Operaciones psicológicas contra Venezuela: Washington y su guerra contra la revolución bolivariana

Eva Golinger
Rebelión
05/03/09

Un documento secreto del Centro Nacional de Inteligencia del Ejército de Estados Unidos (U.S. Army National Ground Intelligence Center) reciéntemente desclasificado parcialmente bajo una solicitud de la Ley de Acceso a la Información (FOIA por sus siglas en inglés) en Estados Unidos, confirma que el equipo de operaciones psicológicas más poderoso del Pentágono está empleando sus esfuerzos contra Venezuela. El documento, del año 2006, analiza la situación fronteriza entre Colombia y Venezuela. Su redacción está realizada por el Grupo 4 de Operaciones Psicológicas (Activa) del Ejército de EEUU y el Centro Nacional de Inteligencia del Ejército de EEUU, hecho que afirma entonces que éste mismo equipo de guerra psicológica está trabajando en la región contra Venezuela.

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El poco texto del documento secreto que dejaron sin censura explica como el Plan Patriota (previamente conocida como Plan Colombia) ha exitosamente empujado las actividades de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) a territorio venezolano. Explícitamente destacan en el documento secreto que “…las operaciones ofensivas del Plan Patriota y sus contrapartes del ejército colombiano han tenido un impacto importante sobre las actividades del Bloque Oriental [de las FARC]…debido a éstos éxitos contra algunos frentes del Bloque Oriental en Colombia, varios frentes del Bloque Oriental están conduciendo más combate y regenerando sus actividades en la frontera colombo-venezolana. Los Mini-Bloques de los Llanos y la zona oriental…han asumido distintos papeles estratégicos en respuesta al Plan Patriota 2B…”

No se puede tomar como una coincidencia la llegada del Grupo 4 de Operaciones Psicológicas (Activa) del Ejército de EEUU en Colombia en el año 2006 y la estrategia de empujar a las FARC y el conflicto civil colombiano a territorio venezolano. Pues, es justamente también cuando el Departamento de Estado y el Pentágono comienzan a acusar públicamente a Venezuela de colaborar con el terrorismo, específicamente haciendo referencia a una supuesta relación con las FARC. Fue en el primer semestre del año 2006 que Washington colocó a Venezuela en una lista de “países que no colaboran suficientemente con la lucha contra el terrorismo”, imponiendo entonces una sanción contra el país suramericano que resultó en la prohibición de la venta de armamento de Estados Unidos y de cualquier empresa internacional que utiliza tecnología estadounidense. El informe del Departamento de Estado de 2006 decía, “La cooperación de Venezuela en la campaña internacional contra el terrorismo siguió siendo insignificante…No está claro hasta qué punto el gobierno de Venezuela ofreció apoyo material a los terroristas colombianos, si lo hizo, y a qué nivel…” (Informe del Departamento de Estado de 2006, disponible en inglés en www.state.gov)

Pocos meses después, en julio de 2006, el Subcomité sobre Terrorismo Internacional y No Proliferación de la Cámara de Representantes del Congreso estadounidense realizó una audiencia denominada “Venezuela: ¿Centro del terrorismo en América del Sur?”, en donde declararon, “Venezuela, bajo el presidente Hugo Chávez, ha tolerado a los terroristas en su suelo y ha forjado estrechas relaciones con Estados oficialmente patrocinadores del terrorismo designados como Cuba, Irán y Corea del Norte. Los grupos terroristas colombianos utilizan el territorio venezolano como paraíso seguro…”

Al mismo tiempo, la prensa internacional comenzó a promover matrices de opinión vinculando a Venezuela con el terrorismo. Artículos y editoriales en el Washington Post, New York Times, Washington Times, Wall Street Journal, El País de España, El Tiempo de Bogotá, el Miami Herald, entre otros, repetían una y otra vez el supuesto vínculo entre el gobierno venezolano y las FARC en Colombia, aunque nunca presentaron ni una sola prueba contundente. Las evidencias todas se basaban en fuentes “anónimas”, “altos oficiales de Washington”, y “analistas”, sin nombrar nombres ni datos ni hechos concretos.

Los guerreros de la propaganda

El Grupo 4 de Operaciones Psicológicas (Activa) del Ejército de EEUU, es la única unidad operativa de operaciones psicológicas en el ejército. La unidad está compuesta por 1.300 funcionarios y constituye 26% de todas las unidades de operaciones psicológicas del ejército, los demás 74% son conformadas por reservistas. Para el año 2011, tienen planificado que la unidad crecerá a tener aproximadamente 2.300 tropas expertas en operaciones psicológicas. La misión oficial del Grupo 4 de Operaciones Psicológicas (Activa) es desplegarse rápidamente a cualquier parte del mundo para planificar, desarrollar y conducir operaciones psicológicas y asuntos “civiles” (léase subversión) en apoyo a las fuerzas de coalición y las agencias gubernamentales de Washington.

