Retrospectiva: Cómo la Reserva Federal de USA y los bancos manejan el mundo

Stephen Lendman
The Rebel
Traducido del inglés para Rebelión y Tlaxcala por Germán Leyens
20/07/06

Hace años leí el excelente libro de William Greider, publicado en 1987, sobre el funcionamiento del Sistema de la Reserva Federal de USA. Detallado y explícito, es una lectura maravillosa e informativa, con la excepción de la solución que sugiere para un inmenso problema. Fue, por lejos, demasiado tímido. Este artículo propone una solución muy diferente. Greider llamó su libro “Secrets of the Temple” [Secretos del Templo] con un subtítulo: “Cómo la Reserva Federal maneja el país.” Un subtítulo mejor podría haber sido como la Fed (y muchas otras bancas centrales esenciales) manejan el mundo. Este artículo trata de resumir lo que hace, cómo lo hace, a quien beneficia y a costa de quienes. Para los que no están al tanto, prepárense para informaciones y comentarios sorprendentes.

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Aclaremos algo desde el inicio. La Reserva Federal de USA, el Banco de Inglaterra, el Banco de Japón y el Banco Central Europeo (de los 12 países europeos que adoptaron la moneda común europea en 1999) son instituciones con un poder enorme, mucho más allá de lo que puede imaginar la gente en algún sitio del mundo. Estos bancos centrales, los más dominantes de todos, así como la mayoría de los demás, tienen una poderosa influencia en las condiciones financieras en casi todos los países, incluyendo, desde luego, los suyos, en un mundo financiero con cada vez menos fronteras, en el que un evento económico importante en una nación puede afectar, para bien o para mal, a la mayoría.

Otro poderoso banco forma también parte del mundo financiero actual. Hay que mencionarlo por su importancia, aunque requiere un artículo separado para explicar de modo más completo cómo trabaja. En el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés), hermético, inviolable y sin responsabilidad ante nadie, fundado en 1930 y basado en Basilea, Suiza. Este banco, del que la mayor parte de la gente jamás ha oído hablar, es el banco central para sus bancos centrales miembros – una especie de “mandamás de mandamases” bancario, equivalente a lo que al parecer existe en el mundo enigmático de los Dones de la Mafia. Como la mayoría de las demás bancos centrales, incluyendo a la Reserva Federal (explicado más adelante), es de propiedad privada de sus miembros.

Algunos académicos y otros que han estudiado el BIS creen que la elite dominante del capitalismo financiero estableció este banco de bancos para que esté en la cima del poder a fin de que ejerza su autoridad sobre un sistema financiero mundial poseído y controlado por ella. Se piensa que su plan era utilizar este banco para dominar el sistema político de todos los países y controlar la economía del mundo de un modo feudal. En una palabra, la idea es que esa súper-elite quiere regir el mundo controlando su dinero, y que estableció ese todopoderoso banco de bancos supranacional para que así lo hiciera. Por importante que sea, esa discusión quedará para otra ocasión, ya que la intención de este artículo es concentrarse sólo en la Reserva Federal de USA.

Los bancos centrales dominantes y el BIS, junto con la mayoría de los otros, ejercen su influencia en una alianza mutua de tipo cartel para asegurar que todos se beneficien más de lo que harían sino fuera por ese confortable arreglo. Con su inmenso poder no es jugar con palabras si uno dice que esas instituciones financieras ciertamente gobiernan el mundo. Porque pueden crear dinero, financian las necesidades de sus gobiernos, sus fuerzas armadas y todas las actividades empresariales, que no podrían funcionar sin un suministro expeditivo de esa mercancía, la más necesaria de todas. Es el dinero, no el amor, lo que hace que el mundo se mueva, y los banqueros centrales tienen el poder de crear o sacar de la circulación mucho o poco, según gusten y con la intención que se les ocurra. Es el tipo de poder que puede mover o destruir montañas.

Ningún banco central nacional es más poderoso en la actualidad que la Reserva Federal de USA, pero no fue siempre así, y ahora enfrenta competencia por el primer lugar, lo que no había conocido desde la Segunda Guerra Mundial. La Fed, como lo llaman, ha existido desde que fue establecido originalmente por una ley del Congreso en 1913. Pero el Banco de Inglaterra ha existido desde que Bretaña controlaba los mares, desde 1694, cuando el Rey William III necesitó ayuda para financiar el tipo de aventura que requiere mucho dinero disponible – la guerra. En aquel entonces fue contra Francia, y el rey necesitaba un banco amigo que lo imprimiera para su uso, para ayudarle a combatir. También necesitaba ayuda financiera para facilitar el comercio y administrar la deuda del país que siempre aumenta cuando se libran guerras. El Banco de Inglaterra no fue el primer banco central, pero fue el primer banco central de propiedad privada del mundo moderno en un país poderoso. Se llamó el Banco de Inglaterra para impedir que el público supiera que, igual que nuestra Reserva Federal, era y sigue siendo de propiedad privada y no parte del gobierno. También fue el modelo utilizado en la formación de nuestro propio banco central y de la mayoría de los otros.

Los británicos podrán haber tenido una ventaja de 219 años sobre la Fed, pero los banqueros centrales sólo son tan poderosos como los países que representan y sus economías. En la actualidad los otrora dominantes británicos tienen que aceptar el papel menor de ser sólo uno de muchos socios inferiores de un hegemón USA que emergió después de la Segunda Guerra Mundial como el poder económico dominante del mundo. Siguen siéndolo hoy en día, aunque algunos expertos fiables creen que este país puede haber llegado a la cumbre y se halla en decadencia. Algunos van más lejos y afirman que nuestra decadencia ha sido acelerada por la desastrosa política del gobierno Bush que cree irracionalmente que librar la guerra sin fin contra el mundo es la manera de gobernarlo, de impulsar un crecimiento económico y una dominación sin fin, y de preservar así la posición preeminente de la nación como el campeón económico reinante.

Es fácil cuestionar este punto de vista y pensar que el campeón se ha subido al cuadrilátero algunas veces de más, tiene planes interminables de volver a repetir sus combates, y que probablemente le pasará lo mismo que a muchos personajes anteriores que no supieron cuándo abandonar y terminaron con un daño cerebral crónico, conocido como demencia. La lección de la historia es siempre la misma. El precio a pagar por una conducta imprudente es elevado, doloroso e inevitable. Vale para los países así como para los individuos, pero demasiado a menudo ni los unos ni los otros lo ven hasta que es demasiado tarde. La mayor diferencia entre USA de hoy y otras naciones del pasado que pagaron caro por no ceder cuando ya era demasiado tarde es que tenemos un arsenal todopoderoso, como los demás nunca tuvieron. Si decidiéramos utilizarlo, probablemente no quedaría gran cosa para un sucesor. No es un pensamiento agradable, pero es muy real.

Todo comenzó en 1910 en la isla Jekyll

Suena como el título de una película de horror, pero los eventos de la vida real que ocurrieron en 1910 en esta isla de propiedad privada a poca distancia de la costa de Georgia habría sido un reto hasta para la imaginación de la fábrica de pesadillas de Hollywood.

En la isla Jekyll se reunieron en secreto durante nueve días siete hombres muy acaudalados y poderosos y crearon el Sistema de la Reserva Federal que nació tres años más tarde, el 23 de diciembre de 1913 mediante una ley del Congreso. Desde entonces, la nación y el mundo nunca volvieron a ser lo mismo, sólo se beneficiaron los ricos y poderosos. De eso se trataba, y funcionó tal como lo planificaron.

La Ley de la Reserva Federal que le dio origen es seguramente una de las obras legislativas más desastrosas para el bien público que jamás haya sido producida por un organismo legislador. También puede haber sido y sigue siendo ilegal según el Artículo 1, Sección 8, de la Constitución que casualmente es la ley inviolable del país. El artículo indica que el Congreso tendrá el poder de acuñar (crear) dinero y de regular su valor. En 1935, la Corte Suprema de USA determinó que el Congreso no puede delegar constitucionalmente su poder a otro grupo u organismo. El Congreso actuó, por lo tanto, en violación de la misma Constitución que juró preservar y al hacerlo creó el Sistema de Reserva Federal que, como explicaremos más adelante, es una corporación privada con fines de beneficio que opera a costa del bien público. Mediante su acción, nuestros legisladores cometieron fraude contra el pueblo del país y hasta ahora se han salido con la suya sin que el público ni siquiera conozca el daño que se ha infligido.

El vergonzoso resultado es que lo que jamás debería haber llegado a ver la luz es ahora la institución más dominante del mundo, y todo debido a lo que comenzó en una isla de propiedad privada de nombre espeluznante. Pero, si el Congreso hubiese actuado responsablemente, la ley de creación de la Fed jamás habría sido promulgada. La legislación que la estableció fue tan dañina para el interés público, que probablemente jamás habría sido aprobada si no hubiera sido encauzada mediante una reunión del Comité Parlamentario de Conferencia organizada en plena noche entre las 1.30 y las 4.30 AM (mientras dormía la mayoría de los miembros del Congreso) el 22 de diciembre de 1913. La Ley fue votada al día siguiente y aprobada a pesar de que muchos miembros del organismo habían partido para sus vacaciones de Navidad y la mayoría de los que se quedaron no habían tenido el tiempo necesario para leerla o conocer su contenido. ¿Suena familiar? Pero la aprobaron (como un ladrón en la noche) y fue convertida en ley por un Woodrow Wilson inconsciente o cómplice, que admitió posteriormente que había cometido un terrible error, diciendo “Arruiné inconscientemente a mi país.” Pero era demasiado tarde para autopsias, y el pueblo usamericano lo ha pagado caro desde entonces. Es hora de que el público lo comprenda y comience a exigir que se termine con más de 90 años de daño.

Eso casi ocurrió hace 43 años cuando un presidente decidió actuar a favor de la gente que lo eligió. Ese hombre fue John Kennedy, quien planificó antes de su muerte el fin del Sistema de Reserva Federal para eliminar la deuda nacional que un banco central crea al imprimir dinero y prestárselo al gobierno. Esa deuda ha aumentado ahora a más de 8.400.000.000.000 dólares que tienen que ser pagados por todos los contribuyentes, quienes lo han hecho por una suma que asciende a casi 174.000.000.000 de dólares sólo en los tres primeros meses de 2006. Este servicio de la deuda es ahora un monto anualizado que excede dos tercios de un billón de dólares. Ha enriquecido a los banqueros (de eso se trataba) y ha empobrecido al público, porque nos cobran impuestos para pagar la cuenta. No es exagerado decir que se trata del mayor fraude financiero en la historia del mundo que aumenta con cada día que pasa.

