Se cierra el control sobre el Presidente - La hora del lobby judío "liberal": Obama arma su equipo con Bill Clinton como "gurú"

IAR Noticias
06/11/08

Fueron los arquitectos del lobby sionista "bancario" de la administración de Bill Clinton en la década del 90. Los impulsores del nuevo modelo de expoliación capitalista con el "libre mercado", la "apertura económica" y la "privatización" de las empresas y de los Estados nacionales. Pulverizaron con misiles a la ex Yugoslavia, lanzaron la carnicería de Kosovo y masacraron a Irak con bombardeos "preventivos" en la década del 90. Hoy están listos para volver de la mano del "progresismo" triunfante de Obama y con Bill Clinton como gurú de cabecera.

Su gestión marcó la era de la "burbuja financiera" (como sistema de depredación complementario) que terminó estallando en las manos de la administración de George W Bush, heredera de los cadáveres que dejó el colapso del "modelo financiero" iniciado por el lobby judío liberal de la era Clinton.

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Las transnacionales y los bancos, con el modelo de "trasnacionalización financiera" impuesto por la Casa Blanca con Clinton a escala global, fueron liberados de impuestos y de legislaciones restrictivas en los países dependientes de la periferia. El lobby sionista "clintoniano" inició un festival histórico, una orgía monumental, de la industria financiera del dinero por el dinero mismo, la "economía de papel" que marcó el ciclo de mayor saqueo histórico planetario del sistema capitalista.

Pero el lobby de Clinton no se quedó ahí: Su administración en alianza con la OTAN (brazo armado de su vieja socia, la UE) pulverizó con misiles a la ex Yugoslavia (hoy Serbia), preparó y financió la carnicería de Kosovo en Los Balcanes, avanzó en la toma de mercados y en el diseño y ejecución de las conspiraciones golpistas sangrientas en los ex enclaves soviéticos en Europa del Este, e inició las masacres aéreas "preventivas" en Irak que prepararon la invasión de marzo de 2003.

La administración de Clinton (quien se abrazó con Obama luego de que su mujer dejara de ser alternativa para el lobby) invadió países y asesinó a tanta o más gente que Bush, y sin embargo la prensa imperialista lo presenta hoy como un inofensivo play boy, o como un moderno cruzado (algo cholulo) de la democracia americana ocupado en escribir libros para chicos, dictar conferencias o presentar sus memorias con un éxito editorial millonario.

Según James Petras, " Bajo el presidente Clinton, el imperio estadounidense se expandió mucho más allá de las fronteras de cualquier otro presidente desde Harry Truman. Desde los países bálticos a los Balcanes, siguiendo hacia la parte meridional de lo que antes era la URSS, EEUU ha establecido una cantidad de estados clientes, que son o nuevos miembros de la OTAN o "Asociados por la Paz" (clientes en espera)".

Esta es la carta de presentación y la filosofía "histórico-funcional" del lobby (conducido por el marido de Hillary, la candidata perdedora en la interna demócrata) que hoy ya se posiciona al lado del "progresista" presidente electo de EEUU, Barack Obama.

Hoy los relojes de la Casa Blanca marcan una alternancia: Se va el lobby sionista "conservador" (la "derecha" del Imperio), y retorna el lobby sionista "liberal" (la "izquierda" del Imperio). Se va la "derecha militarista" y regresa la "izquierda" (liberal) política-económica imperial. Ambas fichan en Wall Street, la Reserva Federal y el complejo militar industrial. Ambas invaden países, conquistan mercados y someten gobiernos con dinero y corrupción. Ambas imponen la "democracia planetaria" a punta de pistola. Ambas son el Imperio, pero lucen discursos diferentes. Se van los "petroleros" y retornan los "bancarios". Se va Bush, y llega Obama, un "blanquinegro" que vive junto a la aristocracia sionista financiera en una mansión de Manhattan.

