Un angoleño muere por el uso excesivo de la fuerza de los agentes cuando lo deportaban del Reino Unido

Imanol Allende
La Voz de Galicia/Rebelión
18/10/10

Tres agentes de seguridad fueron acusados ayer por varios testigos como posibles causantes de la muerte de un angoleño que estaba siendo deportado a su país desde el Reino Unido. Los testigos indicaron cómo durante diez minutos Jimmy Mubenga se estuvo quejando a los guardas de que no podía respirar, mientras que estos, dos sentados a su lado y otro en el asiento delantero, le sujetaban con el cuerpo doblado. Pasados los diez minutos, el hombre perdió el sentido y fue conducido al hospital, donde solo se pudo certificar su fallecimiento.

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Los cuatro se encontraban la noche del martes en un vuelo comercial de British Airways a punto de despegar rumbo a Luanda en la pista del aeropuerto londinense de Heathrow.

¡No puedo respirar!

Según varios pasajeros, habían ocupado la última fila de asientos. Sin ninguna aparente motivación, explica el testigo Kevin Wallis, los tres guardas comenzaron a doblar el cuerpo de Mubenga «aplicando una fuerza excesiva», indica. Este añadió que oyó cómo el detenido gritaba «¡no puedo respirar, no puedo respirar!».

Otro testigo indicó al rotativo The Guardian que Mubenga permaneció en todo momento esposado. Los testigos señalaron también que oyeron al hombre, de 46 años, gritar que no quería ser extraditado a Angola.

Los guardas pertenecen a la firma de seguridad G4S, una compañía privada que es contratada por el Ministerio de Interior para las deportaciones. Según la firma, el extraditado «comenzó a sentirse indispuesto al inicio de trayecto», sin dar más explicaciones. El ministerio mostró la misma ambigüedad en un comunicado emitido ayer, y Scotland Yard señaló su vaga intención de iniciar una investigación sobre los hechos ocurridos el pasado martes.

En el 2006, Mubenga fue hallado culpable de causar daño físico a una persona durante una pelea en una discoteca, por lo que fue encarcelado durante dos años. Estaba casado, tenía su residencia en Ilford, Essex, y era padre de cinco niños, de entre 16 años y siete meses.