La deuda era menos onerosa hace 40 años, pero Kennedy comprendió el peligro que representaba para el país y la carga que imponía al público. Por lo tanto, el 4 de junio de 1963, dictó la orden presidencial EO 11110 dando autoridad al presidente para emitir moneda. Luego ordenó al Tesoro de USA que imprimiera 4.000 millones de dólares en “Billetes de USA” para reemplazar los de la Reserva Federal. Su intención era de reemplazarlos todos cuando hubiera suficiente cantidad de la nueva moneda en circulación para poder terminar con el Sistema de la Reserva Federal y el control que daba a los banqueros internacionales sobre el gobierno de USA y el público. Sólo meses después de la entrada en vigencia del plan Kennedy, fue asesinado en Dallas en lo que seguramente fue un golpe de estado disfrazado para que pareciera otra cosa y que puede haber sido realizado, por lo menos en parte, para salvar el Sistema de la Fed y la concentración de poder que creó, tan beneficioso para los poderosos banqueros del país. Los que se beneficiaban tenían buenos motivos para involucrarse en la conspiración para proteger el privilegio especial al que no estaban dispuestos a renunciar sin lucha. Es una explicación plausible que podría explicar quién puede haber estado tras el asesinato y por qué motivo. Sea cual sea la verdad, el cartel bancario sólo se vio afligido por poco tiempo. Una vez que Lyndon Johnson se hizo cargo, rescindió la orden presidencial de Kennedy y restauró el antiguo poder del cartel. Lo ha mantenido desde entonces y ahora, por cierto, es más poderoso que nunca. Ni siquiera los presidentes son capaces de detenerlo y los que quisieran tratar de hacerlo, tienen una lección que les da la historia para que reflexionen.

Los predecesores de los posibles complotadores del golpe contra Kennedy fueron los hombres que se reunieron en la isla Jekyll en 1910. Representaban a algunos de los hombres más poderosos del mundo – los Morgan, Rockefeller, Rothschild de Europa (que dominaron toda la banca europea a mediados del Siglo XIX y que todavía podrían ser la familia más rica y poderosa de todas) y otros de gran influencia y poder. Estaba también un senador de USA, un alto funcionario del Tesoro, el presidente del mayor banco del país en la época, un destacado personaje de Wall Street y el hombre que más tarde llegaría a ser el primer presidente del Sistema de la Reserva Federal. Fue una colección extraordinaria y fueron para lograr una sola cosa. Querían cambiar la ideología y el curso de los negocios usamericanos, que hasta entonces se basaban en la competencia en el mercado y reemplazarlos por el monopolio. También sabían lo que quiso decir el barón M.A. Rothschild cuando dijo: “Denme el control sobre la moneda de una nación y no me importa quién haga sus leyes.” Conocían también la sabiduría de lo que dice en Proverbios 22:7: ““El rico se enseñorea de los pobres; y el que toma prestado es siervo del que presta”.

Fue el alba de la era de los carteles poderosos, cuando los siete titanes financieros reunidos en secreto en la casa del club de la isla decidieron no seguir compitiendo entre ellos y exigieron el poder para arreglarlo. Ya estaban informalmente coludidos, pero sabían que todo funcionaría mejor si se realizaba bajo un cartel avalado legalmente. Querían un cartel bancario y obtuvieron uno que hoy florece por debajo del radar público con el instrumento que más deseaban – la capacidad de controlar el suministro de dinero de la nación, que les dio un poder casi ilimitado. El cartel trabaja ahora en cooperación con sus gobiernos y con todas las demás poderosas corporaciones transnacionales en una alianza global dominante que les permite controlar los mercados, los recursos, la mano de obra barata del mundo, y nuestras vidas.

El Sistema de Reserva Federal no es una agencia gubernamental – es un cartel de propiedad privada de poderosos bancos protegido por la ley.

Se cree común, pero erróneamente, que el Sistema de Reserva Federal es una función gubernamental y sometida a su control. Es falso. A menudo se habla de un banco central descentralizado, casi-gubernamental, pero es sólo una cobertura para disfrazar lo que es en realidad: un cartel de propiedad y operación privada que es presentado como si el gobierno estuviera a cargo. El hecho de que su central esté en Washington en el formidable e impresionante edificio Eccles (bautizado con el nombre de un antiguo presidente de la Fed) forma sólo parte del astuto subterfugio. Funciona como sigue:

La Fed está compuesta de un Consejo de Gobernadores en Washington y de 12 bancos regionales en las principales ciudades de todo el país (incluyendo a mi propia ciudad de Chicago donde cualquiera solía poder, pero ya no puede, ir a un cajero y comprar valores del Tesoro de USA). El sistema también incluye a numerosos y diversos bancos miembros, incluyendo a todos los bancos nacionales que tienen que formar parte del sistema. Se permite también que otros bancos se sumen y muchos lo hicieron. La Reserva Federal comenzó sus operaciones en noviembre de 1914, casi un año después de la ley parlamentaria que creó el sistema el año anterior. Recibió mandato legal para poseer el mayor poder de cualquier institución del país – el poder de crear y controlar su suministro de dinero.

La mayoría de la gente sabe poco o nada sobre el dinero y la banca, probablemente nunca piensa en el tema, y no tiene la menor idea de cómo lo que hacen la Fed y los banqueros afecta sus vidas. Antes de escribir este artículo, tenía un poco más de los modestos conocimientos que aprendí en un curso obligatorio sobre el tema y contabilidad básica como parte de mi plan de estudios para la maestría de administración empresarial, hace 46 años. Esos cursos dejaron de lado las partes más importantes de la historia y nunca dieron a entender que pudiera haber algo siniestro en el funcionamiento real del sistema bancario. Pero nadie debería imaginar que los bancos fueron establecidos para funcionar en su beneficio o que se quisiera que lo hicieran. Evidentemente no es así, y todo el que sugiriera que lo es, debería leer lo que sigue. Son tan beneficiosos para el bienestar público como lo fue el misil balístico intercontinental MX Peacekeeper (el lenguaje ingenioso es impresionante) que debía portar ojivas nucleares a mediados de los años ochenta y que tenía el poder de destruir toda vida en el planeta y que aún podría hacerlo en su forma antigua o modernizada.

La Ley de la Reserva Federal (la ley del país) estipula que los Bancos de Reserva Federal de cada región son de propiedad de sus bancos miembros. Esos bancos de la Fed son corporaciones de propiedad privada que hacen un gran esfuerzo por ocultar que ellos, en realidad, son dueños de lo que gran parte del público piensa que forma parte del tesoro y gobierno públicos. Es fácil pensarlo ya que los presidentes de la Fed y siete de los doce gobernadores son nombrados por el presidente y aprobados por el Senado. Como tal, el BRF es una especie de entidad casi-gubernamental, pero el hecho es que el Sistema es de propiedad privada con fines de beneficio privado como cualquier otra empresa. Tiene accionistas como otras corporaciones públicas, que reciben un 6% de intereses libres de riesgo cada año sobre su participación en el capital.

El público lo ignora, y probablemente no constituiría buenas relaciones públicas si lo descubriera. La gente podría molestarse aún más si supiera que algunos de los propietarios de nuestra Reserva Federal son poderosos inversionistas extranjeros en el Reino Unido, Francia, Alemana, Holanda e Italia. Son socios de gigantescos bancos de USA como JP Morgan Chase y Citibank así como de poderosas firmas de Wall Street como Goldman Sachs en un cartel banquero del nuevo orden mundial que influencia y afecta por doquier los negocios y nuestras vidas.

El problema de la propiedad privada de los bancos de la Reserva Federal ha sido cuestionado varias veces en los tribunales federales, en vano. Cada vez los tribunales confirmaron el actual sistema bajo el cual cada banco de la Reserva Federal es una corporación separada de propiedad de los bancos comerciales en su región. Un caso semejante fue el de Lewis contra USA que fue decidido por el 9º Circuito de la Corte de Apelaciones que dictaminó que los bancos de la Reserva son corporaciones independientes, de propiedad privada y controladas localmente.

Los fundadores de la nación usamericana tenían diferentes ideas que los poderosos que se reunieron en la isla Jekyll

A través de nuestra historia, hubo desacuerdo sobre quién debía controlar el suministro de la moneda de la nación y el derecho de emitirla. Los fundadores de la nación usamericana comprendieron que el parlamento británico se vio obligado a imponer impuestos injustos a sus colonias americanas y a sus propios ciudadanos porque el Banco de Inglaterra había acumulado tanta deuda que el gobierno necesitaba ingresos para reducirla. Benjamin Franklin, de hecho, consideraba que fue la verdadera causa de la Revolución Usamericana. La mayoría de los fundadores de la nación también comprendieron el peligro que podía resultar si los banqueros acumulaban demasiada riqueza y poder. James Madison, el principal redactor de nuestra Constitución, los llamó “cambistas”, refiriéndose a la Biblia que dice que Jesús expulsó dos veces a los cambistas del Templo de Jerusalén hace 2.000 años. Madison dijo:

“La historia nos dice que los cambistas han utilizado todos los medios posibles de abuso, intriga, engaño y violencia para mantener su control sobre los gobiernos controlando el dinero y su emisión.”

Thomas Jefferson utilizó la misma energía en su condena cuando dijo:

“Creo sinceramente que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que los ejércitos permanentes. Ya han creado una aristocracia del dinero que ha desafiado al gobierno. El poder de emisión debería ser arrebatado a los bancos y restaurado a aquellos a los que pertenece como corresponde.”

