Despidos en medios: “Un trabajo que antes hacían diez personas, ahora lo hacen siete”

F. Javier Aguayo.
Diagonal
12/02/09

Los despidos en medios, que ya se acercan a los 3.000 según sindicatos de prensa, no sólo afectan a los que perdieron su empleo. Una menor calidad informativa y una mayor precariedad laboral de los que quedan son efectos colaterales de los despidos.

“A la caída de las inversiones, provocada por la crisis publicitaria, se ha unido el intento de deshacer algunas malas decisiones del pasado. Ahora las grandes compañías de comunicación quieren resolverlo todo de golpe”. De esta manera Enric Bastardas, secretario general de la Federación de Sindicatos de Periodistas (FESP), confirmaba que el despido masivo de periodistas va mucho más allá de la crisis económica.

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Con independencia de la cuenta de resultados, algunos grupos mediáticos arrastran grandes deudas generadas en los tiempos de los grandes números. “Tenemos el ejemplo de Prisa con Localia: se cierra esa televisión por un motivo meramente estructural, no por una coyuntura económica determinada”, afirma Bastardas. En el caso de la televisión local, se trató de un proyecto equivocado, que acabó en competencia entre dos televisiones del mismo grupo, Cuatro y Localia. “Se veía venir desde que entré hace dos años. Todos sabíamos que Prisa sólo quería tener competencia a nivel local, pero la empresa nunca fue rentable”, afirma José Miguel, uno de los últimos trabajadores que salieron de la televisión local del grupo. Consecuencia: casi 300 despidos.

Aunque no se podría hablar de sector en pie de guerra, bien es verdad que ya se han producido algunas movilizaciones en contra de los despidos, aunque éstas no se hayan dado como colectivo. “No es una profesión demasiado concienciada, se confía más en la mesa de negociación que en las movilizaciones espectaculares”, afirma Enric Bastardas.

Movilizaciones

En todo caso, son varias las huelgas y protestas que se han dado o están programadas en el sector. Una de las más sonadas fue la huelga de dos días en la redacción del diario El País, como consecuencia de la intención de la dirección de Prisa de externalizar la publicidad. Mientras, los trabajadores del Grupo Zeta, propietario entre otros de El Periódico de Catalunya, Interviú y Sport, amenazados por un expediente de regulación de empleo que afecta 460 profesionales, han convocado una huelga en seis fechas diferentes de febrero. En Telemadrid (ver cuadro) y Unidad Editorial, propietaria entre otros de El Mundo, Expansión y Marca, y donde los sindicatos temen que se vaya a presentar otro Expediente de regulación de empleo que afecte a 400 trabajadores, se anuncian futuras movilizaciones.

No obstante, la tónica general hasta la fecha han sido los paros parciales. “Como consideramos que la empresa ha cumplido con la legalidad, nos hemos limitado a concentrarnos frente al edificio principal cada vez que se producían despidos”, afirman desde el comité de empresa del grupo francés Hachette, en el que, en apenas dos meses, se han producido entre 90 y 100 despidos, de un total de 600 trabajadores.

La ola de despidos

también ha sido aprovechada por los grandes grupos de comunicación para precarizar aún más unas condiciones laborales cada vez más acuciantes. “Hay muchas ofertas encima de la mesa de propuesta de bajada de salarios en lugar de despidos”, afirma el secretario general de la Federación de Sindicatos de Periodistas. Según Bastardas, el excesivo número de facultades de Ciencias de la Información ha generado un número potencial de nuevos periodistas que, enfrentados a un mercado que apenas crece, ha generado una bolsa de trabajadores dispuestos a trabajar por muy poco. “Cada vez hay menos trabajadores fijos y más que trabajan a tanto la pieza”, concluye.

Otra consecuencia intangible es el inevitable deterioro en la calidad del producto informativo ofrecido. “Las redacciones ya estaban muy justas, por lo que si encima hay reducciones importantes de plantilla, la calidad bajará y, en consecuencia, la posibilidad de ofrecer un derecho muy serio, el de la ciudadanía a obtener una información veraz”, afirma. Un ejemplo de ellos sería el grupo Hachette, “aunque las condiciones salariales sean las mismas, la calidad se resiente, un trabajo que antes hacían diez personas, ahora lo hacen siete”, matizan desde el comité de empresa de este grupo de comunicación francés.