Primer ministro israelí ordena endurecimiento de Ley de lealtad al Estado

TeleSUR
18/10/10

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ordenó este lunes la modificación de la ley de Nacionalismo, que exige que todo ciudadano que se nacionalice israelí debe jurar lealtad al país como "Estado judío y democrático", para que ahora incluya también a los aspirantes y no judíos.

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Netanyahu instó al ministro de Justicia de Israel, Yaakov Neeman, a introducir una nueva enmienda a la iniciativa propuesta por el líder del partido ultraderechista Israel Beitenu y actual titular de Exteriores, Avigdor Lieberman.

"Solicito que se prepare un decreto gubernamental que requiera una declaración de lealtad al Estado judío y democrático, que concierna a todas las personas que desean convertirse en ciudadanos israelíes", señaló el texto.

En la normativa inicial, anunciada el pasado 10 de octubre, el principio de fidelidad y lealtad al Estado de Israel debía aplicarse solamente a los no judíos, dado que los judíos obtienen la nacionalidad israelí en virtud de la Ley de Retorno y no de la Ley de Ciudadanía.

No obstante, Netanyahu consideró que la regla también debía aplicarse a toda la población en general y por ende, ordenó su fortalecimiento.

El reglamento ha causado polémica en distintos sectores sociales, entre los que se incluye la minoría árabe de Israel que la etiquetó como "un proyecto racista".

Por su parte, el profesor del Centro de Estudios Democráticos y actual presidente del Instituto Democrático Israelí, Yedidya Stern, explicó que la normativa es "comprensible y aplicable" ya que el Estado tiene el derecho a exigir a los ciudadanos que aspiren a naturalizarse que le guarden lealtad.

"Si se quiere evitar el racismo, esto debe aplicarse también a todo el mundo que aspire a la ciudadanía, incluidos los judíos", añadió.

El pasado fin de semana, aproximadamente 6 mil israelíes se concentraron en Tel Aviv para protestar por la Ley, tras calificarla de racista y considerarla a los árabes o palestinos residentes en el país como un enemigo potencial.

El diario Haaretz calificó la iniciativa de "provocadora, discriminatoria y quizás hasta inconstitucional", en su editorial.

De igual forma, el legislador Ahmed Tibi, ex asesor del histórico líder palestino Yasser Arafat, acusó al Ejecutivo de haberse convertido en un "secuaz" de las "políticas fascistas".

"No hay ningún otro país en el mundo que fuerce a sus ciudadanos a jurar fidelidad a una ideología sectaria. Israel ha probado que no es igualitario, sino más bien democrático sólo para los judíos y judío para los árabes", agregó.

Asimismo, la dirigente del partido de oposición Kadima, Tzipi Livni, se sumó a las críticas y comentó que la medida causará "conflictos internos" y "dañará" la imagen de Israel en el mundo.

"No contribuye en nada a mantener el estatus del país como un Estado judío con iguales derechos para todos sus ciudadanos", dijo.

El proyecto de enmienda requiere tres lecturas del Parlamento para poder convertirse en Ley. El Gobierno de Netanyahu tiene la mayoría con 74 de los 120 escaños.