Jefferson y Madison comprendían los peligros de los monopolios comerciales de todo tipo y trataron de asegurar que nunca existirían en la nueva nación. Ellos, de hecho, deseaban que se agregaran dos enmiendas adicionales a la “Declaración de Derechos” en la Constitución, pero nunca lo lograron. Creían que para proteger la libertad de la gente la nación debería ser “libre de monopolios en el comercio” (lo que ahora son las corporaciones gigantes incluyendo a los grandes bancos internacionales y las firmas de inversión de Wall Street) y “libre de fuerzas armadas permanentes,” o ejércitos en pie de fuerza. Tratemos de imaginar cómo sería el país en nuestros días si Jefferson y Madison lo hubieran logrado – un país sin gigantescas corporaciones depredadoras que explotan a todos para obtener beneficios y sin fuerzas armadas desenfrenadas que hacen guerra al mundo, amenazando con destruirlo, y que lo hacen para que esos gigantes corporativos puedan obtener beneficios aún mayores.

Nunca lo lograron, por cierto, y la gente lo ha pagado caro desde entonces, incluyendo el gran daño causado porque el gobierno renunció a su derecho a controlar el suministro de moneda de la nación. Lo entregó secretamente sin que el público lo supiera, ignorante del daño que se le había hecho. Ha sido peor todavía desde los años ochenta, porque el poder de la Fed aumentó bajo un presidente republicano amigo, y la algarabía dirigida por los medios corporativos ocultó el efecto. Para ellos, es inaceptable que la Fed sea degradada en público, así como sus gigantescos bancos miembros o sus aliados de Wall Street.

Las cosas se descontrolaron especialmente durante el ejercicio de Alan Greenspan. Sorprende que haya habido quien encontrara muchos motivos para elogiar a semejante presidente de la Fed antes de que dirigiera la Fed, cuando fue asesor presidencial, o durante el período en el que la dirigió. Sólo entró al servicio gubernamental después del fracaso de su firma de consultoría financiera, probablemente porque necesitaba una nueva línea de trabajo. Allí se las arregló para convertirse en un exuberante profeta de la banca central que fue casi elevado a la santidad por los expertos en los negocios que pensaron que bajo su ejercicio los cielos fueron sólo azules y que las pocas nubes a la vista siempre presagiaban que volvería a brillar el sol. Ahora Alan se retiró a los horizontes más fértiles de los contratos literarios y de las conferencias, lo que muestra que si trabajas bien para los ricos y poderosos que te lo permitieron, (a costa del resto de la gente) la recompensa final valdrá la pena. Es probable que el nuevo presidente de la Fed haya tomado nota y que tratará de continuar la tradición como corresponde.

Pero tratemos de imaginar un tipo diferente de presidente de la Fed, alguien que conociera, tuviera fe en y practicara las palabras y la sabiduría de otro presidente usamericano de cierta importancia: Abraham Lincoln. En 1886 Lincoln dijo: “Los poderes del dinero se alimentan de la nación en tiempos de paz y conspiran contra ella en tiempos de adversidad. Son más despóticos que un monarca, más insolentes que la autocracia y más egoístas que una burocracia. Denuncian, como enemigos públicos, a todos los que cuestionen sus métodos o saquen a la luz pública sus crímenes. Tengo dos grandes enemigos: el Ejército del Sur frente a mí y los banqueros detrás. De los dos, el que está atrás es mi mayor enemigo.”

Parece que Lincoln también dijo (aunque algunos lo disputan): “Veo que se acerca en el futuro cercano una crisis que me inquieta y que me hace temblar por la seguridad de mi país… han entronizado a corporaciones y seguirá una era de corrupción en los cargos importantes, y el poder del dinero del país se esforzará por prolongar su reino utilizando los prejuicios de la gente hasta que toda la riqueza se acumule en unas pocas manos y la República sea destruida.” Imaginemos lo que Lincoln diría en nuestros días.

Lo que Lincoln pensaba sobre los banqueros y el poder del dinero en el país, parece provocar la pregunta obvia: ¿Tuvieron algo que ver, o fueron la razón de su prematura muerte a manos de John Wilkes Booth? Los banqueros internacionales detestaban evidentemente a Lincoln después de que logró que el Congreso aprobara la Ley de la Moneda de Curso Legal que autorizó al Tesoro de USA a emitir papel moneda llamado “greenbacks” [verdes]. Lincoln necesitaba esa legislación después de que renunció a pagar a los banqueros las tasas usureras de interés de entre un 24 y un 30% que exigían por los préstamos que necesitaba para financiar su guerra con el sur. Con la nueva ley bancaria, Lincoln pudo imprimir los millones de dólares necesarios, libres de deuda y de intereses. Esto no era, evidentemente, lo que deseaban los codiciosos banqueros, ya que sólo pueden sacar beneficios cuando arrebatan su trozo de carroña de las transacciones financieras que controlan. Lincoln fue asesinado poco después del fin de la guerra, y un poco más tarde rescindieron la así llamada ley “Greenback” [verde], aprobaron una nueva ley bancaria, y todo el dinero volvió a producir intereses.

Cómo funciona el Sistema de la Reserva Federal.

El Sistema de la Reserva Federal resulta de que el Congreso y el Presidente aceptaron privatizar el sistema monetario de la nación y renunciar al poder que debería hacer seguido siendo el derecho exclusivo del gobierno. Esa ley fue tan escandalosa que la Fed tuvo que ser estructurada deliberadamente para que pareciera una delegación del gobierno federal a fin de ocultar que en realidad es un cartel bancario todopoderoso de propiedad privada cuyos bancos miembros (incluyendo todos los nacionales) comparten los vastos beneficios obtenidos de poseer la licencia más importante que debiera ser exclusiva de los gobiernos– el derecho a imprimir dinero en cualquier cantidad, controlar su suministro y precio, y beneficiarse inmensamente de prestarlo a cambio de un beneficio, incluyendo al propio gobierno que debe pagar intereses por el dinero, lo que nunca sería necesario si simplemente lo imprimiera. Pensemos en lo que ocurriría si el gobierno legalizara el derecho a falsificar la moneda nacional para beneficio privado. No es una exageración afirmar que es la mayor estafa financiera de todos los tiempos, que causa un daño incomprensible a un público que sigue sin enterarse. Funciona como sigue:

La Fed recibió la autoridad de dirigir la política monetaria de la nación con el poder de controlar el suministro y el precio de la moneda. Tiene tres maneras de hacerlo – mediante operaciones abiertas de mercado, la tasa de referencia que cobra a los bancos miembros, y el requerimiento del porcentaje de reserva de los activos de los bancos miembros que se les exige que mantengan en su poder y no sea prestado. El Consejo de Gobernadores tiene la responsabilidad del manejo de la tasa de referencia y de los requerimientos de reserva, mientras que el Comité Federal de Mercados Abiertos (FOMC, por sus siglas en inglés) está a cargo de las operaciones de mercado abierto de compra o venta de obligaciones que explicamos más adelante. Mediante el uso de estos instrumentos, la Fed puede influenciar el suministro y la demanda de dinero y así controla directamente la tasa a corto plazo de los fondos federales que es siempre fija a menos que la Fed desee elevarla o bajarla. Las tasas a mayor plazo son controladas por los poderosos negociantes institucionales en el mercado de obligaciones.

El FOMC y cómo funciona

El Comité Federal de Mercados Abiertos es realmente la clave de todo el proceso de creación o contracción de dinero. Consiste de 12 miembros – siete miembros del Consejo de Gobernadores de la Fed, el presidente del New York Fed Bank (el más importante de todos) y cuatro de los restantes 11 presidentes del Banco de la Reserva que sirven por turnos períodos de un año. El FOMC realiza ocho reuniones regularmente programadas por año para evaluar las condiciones económicas y decidir lo holgada o estricta que ha de ser la política monetaria para impulsar su objetivo declarado de un crecimiento económico sostenible y de estabilidad de los precios.

Literalmente, el FOMC tiene el poder de crear dinero de la nada. Lo hace mediante un proceso de cuatro etapas:

Primera etapa: El FOMC aprueba la compra de obligaciones del gobierno de USA en el mercado abierto.

Segunda etapa: El New York Fed Bank adquiere las obligaciones a los vendedores (los mercados financieros siempre tienen un número idéntico de compradores y vendedores).

Tercera etapa: La Fed paga por sus compras con créditos electrónicos a los bancos vendedores que, por su parte, acreditan las cuentas bancarias de los vendedores. Estos créditos son literalmente creados de la nada.

Cuarta etapa: Los bancos que reciben los créditos pueden entonces utilizarlos como reservas para posibilitar que presten hasta 10 veces su suma (si su requerimiento de reserva es de un 10%) mediante la magia (que sólo poseen los bancos) de la banca de reserva fraccional y, por cierto, cobran intereses por el total. ¡Qué negocio! y todo es legal. Imaginemos cuán ricos podríamos ser todos si pudiésemos hacer lo mismo como individuos privados. Pedimos prestado un millón a la Fed, como por arte de magia lo multiplicamos por 10, y cobramos intereses sobre el total, con la excepción de un 10% que debemos mantener en reserva. Es la magia de la creación de dinero de la reserva fraccional y explica cuán poderoso es el estímulo económico cuando la Fed quiere realzar el crecimiento económico.

Cuando la Fed desea contraer la economía reduciendo el suministro de dinero, simplemente invierte el proceso mencionado. En lugar de comprar obligaciones, las vende de manera que el dinero sale de las cuentas de los bancos compradores en lugar de ingresar en ellas. Entonces, los préstamos bancarios tienen que ser reducidos 10 veces si el requerimiento de reserva es de un 10%.

Cómo la Fed daña el interés público

El sistema de la Reserva Federal existe sólo para servir a sus propietarios y a los bancos miembros y al hacerlo es hostil al interés público. Eso, porque es un cartel bancario con el poder de restringir la competencia por mayores beneficios obtenidos a nuestra costa. Sale de nuestros bolsillos, a los de ellos, y el público pierde de cuatro maneras:

Primera: A través del impuesto invisible de la inflación que resulta de la dilución del poder adquisitivo causado por el ingreso al sistema de dinero recién creado, lo que reduce el valor de los dólares que ya están presentes. La Fed de Greenspan fue especialmente expansiva, nunca fue responsabilizada por sus excesos y pudo legar el serio problema que creó a un futuro presidente de la Fed y a la sociedad, para que lo encararan. El hombre al que ahora ensalzamos como mago monetario comenzó de modo sensato. Desde 1982, antes de que llegara en 1987, hasta 1992, el suministro de dinero aumentó en un promedio de un 8% por año. Pero de 1992 a 2002, las imprentas trabajaron horas extra en sincronización con la desregulación y el crecimiento de los mercados globales, expandiendo la moneda en más de un 12% por año. Se hizo aún más extremo después del 11-S y desde 2002 creció a una tasa de un 15%. Ahora se ha más que duplicado en menos de una década. Parece que el nuevo presidente de la Fed tomó nota y ha comenzado a reducir el ritmo de expansión monetaria ya que sigue aumentando la tasa de los fondos federales a cualquier nivel que tenga en mente.