El personal del Grupo 4 incluye a expertos regionales y linguistas que comprenden profundamente las sutilidades políticas, culturales, étnicas y religiosas del público blanco. También son expertos en áreas técnicas como periodismo, operaciones de radio, diseño gráfico, prensa, diagramación de imágenes y comunicaciones tácticas de largo rango.

En el año 2003, el Grupo 4 de Operaciones Psicológicas (Activa) del Ejército de EEUU inauguró un complejo de operaciones mediáticas de las Fuerzas Especiales Operacionales con un costó de 8.1 millones de dólares. Este complejo es conocido como el centro de producción del Pentágono para todas sus operaciones psicológicas y sus “productos”, como volantes, folletos, afiches, segmentos para televisión y radio que están todos dedicados a persuadir y ganar las mentes y corazones de quienes sean que el Pentágono desea atacar. Por ejemplo, más de 150 millones volantes y folletos – todos producidos e impresos en el complejo del Grupo 4 de Operaciones Psicológicas (Activa) – han sido diseminados por Irak y Afganistán. El Coronel James Treadwell, Comandante del Grupo 4, destacó que más de 16.000 horas de mensajes para radio fueron producidos por su grupo y transmitidos en Afganistán, y más de 4.000 en Irak. La imprenta en el nuevo complejo tienen la capacidad de imprimir más de 1 millón de folletos al día.

Los soldados de las operaciones psicológicas estudian técnicas en “marketing” y publicidad antes de diseñar sus “productos”. También analizan detalladamente sus impactos y resultados. Son todos unos expertos en la propaganda y en las mejores maneras de influir sobre la opinión pública para promover su agenda. En 2005, está unidad de “guerrerros de la propaganda” fue ampliado con el establecimiento del Elemento de Apoyo a las Operaciones Psicológicas Conjuntos (JPOSE), con el Coronel Treadwell comandando todo el equipo conjunto. Transferido de Irak a la sede de JPOSE en Tampa, Florida, el Coronel Treadwell comenzó a enfocar sus actividades de propaganda hacia el sur. En declaraciones a prensa, Treadwell confirmó que su nuevo equipo élite de operaciones psicológicas dirigiría una parte del trabajo hacia Bolivia y Venezuela. Poco después, un contrato millonario (hasta 100 millones de dólares) fue otorgado a la empresa Science Applications Internacional Corporation (SAIC) para ayudar diseñar las “campañas” de operaciones psicológicas con JPOSE. Dos otras empresas, Lincoln Group y SYColeman, también recibieron contratos similares tomados del presupuesto del equipo que sobrepasa los 8 billones de dólares anuales.

De éstas empresas, SAIC tiene una historia bastante sucia en Venezuela. Fue la empresa que junto con PDVSA, la estatal de petróleo, construyeron una empresa mixta de nombre INTESA, que se encargó del año 1995 de automatizar la industria petrolera en Venezuela. Y fue ésta empresa INTESA que ejecutó uno de los sabotajes más brutales contra la industria venezolana a finales del año 2002, con la intención de forzar al Presidente Hugo Chávez del poder. La empresa fue utilizada como una plataforma para atacar el “cerebro de PDVSA”, destruyendo todos sus bases de datos y sistemas automatizados y convertiéndola de nueva en una empresa de operación manual. Sus acciones causaron billones de dólares en daños a la economía venezolana y su reputación internacional como un suministrador y productor seguro de petróleo. Sin embargo, no lograron su objetivo de derrocar al Presidente Chávez y poco después, INTESA fue cerrado y forzado de cesar sus operaciones en el país. Hasta que, tres años después aparecieron contratados para realizar operaciones psicológicias contra el mismo gobierno que habían intentando neutralizar anteriormente sin éxito.

Desde que el equipo más poderoso de operaciones psicológicas de Estados Unidos está trabajando activamente contra Venezuela, se ha visto el fruto de su trabajo a nivel internacional y también dentro del país a nivel nacional. Ya, el Presidente Chávez está clasificado como un “dictador” en la opinión pública internacional y son pocos que dudan de su supuesta “relación” con las FARC en Colombia – a pesar de que nunca ha habido ni una sola prueba que confirma dicha relación. Las operaciones psicológicas son considerados por el Pentágono su “arma más poderoso” hoy en día. A través de pantallas, emisoras, periódicos, afiches, diseños de ropa y objetos, transmiten sus mensajes dirigidos y bien planificados para influir sutilmente sobre la opinión pública y sus percepciones sobre temas de interés. Es el nuevo campo de batalla donde todos estamos forzados de asumir un papel, porque nadie se escapa de la información y la comunicación en el mundo de hoy. Es la lucha por la verdad y la justicia contra la mentira y la manipulación. La decisión de ser víctima o combatiente dentro de esta guerra irregular está en manos de cada uno de nosotros.

No te dejes engañar.

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