Medios desatan campaña para satanizar acuerdo nuclear entre Rusia y Venezuela

Aporrea/AVN
17/10/10

EFE, una de las agencias de prensa de mayor alcance en el mundo, y El Mundo, uno de los diarios más importantes de Colombia, han desatado una campaña de satanización contra los acuerdos que en materia energética han suscrito los gobiernos de Venezuela y de Rusia en los últimos días, al punto de catalogar al Estado venezolano como una “amenaza nuclear”.
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El diario colombiano publicó en su portal web un artículo titulado Los juegos nucleares de Chávez, en el que condena la compra de armamento militar y el proyecto de construcción de una planta de energía atómica de 500 megavatios de potencia, que sería destinada para usos pacíficos, específicamente como fuente de energía alterna.

De igual manera, el diario acusa al Gobierno venezolano de violar el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, y expone que Venezuela está obligada a atender los compromisos que le impone su condición de signatario, entre ellos permitir que el Organismo Internacional de Energía Atómica (Oiea) realice inspecciones dirigidas para revisar y garantizarle a la comunidad internacional que el país está destinando esa central al uso pacífico al que se ha comprometido.

El artículo posee la misma línea editorial dictada desde Washington a las principales trasnacionales mediáticas del mundo: satanizar la intención de explotar energía nuclear por parte de Irán y de Venezuela, con el argumento de que por ser naciones ricas en petróleo no necesitan de una energía alterna.

No obstante, el artículo no señala que Estados Unidos también es signatario de este Tratado, y aún así es la primera potencia nuclear en el mundo, además de ser la nación que posee mayor cantidad de armas nucleares y la única que ha empleado bombas atómicas contra la humanidad.

Por su parte, la agencia EFE reseñó opiniones de políticos opositores venezolanos que participaron en el golpe de Estado de 2002, quienes se oponen tajantemente a que Venezuela pueda explotar una fuente de energía alterna, tomando en consideración la crisis energética que afecta al mundo actualmente.

El gobernador de Miranda, Henrique Capriles, y al alcalde Metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, condenaron los acuerdos ruso-venezolanos y reclamaron que la inversión destinada a fortalecer la defensa del país y el desarrollo energético no sea utilizada en la construcción de casas y escuelas en Venezuela.

Sin embargo, la nota no menciona que paralelo a la firma del acuerdo, el Gobierno entregó viviendas propia y totalmente equipada con equipos de línea blanca y mobiliario a 372 familias, de las 1.500 afectadas por las intensas lluvias registradas en Caracas recientemente, en correspondencia con la promesa hecha por el presidente de la República, Hugo Chávez Frías, a este grupo de venezolanos. Tampoco hacen mención de que en los próximos ocho días esperan alcanzar la cifra de 500 unidades habitacionales adjudicadas.

En el ámbito nacional, el diario El Universal entrevistó a un supuesto “experto nuclear” que rechazó la compra de tecnología nuclear por parte de Venezuela a Rusia, bajo la afirmación de que dicha acción creará dependencia al país.

La compra de armamento y equipos militares a Rusia comenzó a darse, y a crecer, debido a la negativa de Estados Unidos de vender repuestos o nuevo armamento al Gobierno bolivariano, considerando que toda la tecnología utilizada en el país era de fabricación norteamericana, una situación que sí creó dependencia.

Actualmente, Venezuela ha ampliado su mercado y es socio importante de naciones como Rusia, China, Irán, Bielorrusia, Portugal, Vietnam, Brasil, Argentina y otros tantos países, por lo que la idea de “dependencia absoluta” ante un mercado en específico se ve negada.

En ese sentido, la realidad radica en que naciones como Estados Unidos y sus aliados -entre ellos España, Israel y los Estados partes de la Organización del Tratado Atlántico Norte- insisten en desconocer la soberanía de Venezuela y pretenden erigirse como la policía del mundo, con una doble moral claramente identificada.