Los operadores cambiarios también parecen haber tomado nota del ritmo de la expansión general del suministro de dinero. Con la excepción de un descanso en 2005, es bastante probable que la debilidad del dólar desde 2002 sea el resultado del exceso creado por los gastos derrochadores del gobierno de Bush para financiar sus interminables guerras y sus insensatos recortes tributarios para los ricos. El problema se complica aún más ya que desde 1964 hasta la actualidad, el servicio de la deuda ha crecido de un 9 a un 16,5% del presupuesto federal, y sigue aumentando, y el actual déficit ha pasado de un superávit de un 1% a casi un 7% de déficit; el endeudamiento federal ha crecido en un 40% sólo desde 2001 y ha sido financiado en gran parte por “la gentileza de extranjeros” que podrían estar perdiendo los nervios. Además, desde marzo de 2006, la Fed dejó de publicar la suma M-3 del monto total de dólares en circulación. Sin esa transparencia, ahora los grandes compradores de obligaciones del Tesoro de USA tienen que calcular el valor del dólar basándose en la especulación y la inseguridad en lugar de datos seguros – no es algo que inspire confianza en los mercados financieros que funcionan mejor en una atmósfera de franqueza y claridad.

Segunda: El público también pierde porque el cartel bancario puede practicar la usura – por su poder sobre una moneda flexible para aumentar o bajar artificialmente las tasas a cualquier nivel que escoja lo que muchos pequeños prestamistas no pueden hacer en un mercado verdaderamente libre y abierto. Además, la dominación sobre el mercado por el cartel fuerza a la mayoría de los prestatarios (especialmente los más pequeños que están en menos condiciones de emitir sus propios instrumentos de deuda) a pedirle préstamos que luego puede hacer utilizando lo que debería ser el dinero de la gente, puesto a su disposición al coste más bajo posible por numerosos pequeños prestamistas fuertemente regulados por el gobierno, que competirían en busca de clientes.

Tercera: Mediante los impuestos, nosotros, el público, tenemos que pagar para cubrir los intereses de la inmensa deuda nacional (actualmente de más de 8,4 billones de dólares) acumulada del dinero imprimido por la Fed y prestado al gobierno. Como dijera anteriormente, totaliza ahora un monto anualizado que excede dos tercios de un billón de dólares y aumenta a diario. Ha enriquecido a los banqueros, empobrecido a la gente de a pie, y el público todavía no se entera de que está siendo esquilmado en grande.

Cuarta: Exacerbando el abuso mencionado, el cartel puede hacer que el público saque de apuros al sistema con más dólares del contribuyente. Esto sucede cada vez que alguno de los bancos demasiado grandes para que se permita que fracasen necesita ayuda financiera para sobrevivir. Lo mismo vale para grandes corporaciones como Chrysler o Lockheed, grandes firmas inversionistas o fondos hedge como Long-Term Capital Management o incluso países como México. También vale cuando cierra un solo banco y hay que compensar a los depositantes o, de modo más serio, después de una crisis financiera sistémica como la que acabó con muchos bancos de ahorros y préstamos en los años ochenta. Sea un solo banco o muchas docenas al mismo tiempo, los dólares tributarios del público son utilizados para salvar el sistema o sólo para pagar la cuenta a fin de rembolsar a depositantes asegurados contra pérdidas por el seguro de protección gubernamental hasta un cierto monto por cuenta.

¿Cómo habría reaccionado Adam Smith ante el Sistema de la Reserva Federal?

Esta concentración de riqueza y poder del cartel bancario es lo contrario de lo que Adam Smith, el padrino ideológico del capitalismo de libre mercado, propugnó en sus escritos, incluyendo su obra fundamental “La Riqueza de las Naciones”. Smith escribió sobre una “mano invisible” que dijo funcionaba mejor en un mercado libre con numerosos pequeños negocios en competencia local los unos contra los otros. Se opuso enérgicamente al mercantilismo concentrado de su época (lo que haya sido) que actualmente sería el equivalente de nuestras gigantescas corporaciones transnacionales y el cartel bancario con el poder para restringir la competencia, mantener precios más elevados de lo que hubiera sido posible de otro modo y, como resultado, ganar mayores beneficios a expensas del público.

El tipo de cartel bancario que existe hoy en día es precisamente lo que Smith habría condenado. Pero que haya un banco central no es un mal de por sí siempre que el banco sea de propiedad del gobierno, controlado y operado en función del bien público. Sólo aparece un problema cuando establecen el banco mediante subterfugios para que parezca como si fuera de propiedad del gobierno y operado por éste, cuando en realidad, funciona en función del interés privado como en nuestro caso y también en la mayoría de los otros. Y en USA, para que funcione el amaño, el Sistema es dirigido por un organismo rector nombrado en su mayoría por el gobierno, que actúa como un alcahuete para los miembros privados del codicioso cartel de la banca que fue el primero en desear que existiera y que logró que un Congreso corrupto lo pusiera a su disposición. Para que funcione, el cartel precisa de la cobertura que consigue como resultado de su asociación con el gobierno, pero perjudica al interés público gracias a esa estructura en provecho de sus propias ganancias privadas.

Y así llegamos al quid del problema: el Congreso elegido para servir al pueblo, lo traicionó en lugar de cumplir con su deber al crear un cartel bancario todopoderoso y otorgarle la autoridad para practicar la banca de reserva fraccional con el poder de obtener dinero libre creándolo de la nada. Luego permitió a sus miembros un derecho de casi-monopolio para establecer las tasas de interés que deseen cobrar a los prestatarios. Todo el proceso equivale a un atraco legalmente sancionado por parte de los poderosos bancos que operan confabulados con el gobierno para obtener sus propios beneficios. Forma también parte de un proceso más amplio organizado por el gobierno para transferir riqueza del pueblo a los bolsillos de las grandes corporaciones y de los ricos, y lo hace mientras los afectados desconocen que siquiera ocurre.

El Sistema de Reserva Federal también daña al público de otra manera:

La Fed daña el bien público de otra manera importante, y de nuevo la mayoría de la gente no tiene la menor idea. El Sistema de Reserva Federal fue supuestamente establecido para estabilizar la economía, limar asperezas de los ciclos de la coyuntura, mantener una tasa saludable de crecimiento sustentable mientras conserva la estabilidad de los precios y beneficia a todos. ¿Ha hecho bien su trabajo? Desde su creación en 1913, hemos tenido los cracks de 1921 y el más importante y recordado de 1929. Fue seguido por la Gran Depresión que duró hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, la que según el destacado economista conservador Milton Friedman fue causada y exacerbada porque la Reserva Federal decidió sorprendentemente la reducción del suministro de dinero en tiempos de contracción económica, en lugar de aumentarlo. Luego tuvimos recesiones en 1953, 1957, 1969, 1975, 1981, 1990 y 2001. También tuvimos comienzos de inflación en los años sesenta. Ésta fue bastante severa durante gran parte de los años setenta y a comienzos de los ochenta. Y tuvimos una importante crisis bancaria en los años ochenta en la que quebraron más bancos y asociaciones de ahorro y préstamos que nunca antes en nuestra historia. Sucedió después de la desregulación del mercado financiero, al permitirse que los bancos persiguieran sus propios intereses sin supervisión gubernamental que controlara su inclinación a correr riesgos excesivos o que impidiera que trataran de salirse con la suya mediante fraudes deliberados.

Junto con la estabilidad económica que la Fed nunca logró, también se ha disparado la deuda de los consumidores; déficits presupuestarios y comerciales de nivel récord; una cantidad elevada de bancarrotas personales y crecientes delitos con préstamos hipotecarios; un interés sobre una creciente deuda nacional que representa un porcentaje grande y creciente del presupuesto federal; la pérdida de nuestra base manufacturera y de puestos de trabajo con salarios elevados porque son exportados a países de baja remuneración; una economía en la que los servicios acaparan ahora cerca de un 80% de todos los negocios que en su mayoría pagan mal, con trabajos menos capacitados con poca o ninguna prestación; y una brecha en el aumento de los ingresos y la riqueza que sigue dañando a las personas de bajos o medianos ingresos para beneficiar a los pocos ricos y acomodados, así como un gobierno que impulsa esta situación.

Todo se sintetiza en una conclusión: La Fed no cumplió, por sobre todo, la tarea esencial para la que fue establecida para comenzar. Pero es mucho peor todavía, si comprendemos los verdaderos motivos de un cartel. No es servir el interés público. Es abusar de él, porque así aumentan los beneficios. Puede hacerlo con la concentración de su poder, legalmente sancionado, y un gobierno amigo aliado con sus socios o facilitadores. Se sale con la suya cuando comete los más espléndidos de los robos gracias a este amaño oculto de la vista del público.

Una solución necesaria para un problema inmenso.

Se desprende de la información presentada que el Sistema de la Reserva Federal fue establecido mediante el sigilo y el engaño por un puñado de políticos corruptos al servicio de sus poderosos aliados de la banca y de Wall Street. Lo hicieron para defraudar al público y sin que éste haya tenido la menor idea de lo que sucedía, y de lo dañino que era para su bienestar e interés. Los que estaban en el Congreso y el presidente Wilson (un hombre formado en derecho, ex abogado practicante, antiguo académico apreciado y presidente de la Universidad Princeton) o sabían o deberían haber sabido que la ley que él y ellos aprobaron al establecer la Fed estaba en violación directa de la Constitución que habían jurado defender. No lo hicieron, y violaron la ley, y el público pagó caro su crimen desde entonces hasta la actualidad.

De manera que, ¿qué recurso queda, y es posible movilizar a la gente para darle seguimiento? Hay una sola solución sensata y justa para deshacer el daño que se ha hecho a tantos durante tanto tiempo: abolir el Sistema de la Reserva Federal y restaurar el poder que tiene actualmente a un Gobierno Federal que trabaje por el bien público. Recuperarlo del poderoso cartel bancario que trabaja en su contra y no volver a permitir jamás que vuelva a caer en sus manos. Es el único camino. El gran poeta y dramaturgo alemán Bertolt Brecht habría estado de acuerdo cuando dijo que “es más fácil robar estableciendo un banco que asaltarlo.”

