entre Guatemala e Israel mediante el cual Tel Aviv proporcionaría a esa nación centroamericana instructores en "psicología guerrillera, terror político y comunicaciones".

Se conoce que antes del triunfo sandinista de 1979, en Nicaragua, el 98 por ciento del total de las importaciones militares de la dictadura provenía de Israel.

De acuerdo con documentos desclasificados por el "Mossad", Servicio de Inteligencia israelí, durante ese año los sionistas entregaron a la "contra" nicaragüense armas capturadas durante la guerra de 1982 en el Líbano.

Se calcula que en 1983 el volumen del suministro militar israelí para América Latina alcanzó la cifra de mil millones de dólares.

De igual forma, Israel empleaba un supuesto asesoramiento en materia agrícola y forestal en diversos países de la región para enmascarar su actividad militar y de inteligencia en el área.

Por ejemplo, el entrenamiento de los primeros escuadrones de la muerte colombianos, en 1990, estuvo a cargo de supuestos ex militares israelíes, que luego se supo que en realidad eran agentes del "Mossad" que actuaban por encargo de la CIA.

El jefe de ese grupo fue el teniente coronel del ejército israelí Yair Klein, quién estableció en 1989 una empresa especializada en la venta de armamento y tecnologías bélicas, que entrenó a cientos de sicarios, y regresó a Israel con los bolsillos llenos de narcodólares.

A la sombra del Libre Comercio

Con la llegada del nuevo siglo, Israel ha renovado su interés por el sub continente.
A finales del año 2001, una misión de empresarios israelíes llegó a Centroamérica para, supuestamente, fortalecer los vínculos comerciales y buscar un acuerdo de libre comercio con los países de la región.

Desde entonces se han enfrascado en renovar los vínculos con sectores de la pequeña y mediana empresa local, fundamentalmente.

Algunos se han empeñado en encontrar representantes originarios de los países centroamericanos, siempre más económicos, mientras que otros se han centrado en la importación de materias primas o productos manufacturados autóctonos.

Las principales inversiones se han concentrado en productos para embalajes, empaquetado, repuestos automotores, bebidas gaseosas y alcohólicas, legumbres, frutas, ajonjolí y café.

Tras este aparente interés comercial se oculta todo un complejo andamiaje en el que interactúan operadores de guerras sucias, los servicios de inteligencia y las fuerzas armadas israelíes.

Ese fue el caso de Oris Zoller, agente del Mossad y administrador general de la firma "Empresa de Representaciones Internacionales" (GIRSA), que no es más que una filial del complejo militar-industrial israelí.

GIRSA fue el operador de la controvertida venta de armamento nicaragüense, con supuesto destino a Panamá, que fue a parar a manos de los paramilitares colombianos.

La comisión de la OEA que investigó las irregularidades de esta transacción determinó que el principal "lobbysta" en esta complicada madeja fue el ciudadano panameño de origen israelí Shimon Yelinek, connotado agente del Mossad.

Nuevamente en alianza con Washington

Desde hace ya varios años, funcionarios de los departamentos de Estado y Defensa, académicos, periodistas -e incluso ex oficiales de inteligencia- vienen alertando sobre la creciente presencia e influencia israelí en la escena política estadounidense.

El clímax de esta acometida se produjo durante la pasada Administración republicana, en la que neoconservadores sionistas -vinculados con los partidos de derecha en Israel- coparon las altas esferas del poder político norteamericano.

Sin embargo, luego de haber facturado sin recato millones de dólares por concepto de venta de armamentos y asesoría militar a las más sanguinarias dictaduras militares en América Latina, Israel obedece nuevamente los designios de Washington en la región.

Así quedó demostrado cuando el pasado año el estado sionista se sumó al intento norteamericano de desarmar a la Revolución Bolivariana y decidió suspender el acuerdo suscrito con anterioridad para la venta a Venezuela de piezas y accesorios para sus aviones de combate F-16. (PL)