¿Es usted una persona sensible?

José Catalán Deus
Infordeus

Debido a su capacidad para captar matices y sutilezas que a los demás pasan desapercibidos, los hipersensibles a menudo aportan a su trabajo y relaciones una buena dosis de visión y humanidad. Normalmente son conscientes, creativos y minuciosos, pero en una 'cultura agresiva', cuyos valores son dureza, extroversión y represión de las emociones más delicadas, pueden sentirse como ciudadanos de segunda clase.

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De acuerdo con la psicóloga doctora Elaine Aron, aproximadamente 15-20% de la población estadounidense podría clasificarse de hipersensible, es decir, que resulta afectada por diversos estímulos en mayor medida que el resto, y reacciona a ellos de forma también más pronunciada. ¿Sería la hipersensibilidad un don o una maldición para quién la sufre?

No son sólo personas más introvertidas, sino que ven el ambiente que las rodea más caótico y ruidoso que el resto de la gente, y les molestan las luces fluorescentes o les deprimen las paredes desconchadas cuando a los demás les trae sin cuidado. Y sobre todo les duele especialmente la forma de ser habitual de la gente, lo que entienden como falta de sensibilidad, superficialidad, y alienación reinantes.

A los hipersensibles les caracterizan muchas o todas de estas cualidades: intuición, alto nivel de empatía, rectitud, creatividad, amor a la soledad y la introspección, fuerte sintonía emocional consigo propio y con los demás, una tendencia a la timidez y la inhibición en la vida social, una gran capacidad de captar la belleza; también baja tolerancia a olores desagradables y luces estridentes, ruido, desorganización y desorden; elevada respuesta física y/o emocional a ciertos alimentos y estimulantes; elevada sensibilidad al cambio, y algunas veces tendencia al insomnio, ansiedad y depresión; habilidad para concentrarse profundamente; percepción de lo sutil; capacidades predictivas; y por último dificultad para pensar, hablar o actuar mientras se siente observados.

Debido a su capacidad para captar matices y sutilezas que a los demás pasan desapercibidos, los hipersensibles a menudo aportan a su trabajo y relaciones una buena dosis de visión y humanidad. Normalmente son conscientes, creativos y minuciosos, hasta el punto de a veces dolerse de que lo son 'demasiado'.

Pero también tienen su lado malo. de acuerdo con la doctora Aron, vivimos en lo que puede describirse como una 'cultura agresiva', cuyos valores son dureza, extroversión y represión de las emociones más delicadas. Es la tendencia general desde la sala de juntas a los medios de entretenimiento, y aquellos que no se ajustan a este ideal cultural pueden sentirse como ciudadanos de segunda clase. Pregunte a la gente hipersensible que les molesta más que nada y muchos le responderán que sentirse incomprendidos, deficientes, menospreciados, o incluso impotentes.

A veces se involucran tanto y captan con tanta intensidad el sentido -o el sinsentido- de lo que ocurre, que necesitan desconectar en mayor medida de los demás. Mientras que los que les rodean disfrutan en lugares multitudinarios, con la música alta y las películas violentas, las personas hipersensibles desean salir corriendo de todo ello, algo que los menos sensibles no comprenden.

Los hombres sensibles lo tienen especialmente crudo en nuestra sociedad. Resulta increíble cómo se confunde género y sensibilidad. Los hombres deben ser estoicos y no expresar emociones o llorar. Todo les presiona en ese sentido, así que su tendencia natural les causa continuas dificultades de integración.

UN REGALO -¿ENVENENADO?- DE LOS CIELOS

El primer paso para hacer frente al problema, es darse cuenta que ser hipersensibles no es un fallo sino un regalo de los cielos. La gente necesitamos ternura, cariño y sentimientos, incluso si no sabemos reconocerlos. Muchos de los que rodean a la persona sensible pueden beneficiarse de esta cualidad suya.

Es crucial encontrar el punto de equilibrio entre la vida social y el necesario aislamiento. Cuidado con la cafeína, el azúcar y el alcohol. El ejercicio físico regular ayuda a hacer frente al estrés y la ansiedad que a menudo afectan a los hipersensibles. Descansar y dormir bien resulta sumamente importante especialmente para los sistemas nerviosos muy revolucionados. Luces indirectas, flores, una estética bonita, música relajante, todo ello resulta de gran ayuda.

Ser hipersensible es un don y un desafío al mismo tiempo. Necesita cuidados. La gente hipersensible está comenzando a organizarse en grupos de autoayuda. La sociedad aún no lo valora, pero quizás lo comprenda un día.

Además, hipersensible quizás es un término equivocado. En inglés se usa 'highly sensitive person', es decir, persona altamente sensible, algo más ecuánime y no peyorativo. Los 'muy sensibles' aducen que ellos son simplemente sensibles, que es al resto de la población al que hay que caracterizar de 'poco sensible' o 'infrasensible'.

Ignoramos si en España e Iberoamérica en general existe alguna agrupación de personas sensibles en defensa de su forma de ser y entender la vida. Si no las hay, debería haberlas. En el mundo anglosajón son varias las iniciativas. Entre ellas, destaca la de la misma doctora Aron, que mantiene el sitio The Highly Sensitive Person.

Otras lecturas recomendadas:
http://www.cassiopedia.org/wiki/index.php?title=Highly_sensitive_person
Environmental Sensitivity: A Neurobiological Phenomenon?

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy interesante el artículo. Me siento bastante identificado. Lo importante es aprender a vivir en este mundo cruel y violento sin tapar nuestro verdadero Ser con una capa de falsa personalidad. Y si es afalsa personalidad ya nos "atrapó", estudiarnos hasta conocernos lo suficientes para volver a ser amos de sí mismos y manejar nuestras vidas desde el verdadero Ser, la esencia, el Alma.