La liberación del poder de esos poderosos “cambistas” traería enormes beneficios para todos. Establecería una política prudente de creación de dinero que minimizaría nuestro impuesto más injusto – la inflación que es causada por banqueros privados en busca de beneficios que manipulan el suministro de dinero de la nación para aumentarlos. Estabilizaría la economía y suavizaría los extremos en el ciclo de la coyuntura agudizados por el cartel que trabaja para su propio beneficio y contra el nuestro. Reduciría el coste del dinero para los prestatarios porque terminaría con el poder monopolista que tiene actualmente el cartel de establecer las tasas que prefiere, abriendo el mercado a más competencia. Reduciría la creciente y opresora deuda nacional al ser por fin liberada del aumento del suministro de dinero requerido para pagarla. Reduciría la carga tributaria para el público ya que se necesitarían menos ingresos para el servicio de la deuda. Sería un paso trascendental hacia la reducción del poder abrumador de todos los gigantes corporativos depredadores que nos explotan para poder crecer y prosperar, y ojalá termine por eliminarlo. Podría incluso servir de disuasión para evitar guerras que sólo se libran para obtener riqueza y poder – nunca por la gloria o para que el mundo sea más seguro para la democracia u otros motivos falsos. Sin un poderoso cartel bancario y otros gigantes de la industria que viven de la miseria humana que generan, habría menos necesidad de guerra alguna. Tratemos de imaginar ese tipo de mundo y un gobierno que trabaje por el bien público en lugar de dañarlo como lo hace ahora para servir al capital. Ese mundo es posible, y la gente responsable tiene que trabajar por él, porque el que tenemos actualmente ha fracasado y debe ser cambiado antes de que sea demasiado tarde.

Una visión del mundo creada por los intereses del capital y por nuestro gobierno que lo apoya.

En el inquietante, corrupto mundo del capitalismo neoliberal de “libre mercado” controlado por gigantescas corporaciones; que beneficia sólo a los pocos privilegiados y causa tanta miseria y desesperación; un mundo despótico que no puede durar, ni debemos permitir que dure mucho más; en el que interminables guerras por el poder y los beneficios; en el que la gente es una mercancía utilizada según se la necesita y descartada como basura cuando no es así; sin preocupación por la preservación de una ecología capaz de sustentarnos, que no lo seguirá haciendo por mucho tiempo más porque la estamos destruyendo, y a nosotros mismos, por ganancias; en el que las necesidades humanas básicas no tienen importancia bajo un modelo económico en el que sólo vale el beneficio privado; en el que la democracia es incompatible con el capitalismo depredador; en el que nadie debiera querer vivir o tener que hacerlo; en el que debemos cambiar o morir. En el lenguaje del capital, es el balance final. Sólo un movimiento de masas de gente comprometida puede cambiar el mundo. Debe acabar o acabaremos todos.

A menos que podamos pasar de nuestro modelo económico fracasado a una alternativa mejor, terminará cuando le llegue el día de una u otra manera. Pero podría ser un desenlace que nadie puede desear – su autodestrucción que se lleve todo consigo, sea por un holocausto nuclear o por un medio ambiente tan inhóspito que no permita que vivamos en él. Nuestra única posibilidad es trabajar por el cambio mientras quede tiempo.

Una visión de un mundo diferente

La historia prueba que un mundo mejor es posible cuando hay gente comprometida que trabaja lo suficiente para lograrlo. Así terminó la esclavitud; los trabajadores conquistaron el derecho a organizarse y a la negociación colectiva; las mujeres lograron el mismo derecho a voto que los hombres, el control sobre sus propios cuerpos, y más derecho y condición en la fuerza laboral; los negros y otras minorías obtuvieron importantes derechos cívicos; y los políticos estatuyeron importantes leyes sociales aunque haya sido sólo por temor a lo que podría suceder si no lo hacían.

Thomas Jefferson explicó que “el precio de la libertad es la vigilancia eterna.” Es el mismo precio a pagar para mantener nuestras conquistas sociales logradas con tanta dificultad. En la generación pasada esas conquistas se erosionaron mientras no prestábamos atención y sólo una acción de masas del pueblo puede rescatarlas. El objetivo debería ser un mundo humanitario de participación en el que las vidas de la gente mejoran porque todos trabajamos juntos para lograrlo; un mundo de paz y no de guerras interminables en beneficio de los ricos y poderosos a nuestras expensas; en el que todas las necesidades humanas esenciales son satisfechas porque los gobiernos trabajan por el bien común para asegurarlo; con una democracia participativa real en la que los funcionarios públicos y elegidos trabajan juntos para mantenerla fuerte y vibrante; sin gigantes opresores corporativos o carteles bancarios porque la ley no los permite; en el que la nutrición ecológica y la preservación constituyan una preocupación central; en el que haya aire, agua, suelos puros y una alimentación adecuada y segura; un mundo mucho más simple, con una base más local que la actual, en la que nociones como la globalización ni siquiera formen parte del vocabulario; un mundo basado en la equidad social y la justicia para todos, con gobiernos, el mantenimiento del orden y los tribunales trabajando para asegurar que siga siendo así; un mundo en el que todos queramos vivir y ojalá algún día lo podamos; un mundo que queramos legar a futuras generaciones; un mundo que no podamos dejar de lograr porque la alternativa puede ser la nada.

Puede que nos encontremos en un momento crucial en el que nuestro destino está en juego. O trabajamos juntos por un mundo mejor, sustentable o probablemente nos convertiremos en la primera especie que se autodestruye. Si sucede, probablemente nos llevaremos a la mayoría de las demás con nosotros y no dejaremos gran cosa para los pocos que queden. Ya no nos queda el lujo de discutir el tipo de mundo que necesitamos para sobrevivir. Los bancos gigantes y las corporaciones no nos lo brindarán, ni lo hará un gobierno hostil aliado con ellos. Depende de nosotros que lo logremos o probablemente sucumbiremos si fracasamos. Sería un buen comienzo si expulsáramos de nuestro templo a los “cambistas” de la Reserva Federal y con ellos a las corporaciones gigantes. Un mundo mejor es posible si recordamos y vivimos según las palabras inspiradoras de Antonio Gramsci sobre “el optimismo de la voluntad.” Con su ayuda, el pueblo organizado puede encontrar un camino para derrotar al dinero organizado.

Proyecto de Pascua Lama continúa en suspenso

La Nación
21/01/08

Diferencias tributarias entre Argentina y Chile, litigios y otras trabas dejan en la incertidumbre el inicio de la polémica explotación de oro en Pascua Lama, a cargo de la corporación canadiense.
Casi dos años después de obtener la aprobación ambiental del Gobierno, el cuestionado proyecto aurífero Pascua Lama, de la trasnacional canadiense Barrick Gold Corporation, continúa sin fecha de construcción.

El yacimiento en la Cordillera de los Andes, entre cuatro mil 200 y cinco mil 200 metros sobre el nivel del mar, posee reservas probadas de 17 millones de onzas de oro y 689 millones de plata. La inversión para explotarlo asciende a dos mil 400 millones de dólares.

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Es el primer proyecto binacional del mundo, ya que 80% del yacimiento está en la región de Atacama y el resto en la noroccidental provincia argentina de San Juan.

Un aspecto crucial es la definición de ambos países del reparto impositivo, dado que rige un convenio que impide la doble tributación.

En su página web, Barrick informa que "continúa avanzando en el proyecto", pero que para anunciar la construcción de la mina "falta obtener aún permisos sectoriales, especialmente en Argentina, y que los gobiernos de ambos países finiquiten aspectos tributarios".

En un comunicado difundido en octubre, indicó que "los plazos continúan siendo inciertos y no dependen de la empresa". La empresa que maneja las relaciones públicas de Barrick, Extend Comunicaciones, declinó responder sobre fechas y autorizaciones pendientes.

El 15 de febrero de 2006, la Comisión Regional del Medio Ambiente (Corema) de Atacama aprobó con condiciones el Estudio de Impacto Ambiental presentado por Barrick. En diciembre hizo lo propio el gobierno de la provincia de San Juan.

La Corema desechó la propuesta de la empresa de remover tres glaciares cercanos al yacimiento -Toro I, Toro II y Esperanza- que alimentan el sistema hídrico del Valle del Huasco y permiten la actividad de unos 70 mil pequeños agricultores. También le exigió un plan de manejo y control de éstos.

Así se desestimó la oposición de comunidades y organizaciones ambientalistas de ambos países, que no han cesado de realizar actividades de protesta por considerar que el proyecto tendrá graves consecuencias ambientales y socioculturales.

Encuentro binacional

Lucio Cuenca, director de la ONG Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA), dijo que en febrero pretende realizar un audaz encuentro binacional en el inhóspito sector donde se ubica el yacimiento.

En Argentina también se discute el anuncio realizado en noviembre por el ex Presidente Néstor Kirchner de establecer en hasta 10% las retenciones a las exportaciones mineras.

Según la prensa, Chile exigiría que Barrick pague el 80% de sus impuestos en el país, en congruencia con la cantidad de mineral que extraerá de su territorio, fórmula que sería rechazada por Argentina, donde se procesaría toda la producción.

El argumento argentino es que el eventual daño ambiental y el reparto de los desechos no responden a la lógica 80/20. Ambientalistas argentinos sostienen que, además de la afectación de las cuencas hídricas, del lado sanjuanino quedará el denominado "dique de cola" que, una vez extraído el mineral con cianuro, contendrá desechos de roca de por vida.

Ramón Rada, secretario ejecutivo de la comisión chilena que administra el Tratado Minero binacional de 1997, negó que ambos países estén negociando "tasas" o "porcentajes" impositivos.

Sólo se están precisando "aspectos administrativos y de fiscalización" más adecuados al "modelo operativo y contractual que utilizarán las empresas que desarrollarán el proyecto", aclaró.

Rada citó el artículo siete del Tratado Minero, según el cual "las rentas o ganancias originadas por ventas o exportación del mineral extraído del territorio de una Parte (...), sólo podrán ser sometidas a imposición por esa Parte".