Según informa este miércoles el influyente diario financiero del Imperio, The Wall Street Journal, el presidente electo Barack Obama ofreció el puesto clave de jefe de gabinete de la Casa Blanca al representante de Illinois Rahm Emanuel, el primer paso en la construcción de un equipo que podría conformarse en los próximos días.

De origen israelí, Emanuel obtuvo la nacionalidad estadounidense a los 18 años. A los 32, se enroló como voluntario en la Operación Tormenta del Desierto (1991) y fue miembro del dispositivo desplegado para garantizar la defensa de Israel en caso de ataque iraquí contra ése país.

Rahm Emanuel figura como miembro del Washington Institute for Near East Policy (WINEP), creado en 1985 bajo la responsabilidad del que hasta entonces había sido el director del AIPAC,(Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí) Martin Indyk, y que desempeñó, durante la administración Clinton el mismo rol de "think tank" del lobby neoconservador que hoy desempeña el Instituto Judío para Asuntos de la Seguridad Nacional (JINSA) en el gobierno de los halcones de Bush.

Ambas son una rama de AIPAC, la organización de presión sionista más poderosa de EEUU y de todo el planeta capitalista.

Y como dato relevante indicador de la función complementaria de ambos lobbys judíos (el de derecha con los republicanos, y el de izquierda con los demócratas) baste mencionar que el director fundador de WINEP, Martin Indyk, había sido antes director de investigación del Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí (AIPAC).

De concretarse la designación de Rahm Emanuel en el estratégico puesto de jefe de gabinete, se materializaría la influencia hegemónica de Bill Clinton en el nuevo gabinete. Un caminó que comenzó cuando se abrazó con Obama durante la campaña electoral.

Rahm Emanuel, además de ex funcionario de Bill Clinton, es actual congresista por Illinois, fue el "cerebro" detrás de la candidatura de Hillary y es el vínculo activo con las organizaciones sionistas que alimentan las arcas de los demócratas. Su presencia como jefe de gabinete de la Casa Blanca implicaría dos situaciones: A) El lobby liberal controlará en forma directa todos los movimientos de Obama, B) Bill Clinton influenciará el centro hegemónico de las decisiones en la Casa Blanca.

Los directores de finanzas de la campaña demócrata en las elecciones parlamentarias de noviembre pasado, el congresista israeloestadounidense Rahm Emmanuel y el defensor del "Primero Israel", el senador Charles Schumer, fueron respaldados por un multimillonario fondo para sobornos de Wall Street (como informaban el Time, Newsweek y el Wall Street Journal).

Según la prensa norteamericana, para la segunda gran tarea, la de liderar la transición, Obama ya tiene trabajando a John Podesta, que fue el último jefe de gabinete de Clinton.

Además de Podesta, el equipo de transición estará dirigido por la empresaria Valerie Jarret y Pete Rouse, jefe de gabinete en el Senado de Obama. Tienen previsto comenzar a anunciar sus nombramientos ya la semana próxima, mucho más rápido de lo habitual en los relevos de gobierno en EEUU.

Además de Rahm Emmanuel, el potencial "cerebro" detrás del trono de Obama, el otro "peso pesado" del lobby sionista liberal plantado al lado de Obama, es el vicepresidente electo, Joseph Biden.

Biden es un un sionista de alto vuelo con experiencia acreditada en política exterior (léase depredación imperial-militar-capitalista a escala planetaria) y apareció junto a Obama como la "persona indicada" impulsado desde el más alto nivel del sionismo parlamentario.

Biden no es judío, pero es practicante devoto a tiempo completo de la religión sionista, a tal grado, que empalidece a otros militantes originarios de la causa pro-israelí en el aparato de poder norteamericano.

Biden, quien preside por segunda vez el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EEUU, es un miembro "liberal" de la poderosa derecha católica aliada del lobby sionista que (en su vertiente conservadora y liberal) controla Wall Street, los bancos de la Reserva Federal y el Complejo Militar-Industrial.

