De la desinformación

29/09/10
Tercera Información

Análisis de un ejemplo perfecto de cómo los grandes medios de comunicación manipulan la realidad. Y cuando hablamos de desinformación en la actualidad, uno de los protagonistas es, cómo no, Hugo Chávez....Siga leyendo, haciendo click en el título...El reportaje titulado “Venezuela: Esperanza y Fracaso” emitido por el canal 24 horas de Televisión española el domingo 19 de septiembre de 2010 es un magnífico ejemplo para comprobar cómo los medios de comunicación manipulan la realidad con el objetivo esencial de formar opiniones en vez de informar. No por casualidad cuando se habla de la Venezuela de Chávez la manipulación mediática alcanza su apogeo. Según se desprende de los medios de comunicación en nuestro país y en el mundo, más en concreto en el llamado primer mundo, casi el único problema de este planeta es Chávez. No se habla, o se habla muy poco, de lo ocurrido en Honduras, donde mediante un golpe de Estado se liquidó el régimen democrático. No se habla de Arabia Saudí, país donde la democracia es simplemente ciencia ficción. No se habla de la situación de los derechos humanos en Colombia, una de las peores del continente americano. De lo que nadie puede dudar es del protagonismo, extraño protagonismo, de Venezuela, de Chávez en la prensa internacional en general, en la prensa española en particular. Así pues, el análisis de este documental es altamente instructivo para concienciarnos de hasta qué punto de sofisticación llegan los medios a la hora de manipular la realidad. Y por tanto, para protegernos de dicha manipulación.

En las referencias al final de este trabajo se encuentra el enlace a la página web del documental, la noticia que se hace eco de la protesta del embajador de Venezuela en España por la manera en que se hizo, así como un enlace a un programa televisivo venezolano donde se le critica. Asimismo, para ayudar al lector que no haya tenido ocasión de contrastar suficientemente sobre lo que ocurre en la Venezuela de Chávez, he incluido diversas noticias y artículos de la prensa alternativa. Obviamente, no he incluido referencias a noticias o artículos de los grandes medios porque basta con echarles un vistazo casi cualquier día para saber lo que se dice. Queramos o no, todos sabemos perfectamente la imagen oficial que nos transmiten los grandes medios de la Venezuela bolivariana. El propio documental analizado está acorde con dicha imagen. Pero antes de proseguir, quisiera aclarar que yo no estoy, en principio, ni en contra ni a favor de Chávez. Entre otras cosas porque soy un ciudadano corriente que vive en España y no puede juzgar con suficiente conocimiento de causa lo que está ocurriendo realmente en ese país en la actualidad. Simplemente, como ciudadano, reivindico mi derecho a ser informado de la manera más veraz posible de lo que ocurre en cualquier lugar del mundo. Este trabajo simplemente reivindica el derecho a la información. Ni más ni menos.

Una vez visionado por completo el documental, lo cual recomiendo encarecidamente al lector, lo primero que llama poderosamente la atención es la escasez de datos globales, de estadísticas generales. Esto es, cuando menos, sorprendente en un reportaje que pretende informar acerca de la situación general de un país. Además, no se indican las fuentes de los datos mencionados. Y sobre todo, los datos proporcionados tienen que ver con los puntos oscuros del mandato de Chávez. Sólo nos dan algunos datos generales cuando hablan de la delincuencia, de la violencia, del aumento del empleo precario, del rechazo en las encuestas del modelo cubano, es decir, para ilustrar todo aquello negativo o que pudiera parecernos negativo de la gestión del gobierno bolivariano. Sin embargo, cuando se habla de sus logros, como la reducción de la pobreza o de las desigualdades sociales, como las mejoras en las infraestructuras y en la sanidad, nada de nada, los datos no existen, brillan por su ausencia.

Siempre que se pretende informar objetivamente sobre cualquier tema, lo lógico es aportar datos y sus fuentes, incluso aportarlos de fuentes contrapuestas cuando no son coincidentes. Por otro lado, lo suyo es también dar voz, por igual, a las distintas visiones u opiniones, a las partes enfrentadas. En todo juicio, el juez, para intentar acercarse a la verdad y dar un veredicto justo, procura escuchar por igual a ambas partes. No sólo procura que ambas partes dispongan del mismo tiempo, del suficiente para exponer sus argumentos, sino que procura también que ambas partes estén igualmente bien defendidas. Si el acusado no puede pagarse un abogado, el Estado le proporciona uno con la idea, precisamente, de que pueda defenderse decentemente frente a las acusaciones. En la práctica es muy difícil lograr que ambas partes puedan defenderse exactamente por igual porque los letrados enfrentados no son igualmente hábiles. Como suele decirse, los ricos se rodean de los mejores abogados. Y no sin motivo. Sin embargo, la idea es clara: ambas partes deben defenderse de la manera más igualitaria posible. La verdad sólo puede abrirse camino si todas las ideas, todas las opiniones, tienen las mismas opciones. Pues bien, aquí radica uno de los trucos esenciales de la manipulación informativa, uno de los muchos existentes, uno de los más importantes: aparentar que todas las opciones son defendidas por igual cuando en verdad no es así.

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