La Secretaría de Minería argentina sostuvo que resta "la adaptación a los protocolos que incluyen el Tratado, cuestiones muy técnicas y específicamente tributarias" sobre las cuales giró una propuesta en diciembre, que es evaluada por su par chilena.

Más trabas

Pero hay más trabas. Barrick mantiene un litigio judicial con un ingeniero chileno que la acusa de engañarlo al comprarle en 20 dólares -y no en el millón de dólares pactado- concesiones mineras aledañas al yacimiento.

La mina se construirá en terrenos que la comunidad indígena diaguita de los Huascoaltinos reivindica como propios. En enero de 2007, ésta denunció al Estado chileno ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por no proteger sus derechos.

Además, el OLCA espera que el Consejo de Defensa del Estado se pronuncie pronto sobre su solicitud de demandar a Barrick por el delito de daño ambiental.

Se la acusa de destruir entre 50 y 70% de los glaciares durante labores de prospección y construcción de caminos, deterioro certificado por la Dirección General de Aguas.

El senador Guido Girardi (PPD), está convencido de que el proyecto destruirá completamente los glaciares.

"Chile debe ser el único país donde los proyectos con informes técnicos negativos igual son aprobados", afirmó.

El OLCA reveló en diciembre que las autoridades chilenas aprobaron la instalación de 363 torres de alta tensión, para llevar electricidad al yacimiento, en un sitio de la Región de Coquimbo declarado prioritario por el propio Gobierno, por ser rico en fauna endémica.

En Argentina, se oponen las Madres Autoconvocadas de la localidad de Jachal, aledaña a la mina, agrupaciones de viñateros, empresarios de turismo aventura y organizaciones ambientalistas, entre otros.

El defensor del Pueblo de ese país, Eduardo Mondino, recomendó suspender el proyecto a la espera de un plan maestro de protección de la Biosfera de San Guillermo, en la que está ubicada la mina.

Se espera, además, que la Corte Suprema de Justicia argentina se pronuncie sobre un recurso presentado para hacer efectivo el seguro ambiental establecido en la Ley 25.675 de Ambiente, que no se aplica por falta de reglamento, y que afectaría a Barrick.

"Todas estas cosas no necesariamente detienen por sí solas el proyecto, pero sí generan incertidumbre. Cada día que Barrick posterga el inicio de la construcción de la mina se pone en juego su imagen pública tanto a nivel internacional como frente a sus accionistas", señaló Cuenca.

Al OLCA le preocupa el precedente que pueda sentar Pascua Lama en otros proyectos beneficiados por el Tratado Minero en la alta cordillera, "donde nacen las aguas". LN

* Con aportes de Sebastián Lacunza (Buenos Aires).

Gaza sin electricidad

Telesur
20/01/08

La única central eléctrica de la ciudad palestina Gaza dejó de funcionar este domingo por falta de combustible a causa del bloqueo impuesto por Israel, informó su director, Rafik Mliha.

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"Nos hemos quedado sin fuel y hemos parado de proveer de electricidad a la franja", explicó el funcionario.

La Franja de Gaza, donde viven un millón y medio de personas, está sometida a un bloqueo total por parte de Tel Aviv desde junio pasado.

Los militares israelíes aseguran que se trata de una represalia por los supuestos cohetes caseros que se lanzan desde allí hacia territorio israelí, pero las autoridades del Gobierno legítimo de Hamás refutan que esta estrategia busca estrangular a la resistencia palestina.

La planta de Gaza, que cubre un tercio del consumo eléctrico de la Franja, agotó las reservas de combustible, tras tres días de cierre total de todos sus pasos fronterizos.

El apagón dejó sin suministro a Gaza y a los campos de refugiados de Al-Bureij y Nuseirat, al sur de la capital, lo que se traduce en cerca de 500 mil personas sin servicio eléctrico.

Miedo y desesperanza

Ante la situación, algunos habitantes de la zona han explicado sobre las terribles consecuencias de la carencia de energía eléctrica, pues las bombas que surten de agua a los edificios, calles y hospitales, dependen de ella para funcionar.

"No sabemos qué pasará ahora. Tiene que haber una solución" porque "si no hay electricidad, el agua no podrá llegar a las plantas superiores en los edificios altos", advierte uno de los residentes.

"La vida se va a detener por completo en cada casa, cada factoría, cada calle y cada hospital", lamenta otro palestino, Mohamed Nasralá, de 45 años y padre de cuatro hijos.

Por su parte el líder del Comité Palestino contra el Bloqueo, el diputado independiente Jamal al-Judari, advirtió que la región sufrirá una grave crisis humanitaria si Israel decide continuar con el bloqueo, pues 80 por ciento los habitantes de la franja de Gaza pueden comer diariamente gracias a la solidaridad internacional y si no se abren los pasos los insumos no podrán llegar.

El jueves pasado, el ministro de Defensa de Israel, Ehud Barak, ordenó el cierre de todos los puestos fronterizos con Gaza, inluyendo aquellos dedicados a recibir la ayuda humanitaria para los civiles.

Con esta maniobra, Israel corta toda posibilidad de que entren el combustible necesario para la planta eléctrica y las estaciones de servicio, así como la repartición de alimentos básicos y medicamentos.

Según el Sindicato palestino de Estaciones de Servicio, unas 180 gasolineras han dejado de funcionar, mientras que el Consejo palestino de Industrias calcula en tres mil 900 las fábricas forzadas a echar el cierre o a trabajar con generadores eléctricos.

Estos bienes eran los únicos que Israel permitía que entraran a Gaza, luego que en junio pasado, el presidente palestino, Mahmoud Abás, disolviera, con apoyo de Israel, Estados Unidos y la comunidad internacional, el gobierno legítimo Hamas, liderado por Ismael Haniyé, que ganó por mayoría las elecciones legislativas de 2006.

En riesgo de morir activista mapuche en huelga de hambre en Chile

Telesur
20/01/08

Patricia Troncoso, la activista mapuche presa que está en huelga de hambre desde el pasado 10 de octubre, se encuentra en riesgo de morir, dijeron este domingo integrantes de un equipo médico independiente que la examinó

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Troncoso, que cumple una sentencia a diez años de prisión acusada por el Gobierno de Michelle Bachelet del incendio de un bosque en 20001, "está en grave, grave riesgo vital", aseguró a radio Bío Bío la doctora Berna Castro, miembro del equipo que visitó a la mujer en el hospital de la ciudad de Chillán.

La activista fue trasladada a esa localidad, a 401 kilómetros de Santiago, hace varios días porque ahí vive su familia, pero sus parientes denuncian que igualmente no se les permite visitarla.

Según la doctora Berna Castro, "Patricia Troncoso en cualquier momento puede morir. Ella está en la etapa tres, el máximo nivel de gravedad, muy, muy grave".

¿Recesión? A quién le importa

Barbara Ehrenreich
Sin Permiso
Vía Rebelión
20/01/08

Los adivinos han matado ya el buey y andan examinando sus viscosas entrañas en busca de signos que puedan revelar alguna pista: altos y crecientes índices de desempleo, un dólar en caída constante, bajos niveles de consumo, la crisis del crédito, un mercado de valores que desfallece... ¿Podría hallarse aquí la simiente de algo realmente preocupante? –se preguntan los agoreros. ¿Podríamos estar aproximándonos –¡Dios no lo quiera!, añaden- a una recesión?

En realidad, la única respuesta apropiada a estas preguntas es ésta: ¿a quién le importa? Según una encuesta de la CNN, el 57 % de los estadounidenses creíamos ya estar sumidos en la recesión hace un mes.

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Los economistas objetan que este dato es sólo el resultado de la ignorancia, por parte del público, de la definición técnica –o por lo menos la convencional en los periódicos- de “recesión”, definición que especifica que ésta se da cuando ha habido por lo menos dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo del PIB. Sin embargo –arguyen los economistas-, la mayor parte de la gente utiliza la definición coloquial de “recesión”, que es la que pasa por asociarla, simplemente, al hecho de estar atravesando “malos tiempos”. Por lo tanto –concluyen los economistas-, si tales “malos tiempos” afectan ya a la mayoría de los estadounidenses, entonces la palabra “recesión” no parece demasiado esclarecedora.

Lo cierto es que la extraña fijación de los economistas con el crecimiento como medida del bienestar económico los aísla en un universo paralelo. La pagina web “WorldMoneyWatch” nos dice, por ejemplo, que “el crecimiento del PIB es el indicador más importante de la salud económica: si el PIB crece, también lo harán las empresas, el empleo y los ingresos individuales”. A su vez, el último número del US News and World Report asegura que “la clave […] para Estados Unidos es lograr cuanto antes unas tasas de crecimiento económico tan altas como sea posible, y hacerlo sin permitir que por ello se desate la inflación”.

¿Hay alguien ahí? Conviene recordar que, tal como al Presidente le gusta siempre recordarnos, durante los últimos años hemos tenido un crecimiento realmente elevado, pero ello no se ha traducido en los prometidos incrementos de los ingresos individuales, lo que ha afectado también, y de forma evidente, a las clases medias. El crecimiento –reconocen perplejos algunos economistas- se ha visto desemparejado de la prosperidad de las masas.

De hecho, el crecimiento no es el único indicador económico que nos ha fallado últimamente. En los últimos cinco años, la creciente productividad de los Estados Unidos ha sido la envidia de muchos países. Pero al mismo tiempo, los salarios reales han ido disminuyendo. Nótese que esto no es lo que se supone que debería pasar. Los economistas han creído durante mucho tiempo que, en un escenario marcado por un incremento de la productividad causado por un aumento previo de la eficiencia del factor trabajo, algún tipo de mecanismo oculto intervendría y ajustaría los salarios al alza.

¿Y que hay de la tasa de desempleo? El viejo credo liberal establece que el “pleno empleo” ofrecerá a los trabajadores un auténtico paraíso en el que obtendrán salarios altos y un poder de negociación realmente significativo en tanto que ciudadanos de a pie. Sin embargo, durante varios años hemos estado rozando el pleno empleo –o, por lo menos, hemos tenido unas tasas de desempleo inferiores al 5 %- y, de nuevo, las ganancias predichas han brillado por su ausencia. Quizás los viejos liberales no contaron con la posibilidad, convertida hoy en realidad cotidiana, de un salario mínimo por los suelos, de unos sindicatos reducidos al papel de espectadores impotentes del funcionamiento de la economía y de la brujería contenida en esos curiosos brebajes llamados “estrategias de gestión de las empresas”, que pasan siempre por mantener los salarios tan bajos como sea posible.

