El pastor canceló la quema

Página 12/Rebelión
11/09/10


Terry Jones dijo que renunciaba a quemar copias del Corán luego de que el imán Feisal Abdul Rauf hubiera accedido a construir el templo musulmán en otra parte de Nueva York. Obama y Gates habían declarado su preocupación.


El pastor evangélico de Florida canceló la quema de ejemplares del Corán, que había generado una alerta global de Interpol por posibles atentados en represalia. Según dijo ante la prensa, levantó la actividad islamófoba que tenía prevista para el sábado 11 de septiembre –noveno aniversario de los atentados– porque le dieron garantías de que se trasladará a otro lugar la mezquita que se pensaba construir en la Zona Cero de Nueva York. Hasta el presidente Barack Obama y el jefe del Pentágono, Robert Gates, habían salido a decir que la iniciativa islamófoba del reverendo Terry Jones sólo serviría para que Al Qaida reclute más miembros en sus filas.

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“El imán Feisal Abdul Rauf ha accedido a mover la mezquita y nosotros hemos accedido a cancelar nuestro evento del sábado”, dijo el reverendo a la cadena CNN desde su pequeña iglesia de Gainesville. Jones catalogó su acuerdo con el religioso islámico como una señal de Dios y anunció que el sábado viajará a Nueva York para reunirse con el imán.

La construcción de una mezquita cercana al lugar donde se perpetraron los atentados del 11 de septiembre de 2001 es algo que divide a la opinión estadounidense, principalmente a la neoyorquina, que en los últimos tiempos profundizó de manera insospechada masivos sentimientos islamofóbicos.

A pesar de la afirmación del pastor Jones, la organización Iniciativa Córdoba, que planifica construir en la zona cercana al Ground Zero el centro islámico de 13 pisos, no hizo pública su intención de dar marcha atrás con el proyecto. “Nosotros no estamos al corriente de nada”, dijo Daisy Khan, una de las impulsoras del proyecto de construcción de la mezquita.

El inversor inmobiliario Donald Trump ofreció adquirir por seis millones de dólares el edificio destinado a dicha mezquita, reveló el diario The New York Daily News en su edición digital. La oferta de Trump, en efectivo, es superior en un 25 por ciento al costo del inmueble, pagado en 4,8 millones de dólares.

Por la mañana, agentes del FBI habían visitado a Jones, quien denunció haber recibido amenazas de muerte. El vocero del reverendo, Wayne Sapp, no dio precisiones de lo conversado con los oficiales.

Horas antes de la cancelación, el mandatario estadounidense había salido al cruce de la particular iniciativa del pastor de Florida para conmemorar los atentados del 11 de septiembre de 2001. Obama afirmó que incinerar el libro sagrado islámico sólo terminaría en una bonanza de reclutamiento para Al Qaida, la red terrorista que cometió el ataque a las Torres Gemelas. “Esto puede aumentar el reclutamiento de individuos que deseen volarse en ciudades estadounidenses o europeas”, alertó.

En una entrevista con la cadena ABC, Obama le había sugerido a Jones que les prestara atención a los ángeles y que cancelara sus planes de incinerar 200 ejemplares del Corán. “Si está escuchando, espero que entienda que lo que está proponiendo hacer es completamente contrario a nuestros valores como estadounidenses”, afirmó el jefe de la Casa Blanca. “Este montaje publicitario podría poner en peligro enormemente a nuestros jóvenes hombres y mujeres de uniforme”, se quejó el mandatario. “Pueden producirse graves actos de violencia en sitios como Pakistán o Afganistán”, apuntó.

En consonancia, la Interpol había emitido un alerta global para sus 188 países miembros ante la posibilidad de que se cometan ataques en respuesta a la quema del Corán propuesta por Jones. La preocupación sobre posibles represalias había sido llevada a la organización policial internacional por el ministro del Interior paquistaní, Rehman Malik.

Las voces de protesta por la provocación de Jones se escucharon en Afganistán. En la provincia de Kapisa (este), cientos de personas marcharon y quemaron banderas norteamericanas como muestra de repudio. Fue la segunda protesta de la semana en ese país después de conocerse los planes del reverendo. La protesta cruzó la frontera hacia Pakistán. Cerca de 200 personas se movilizaron por la ciudad central de Multan y quemaron emblemas estadounidenses. Ante el temor de posibles ataques, Bagdad reforzó la seguridad de sus iglesias. El canciller iraní, Manucheher Mottaki, advirtió que la quema del Corán podría provocar reacciones de los musulmanes del mundo y de seguidores de otras religiones.