Miles de gitanos emigran de Bulgaria y Rumania

Adn
22/08/10

La Comunidad Europea está preocupada por la cantidad de gitanos que dejan los países más pobres de Europa, lo cual genera más polémica tras su expulsión de Francia semanas atrás.
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Una parte de los gitanos rumanos y búlgaros, cuya expulsión de Francia suscitó críticas a nivel internacional, deciden emigrar para escapar a la pobreza en sus países, los dos más pobres de la Unión Europea.

"Aquí somos como vagabundos. No tenemos trabajo, no tenemos nada", afirmó al llegar a Bucarest el jueves pasado Gheorghe Ion, uno de los gitanos expulsados de Francia. "Nos quedaremos en casa si encontramos trabajo, pero es difícil porque el país es muy pobre", indicó otro rumano que partió de Grenoble (centro este de Francia) con su familia.

Rumania fue golpeada en 2009 por una de las peores recesiones de la Unión Europea. El gobierno tomó medidas de austeridad drásticas -como un recorte del 25% en los salarios del sector público y reducciones de efectivos- para respetar las normas de déficit fijadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) a cambio de un préstamo.

La mayoría de los gitanos que deciden migrar forman parte de comunidades tradicionales, muy pobres, que viven en zonas rurales, "allí en donde están la mayoría de los problemas" para la educación y las infraestructuras, explicó el director de la organización de defensa de los gitanos Amare Rromentza, Mihai Neacsu.

Estas comunidades tradicionales representan sin embargo una ínfima parte de los gitanos rumanos, que según un censo serían 530.000, cifra que para las organizaciones no gubernamentales asciende a 2,5 millones. Unos 15.000 gitanos de los países del Este estarían en Francia, según las estimaciones oficiales.

Una gota en un océano si se tiene en consideración la importancia de esta minoría en Europa del Este. Además de Rumania, entre 700.000 y 800.000 gitanos viven en Bulgaria, según las ONG, es decir el 10% de la población de este país. En Serbia vivirían entre 400.000 y 450.000 gitanos mientras que en Eslovaquia serían entre 350.000 y 520.000, según las cifras del Fondo Social Europeo.

En los últimos cinco años unos 50.000 gitanos habrían partido de Bulgaria para trabajar, a menudo clandestinamente, hacia Italia, España, Grecia o Alemania, según Ilona Tomova, investigadora de la Academia de Ciencias búlgara. La cantidad de gitanos establecidos en Francia es "insignificante", según ella.

Además de la pobreza, los gitanos sufren del rechazo de gran parte de los búlgaros, que los califican como "ladrones" o "ignorantes", según un estudio efectuado en 2009. En Rumania también sufren el rechazo. Siete rumanos de cada diez no quiere que un gitano integre su familia.

Bucarest y Sofía desarrollaron programas para mejorar el acceso de los gitanos a la educación y la salud así como para luchar contra las discriminaciones laborales, pero las ONG piden un paso más.

En Rumania, unos 650 mediadores escolares aseguran un vínculo entre la escuela y la comunidad y se formaron 500 profesores de lengua romaní. Con la ayuda de fondos europeos, la Agencia Nacional para los Gitanos desarrolló seis proyectos nacionales por 22,2 millones de euros de asistencia y reinserción. Bucarest reconoce que debe hacer más por la reinserción de los gitanos pero pide también un plan de lucha europeo.