Parece razonable pensar, pues, que si esos indicadores económicos tan grandes como solemnemente pronunciados –“crecimiento”, “productividad”, “tasa de empleo”- se hallan desemparejados de la experiencia cotidiana de la mayoría de las personas, algo no está funcionando correctamente en los esquemas de los economistas. Y la pista que nos ha de permitir deshacer la madeja se encuentra en la palabra “mayoría”. Estados Unidos se ha convertido en un país que alberga unas desigualdades tan pronunciadas que han propiciado la emergencia de dos economías distintas: una para los ricos y otra para el resto –la “mayoría”. Y es la segunda, la “economía de la mayoría”, la que entró en una recesión, si no cayó ya en una verdadera depresión, hace mucho tiempo. Huelga decir que no todos los economistas se muestran dispuestos a reconocer este hecho.

Sospecho que el fabuloso crecimiento de la productividad que ha vivido Estados Unidos nos permitirá también ilustrar el formidable divorcio entre las grandes magnitudes económicas y la experiencia cotidiana de las personas. Los crecimientos de la productividad han sido atribuidos normalmente a una mejor formación de los trabajadores y a los avances tecnológicos, lo que estaría bien poder creer. Sin embargo, sorprende que aparezcan estudios como uno realizado por McKinsey en 2001 que atribuía el incremento de la productividad en Estados Unidos a “innovaciones tecnológicas” y que, acto seguido, citaba a Wal-Mart como el actor modélico, esto es, que ensalzaba formas de organización de la producción diabólicas que lo que hacen es extraer cada vez más trabajo a cambio de salarios que se sitúan a ras de suelo. ¡Sí, claro! A nadie escapa que pueden obtenerse niveles superiores de producto por hora de trabajo empleado acelerando las líneas de montaje, doblando las cargas de trabajo, recortando los descansos y, si es preciso, falsificando los registros del tiempo de trabajo realizado. Puede que vista desde arriba, desde la panorámica que ofrecen las macromagnitudes económicas, la evolución de la productividad pinte francamente bien; sin embargo, bien de cerca, desde una óptica de nivel medio o, sencillamente, desde abajo, los cursos que sigue la productividad pueden sentirse como un verdadero martirio.

Y es precisamente en el momento en que los trabajadores han sido profusamente exprimidos cuando aparece la posibilidad de una recesión genuina, de una recesión que se ajuste a lo que sobre ella se estipula en su definición técnica, vista más arriba. En efecto, en tales circunstancias la gente compra menos y el crecimiento se estanca hasta el punto de que hasta la clase económica de arriba, la más favorecida, tiene que sentarse y tomar buena nota. De hecho, esto mismo es lo que está sucediendo hoy en Japón. Tal como podíamos leer recientemente en el Wall Street Journal, “la dependencia del crecimiento japonés con respecto al trabajo temporal frena la reactivación económica del país: las compañías contratan cada vez más trabajadores a jornada partida, lo que conlleva un retroceso del poder de compra”. Una extrapolación del análisis del caso japonés al de Estados Unidos, donde el consumo equivale al 70 % de la economía –en Japón se sitúa alrededor del 50%- invita a pensar que la economía norteamericana tiene visos de resentirse todavía más de una caída de los niveles de consumo como la que está experimentando.

Así las cosas, ¿de dónde procede esa fijación de los economistas con el crecimiento? Repárese en el hecho de que, como regla general de supervivencia biológica, conviene deshacerse de cualquier criatura o entidad cuya existencia dependa de su propio crecimiento –de no hacerlo, siempre existirá el riesgo de que se le coma a uno vivo. En esta misma dirección, argumenta Bill McKibben en su libro Deep Economy que el “culto al crecimiento” ha conducido al calentamiento global, a horrorosos niveles de contaminación y a una drástica reducción de los recursos naturales. Es sabido que, de no ser tratados convenientemente, los tumores pueden crecer y no detenerse hasta acabar con su huésped; del mismo modo, las economías deberían ser sostenibles: permitir que no lo sean puede acarrear fatales consecuencias para las sociedades en que aparecen y se desarrollan.

Apocalipsis al margen, el caso es que el mantra del crecimiento nos ha tenido engañados durante demasiado tiempo. Se nos decía lo siguiente: ¡no se preocupen por el tamaño relativo de la porción que les corresponda y concéntrense en hacer crecer el pastel! Pero ahora, con una recesión que amenaza con infringir mayores sufrimientos a quienes están ya luchando por su supervivencia, puede que haya llegado la hora de afilar de nuevo el cuchillo y repartir el pastel de otro modo. Es una lástima que el único candidato demócrata que promete hacerlo parezca estar contra las cuerdas.

60 años de imperio

Saul Landau
Counterpunch
Traducido para Rebelión por S. Seguí
20/01/08

Tomen 2008 en sentido simbólico. Hace unos 60 años, Estados Unidos emergió convertido en la potencia mundial. Henry Luce anunció formalmente la llegada del Siglo Americano antes incluso de que el país entrase en la Segunda Guerra Mundial. Luce pensaba que Estados Unidos se convertiría en el misionero global, en un difusor de los valores cristianos y la democracia. La historia de su país, estimaba Luce, había unido a un pueblo con un fin noble, y lucía “la bandera más ilusionante del mundo y de toda la historia”, flameando al viento hacia “el objetivo triunfal de la libertad.”

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Henry Luce, propietario de un imperio editorial (semanarios Time, Life, Fortune), en un rapto de lirismo instaba a todos los estadounidenses “cada uno en la medida de su capacidad y con el más amplio horizonte de miras, a crear el primer gran Siglo Americano (Life, feb. 1941; cf. también el artículo de Philip S. Golub en Le Monde Diplomatique, oct. 2007).

Y sucedió. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, los sueños de Luce se hicieron realidad. Estados Unidos poseía más del 50% de la capacidad industrial mundial. Las potencias europeas y asiáticas estaban en ruinas. Pero los políticos y los medios de comunicación evitaban la palabra imperio a la hora de describir a la nación que utilizaba su moneda nacional como fundamento monetario mundial, que establecía ambiciosas alianzas militares (OTAN, CENTO y SEATO) y que, a principios de los años 50, había creado ya bases militares en docenas de otros países y había comenzado a acumular armas nucleares.

Los líderes estadounidenses utilizaban la amenaza soviética –los malvados comunistas dispuestos a tragarse todos los demás países— para justificar este crecimiento de su fuerza militar. A medida que frenaban las ansias soviéticas de expansión, las corporaciones y los bancos estadounidenses se establecían rápidamente en gran parte del mundo no soviético. (Los medios de comunicación no hicieron público el hecho de que el ancho de vía soviético no coincidía con el de sus satélites de Europa oriental, lo que hacía prácticamente imposible transportar los suministros necesarios para una potencial invasión.)

Washington se inventó el Plan Marshall y otros programas populares para contribuir a revivir un capitalismo próspero, en cooperación, como socio menor, con Europa Occidental. Este comportamiento atemorizó al primer ministro soviético, Josef Stalin, quien, en la inmediata postguerra, negó su apoyo a sus camaradas de Grecia e Irán, supuestamente en respuesta a las amenazas del presidente estadounidense, Harry Truman.

La Guerra Fría oponía a un Occidente bueno contra un Oriente malo. El comportamiento de Stalin contribuyó a fijar este estereotipo, pero los soviéticos nunca consiguieron crear una economía que pudiera rivalizar con la estadounidense. Efectivamente, no disponían de corporaciones o bancos para saquear a Europa Oriental, y sin estos instrumentos, los soviéticos tenían pocos medios de transferir la riqueza de sus supuestas colonias.

No importaba. Nunca se permitió que los datos interfirieran en los axiomas políticos desarrollados por los partidarios de la Guerra Fría. Estados Unidos se convirtió en el protector del mundo libre. Más tarde, a la altura de 1990, la Unión Soviética implosionó. Sin embargo, las instituciones creadas para proteger a Occidente de la amenaza del mal no sólo se mantuvieron sino que crecieron. Por ejemplo, la OTAN. Efectivamente, Washington llegó incluso a patrocinar un Consejo OTAN-Rusia, en 2002. Mientras, el número de bases estadounidenses en el extranjero crecía hasta una cifra cercana a 800.

En el interior de Estados Unidos, la retórica de los políticos negaba la existencia de un imperio como contexto vital del país, incluso cuando los gastos militares consumían bocados gigantescos de los presupuestos (en torno a los 700.000 millones de dólares) en una época en que ninguna nación amenazaba, siquiera remotamente, la seguridad militar de Estados Unidos.

Los principales aspirantes a la Presidencia y los líderes del Congreso siguen ignorando este asunto, no sea caso que la opinión pública llegue a contemplar sin disfraz la realidad del imperio. Todos ellos permiten que los matones en el poder –Bush, Cheney y los neocon— continúen sangrando el Tesoro con una guerra y una ocupación fruto del capricho.

En las elecciones de 2008, en las que se decidirá quién va a dirigir el imperio, tanto republicanos como demócratas prefieren omitir la persistente toxicidad de la derrota de EE UU en Vietnam. El patriotismo sigue produciendo eslóganes del tipo Apoye a nuestros soldados, y rechazando el síndrome de Vietnam: no combatas a nadie que pueda devolverte el golpe. Los republicanos insisten en recuperar la reputación de EE UU como un país ganador. (De hecho, la última vez que EE UU ganó una guerra –contra un enemigo capaz de devolver el golpe— fue en 1945.)