Esto lleva a que el lobby (con sus corporaciones y bancos) se convierta en directo beneficiario de las políticas de conquista de mercados (por vía militar o "democrática") de la Casa Blanca.

Según The Wall Street Journal, los asesores de Obama dijeron que la designación del jefe de gabinete será seguida de otros nombramientos clave, especialmente el del próximo secretario del Tesoro.

Uno de los candidatos es Lawrence Summers (un ideólogo del sionismo "bancario"), economista de la Universidad de Harvard que ya se desempeñó en el en cargo durante el gobierno de Bill Clinton.

Otros aspirantes son el ex presidente de la Reserva Federal Paul Volcker; el presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York Timothy Geithner, y Robert Rubin, otro ex Secretario del Tesoro de la administración Clinton y actual director y asesor de Citigroup, uno de los bancos que han recibido la inyección de fondos fiscales.

La posición del secretario del Tesoro, el equivalente a ministro de Economía, es especialmente sensible en el actual contexto de crisis económica: Obama llegará a la Casa Blanca con un país en recesión y, según todas las encuestas, gran parte de su triunfo electoral fue gracias a que los ciudadanos confiaban más en él que en McCain para resolver los problemas.

Como jefe del Departamento de Estado suena con fuerza Bill Richardson, gobernador de Nuevo México y ex embajador ante Naciones Unidas y secretario de Energía con Bill Clinton.

Como se puede apreciar, todos los caminos conducen a Clinton y la continuidad de los negocios del lobby sionista, esta vez en versión "liberal".

Si Rubin o Summers (los más firmes candidatos) asumen en el Tesoro, el lobby sinista liberal tendrá el programa de rescate (un gigantesco negocio financiero con la crisis) de US$850.000 millones que hoy está en manos de Paulson, un miembro del lobby sionista "conservador".

Además, y como Obama también tendrá la oportunidad de reformar la Reserva Federal en su primer año en el cargo, las tres vacantes que tiene actualmente la Junta de Gobernadores de la Fed (que maneja toda una red de bancos privados que hacen negocio al amparo de la Reserva Federal) podrán ser ocupados por miembros del lobby sionista liberal.

Actualmente, el poder lobbysta que controla con Bush y Cheney la Casa Blanca, representa las tendencias extremas del sionismo conservador y militarista, bajo cuyo mandato se desarrollaron la "guerra contraterrorista" y las invasiones a Irak y Afganistán que inauguraron una nueva era de conquista de mercados.

Los demócratas Samuel Berger, William Cohen y Madeleine Albright cumplieron, durante la administración de Bill Clinton, las mismas funciones para el lobby judío liberal que cumplieron los republicanos Dick Cheney, Donald Rumsfeld y Condoleezza Rice en la administración Bush.

Pero no hay que engañarse: El lobby sionista liberal demócrata (en versión "bancaria") que asoma como alternativa de poder con Obama en la Casa Blanca, representa la "cara complementaria" del poder sionista conservador controlando las estructuras del Imperio norteamericano.

Y esto nos remite a una primera conclusión probada en forma histórica y estadística: En EEUU, la potencia locomotora del capitalismo sionista a escala global, no gobiernan los presidentes o los partidos, sino la élite económica-financiera (el poder real) que controla la Reserva Federal, el Tesoro, Wall Street, el Complejo Militar Industrial y Silicon Valley.

Y hay una segunda conclusión también probada en forma histórica y estadística: La política exterior y la política interna de EEUU (los niveles de decisión) no la dirigen los presidentes ni los partidos sino el establishment económico-financiero que controla la Casa Blanca y el Congreso a través de sus "lobbys" y operadores que actúan sobre los partidos, los legisladores, los funcionarios y condicionan las decisiones presidenciales USA.

Y el lobby "motor de todos los lobbys", es el lobby sionista manejado desde la AIPAC y el Consejo Judío Mundial, hoy en la "derecha" con Bush, y, desde el 20 de enero, a la "izquierda" con Obama.

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