El seguro de la muerte

BBC
17/04/08

En Estados Unidos la justicia halló culpable a una mujer de 77 años, Helen Golay, de asesinar a dos hombres para cobrar el seguro de vida que ella y una cómplice les habían pagado.

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Según el jurado, Golay y su aparente cómplice, Olga Rutterschmidt, de 75, se hicieron amigas de dos vagabundos de Hollywood, invirtieron miles de dólares en alojarlos y sacarles una buena póliza de vida, luego los drogaron y por último los atropellaron con un coche y se dieron a la fuga.

Golay fue hallada culpable del asesinato de Kenneth McDavid, de 50 años, en 2005 y de Paul Vados, de 73, en 1999.

A Rutterschmidt se la encontró culpable de conspirar para asesinar a Mc David a fin de obtener un beneficio monetario.

Vivir y matar

El hecho fue descubierto cuando un policía que investigaba el caso Mc David, escuchó a otro que hablaba de un "accidente" de las mismas características.

En la meticulosa ingeniería de los dos crímenes era quizá el único fallo: las dos muertes mostraban el mismo "modus operandi"

Al fiscal le asombró la personalidad de las dos mujeres.

El plan tenía una maquiavélica frialdad, el crimen ni siquiera podía justificarse por la necesidad.

Comentario SDLT: Si supiera algo acerca de psicopatía, la máscara de la cordura, no estaría tan sorprendido.

"No necesitaban dinero, no eran pobres ni tenían problemas financieros por delante. Hicieron todo lo que estaba a su alcance para aprovecharse de gente que no tenía nada", dijo el fiscal Bobby Grace.

La fiscalía no pidió la pena de muerte para las dos mujeres, pero enfrentan una posible condena a cadena perpetua.

Yo soy el muerto


No tan grave, pero igualmente vistoso, es el caso de un brasileño con residencia en Estados Unidos.

Mercio Eliano Barbosa, de 28 años, fue detenido en el Estado de Paraná, por haber comprado el cadáver de un indigente para simular su propia muerte y cobrar un millonario seguro de vida en Nueva York.

Según la policía brasileña, Barbosa contrató hace tres años un seguro de vida por más de un millón y medio de dólares en Estados Unidos, donde vivía con su esposa.

"Desde Nueva York empezó a hacer contactos para conseguir un certificado falso de defunción en Brasil. Incluso dejó mensajes en las páginas de relaciones personales de Internet", afirmó en una conferencia de prensa el secretario de Seguridad Pública de Paraná, Luis Fernando Delazari.

Barbosa se puso en contacto con un funcionario de la morgue de Curitiba, quien por unos 16 mil dólares se prestó a dar un certificado de muerte a Barbosa.

Y a la morgue llegó la hermana de Barbosa para actuar de plañidera y reconocer el cadáver.

El problema para todos fue que la aseguradora desconfió de la documentación y pidió a la policía brasileña que investigara.

1 comentarios:

jose dijo...

Terrible, la sociedad cada vez esta mas loca

mirar este post

http://www.taringa.net/posts/noticias/1171523/Alimento-y-hambre.html