La invasión y subsiguiente ocupación de Iraq han resultado ser más que impopular entre la opinión pública. Los principales burócratas de la seguridad nacional han comenzado a mostrar su profunda inquietud ante el problema. En 2006, un grupo de generales retirados, altos cargos de los servicios secretos, la diplomacia y la seguridad, dirigido por el general William Odom y el coronel Larry Wilkerson, lanzó también un ataque público a la política de Bush. El coronel Wilkerson, ex jefe de gabinete de Colin Powell, y el general Odom, ex director de la National Security Agency (NSA) con el presidente Reagan, calificaron la invasión de Iraq como “el mayor desastre estratégico de la historia de Estados Unidos.” (Declaraciones a Associated Press, 5.10.2005)

Wilkerson lo calificó de "disparate de proporciones históricas." (Washington Post,19.1.2006) y el ex jefe del National Security Council bajo James Carter, Zbigniew Brzezinski, describió Iraq como una “calamidad histórica, estratégica y moral." (Comité de Relaciones Exteriores del Senado, 1.2.2007)

Estos ataques desde el propio establishment hacen hincapié en la mala gestión, la arrogancia y la incompetencia de Bush, así como en su abandono del sistema tradicional de alianzas, en la pérdida de hegemonía estadounidense en Oriente Próximo y el Golfo Pérsico. Los críticos de las políticas de Bush temen que Iraq haya debilitado seriamente el poder militar estadounidense, es decir la entidad que garantiza la hegemonía del imperio. Brzezinski afirmó ante el Congreso que las guerras de Iraq y Afganistán habían socavado “la legitimidad global de Estados Unidos.”

Después de que Estados Unidos saliera de Vietnam con el proverbial rabo entre las piernas, hubo revoluciones vencedoras en Nicaragua y Grenada, dos de los tradicionales patios traseros. Del mismo modo, las tribulaciones del ejército de EE UU han ido acompañadas de avances de la izquierda en América. Los votantes de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina e incluso Guatemala y Paraguay han puesto de manifiesto no sólo su disgusto por las políticas económicas estadounidenses, sino que han mostrado también su falta de respeto por el poder estadounidense.

En 1959, sólo Cuba se atrevía a desobedecer; otras naciones conocían el precio de una rebelión de este tipo: la invasión o la desestabilización a manos de la CIA. Al igual que con Cuba, la amenaza de Bush con su etiqueta de Eje del Mal, en 2002, no obtuvo resultados positivos ni con Corea del Norte ni con Irán. Bush tuvo que negociar con un régimen que había declarado marginal. Además, China, que dispone ahora del poder que proporciona el hecho de ser el principal acreedor de EE UU, ha emergido también como un protagonista asiático de primer orden.

Hace sesenta años, Washington planeó instalar un primitivo sistema de defensa en Europa Occidental. Ahora, Bush quiere extender este sistema a Polonia y a otros países recién liberados. Pero algunos de los antiguos aliados son ahora excepciones. Así, regímenes serviles como Arabia Saudí se permiten poner objeciones a determinadas políticas estadounidenses y en las Naciones Unidas y otras instituciones financieras de ámbito mundial –antes un coto cerrado estadounidense— Washington ya no puede imponer sus condiciones con tanta facilidad.

El mundo ha podido contemplar como George W. Bush conducía Estados Unidos desde un brillante sueño a una incipiente pesadilla. Bajo su gobierno, el valor del dólar se ha hundido. Sus cancerberos del Homeland Security han maltratado a potenciales turistas que sólo esperaban aprovecharse del dólar barato para comprar en las rebajas: una joven islandesa que intentaba entrar en Estados Unidos –antes simbolizado en la Estatua de la Libertad— fue detenida más de 24 horas, tratada con toda rudeza y deportada sin derecho a réplica. En Homeland Security aseguraron que esta persona había sobrepasado en tres días el plazo de su visado… más de diez años antes.

Este tipo de situaciones se mezcla con informes e imágenes del comportamiento estadounidense en Iraq –las fotos de Abu Ghraib circularon ampliamente— y en todo el mundo. La élite del poder, Bush y sus socios neocon han hecho del mundo un lugar profundamente inquietante.

Durante sesenta años los líderes estadounidenses han dado por sentado que habían reemplazo a sus primos británicos como élite mundial, y que como máximos mandamases de la nueva potencia dominante tenían un mandato divino o histórico de mantener la estabilidad y establecer las normas económicas.

Mi viejo profesor William Appleman Williams nos instruía sobre cómo los líderes estadounidenses sufrían “visiones de omnipotencia”. Dado que tenían un poder económico y militar aplastante, creían que su dominación sería eterna. Pero no consiguieron dominar Corea en 1953, ni Vietnam en 1975. Y en 2008, un goteo diario vacía el Tesoro federal a medida que las fuerzas militares estadounidenses en Afganistán e Iraq fracasan –a un alto precio— en su intento de superar condiciones adversas que ningún militar podría esperar conseguir.

El hundimiento soviético, en 1990, llevó al poder a los neocon, quienes exigieron que Washington se convirtiese en la nueva Roma. Contaban con que, comenzando por la conquista de Iraq, extenderían el nuevo orden estadounidense por todo Oriente Próximo. No ha funcionado, y hoy día la democracia no es algo que EE UU desee aportar.

Los aspirantes a la presidencia en ambos partidos ignoran este hecho. Ninguno de ellos aborda la cuestión de qué papel debería desempeñar un debilitado Estados Unidos en el mundo emergente del siglo XXI, cuando la economía estadounidense ya no constituye el pilar de la estabilidad económica, y cuando unas fuerzas militares tecnológicamente omnipotentes no han conseguido vencer a enemigos peor equipados. A medida que el calentamiento global se intensifica y las reglas establecidas por las Naciones Unidas –creadas por Estados Unidos para que otros países las siguieran— han perdido prestigio, ¿qué debería hacer Washington?

Los republicanos –con la excepción del libertario Ron Paul— quieren más fuerzas armadas. Se han convertido en un mal chiste. Pero, ¿qué sucede con Hillary Clinton, Barack Obama o John Edwards? ¿Es prematuro preguntárselo después de sólo 60 años de siglo americano? O bien, a falta de imaginación y valor por parte de Estados Unidos, ¿tendremos una respuesta que venga del extranjero?

Chávez se reúne con congresista estadounidense que le insta a continuar en el canje humanitario

Rebelión
20/01/08

Durante varias horas han conversado en el despacho presidencial del Palacio de Miraflores, el jefe de Estado venezolano, Hugo Chávez, y William Delahunt, parlamentario demócrata estadounidense, quien se encuentra de visita en el país bolivariano.

Es el principal miembro demócrata del subcomité de asuntos interamericanos de la Cámara de Representantes de Washington, el cual investiga supuestos casos de financiamiento por parte de empresas estadounidenses a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC)

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Recientemente William Delahunt cumplió con una visita de cuatro días a Colombia junto a sus colegas James McGovern y George Miller. En esa visita conversaron con los paramilitares desmovilizados, Salvatore Mancuso, Jorge 40 y H.H, quienes aseguraron que muchas compañías norteamericanas incurrieron en la práctica de financiar a las AUC.

Nacido en Massachusetts, el 18 de julio de 1941, ingresó al parlamento en el año 1997. El representante demócrata ha acusado al Gobierno de su país de tener un “doble rasero en el tratamiento a los terroristas”.

Durante su viaje a la hermana República de Colombia, Delahunt expresó: “Quiero reconocer el rol positivo de la senadora Piedad Córdoba y del presidente (Hugo) Chávez. Ellos realmente lograron que se haya dado un paso adelante, pero se necesita mucho más”. Esto en referencia al tema de la mediación humanitaria en Colombia.

El congresista demócrata estadounidense, William Delahunt, alentó al presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, para que continúe en el canje humanitario de personas en manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc).

En ese sentido, expresó que su interés en el tema no se centra sólo en los tres estadounidenses rehenes de las Farc, sino de todos los que están sufriendo y que están retenidos en contra de su voluntad en el vecino país.

Igualmente, confía en el liderazgo de las Farc para que continúen liberando más rehenes.

Las declaraciones del congresista norteamericano se produjeron en el Palacio de Miraflores luego de sostener una reunión privada con el jefe de Estado, Hugo Chávez Frías.

El congresista estadounidense William Delahunt afirmó este viernes que está 'muy preocupado' por las confesiones de paramilitares desmovilizados colombianos sobre la recepción de financiamiento por parte de empresas estadounidenses.

'Es mi intención realizar una serie de audiencias para corroborar esta información, puesto que es una violación en las leyes norteamericanas, el que empresas financien de cualquier manera a un grupo terrorista', aseveró.

El congresista indicó que con la anuencia del fiscal general colombiano, Mario Iguarán, pudo conversar con Salvatore Mancuso, Jorge 40, H.H., Don Berna y Macaco, todos ex comandantes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

'Suministraron una información muy útil', dijo, para luego recordar que una de las empresas involucradas de nombre Chiquita International (una bananera), fue sentenciada a pagar 25 millones de dólares de multa por ello.

'Luego de entrevistarme con los cinco me di cuenta de que el asunto es mucho más grave y requiere que el Congreso estadounidense se dedique a un estudio detallado de la investigación', añadió.

William Delahunt ofreció tales declaraciones en el Palacio de Miraflores, a su salida de un encuentro privado con el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías.

EEUU y sus aliados «deben asumir sus responsabilidades» en Gaza

Gara
20/01/08

El relator especial de la ONU para los territorios palestinos, John Dugard, denunció con firmeza el bloqueo total impuesto por Israel a la Franja de Gaza y las continuas y mortíferas incursiones israelíes contra este territorio, que se han saldado en los últimos días con la muerte de medio centenar de personas.

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El relator de la ONU recordó que esos hechos son contrarios al derecho internacional. «Los recientes actos de violencia violan la estricta prohibición de la IV Convención de Ginebra de infligir castigos colectivos. Igualmente, violan uno de los principios básicos del derecho humanitario, según el cual las acciones militares deben distinguir entre objetivos militares y civiles», enfatizó.

Sus críticas no se limitaron a Israel, cuyo presunto compromiso con el llamado «proceso de paz» puso en duda. Así, Dugard instó a EEUU y al resto de países que avalaron la conferencia de Anápolis, celebrada el pasado noviembre, a asumir su obligación «legal y moral» y conminar a Israel a que cese sus acciones contra Gaza.

En un comunicado difundido ayer por Naciones Unidas en Ginebra, Dugard lamentó hechos como el ataque contra una oficina gubernamental cerca de donde tenía lugar un matrimonio, «lo que hacía previsible la pérdida de vidas y las heridas causadas a muchos civiles».

«Israel debía saber acerca de la fiesta de matrimonio en Gaza cerca del Ministerio del Interior cuando lanzó sus misiles contra ese edificio. Los responsable de un acto tan cobarde son culpables de graves crímenes de guerra y deben ser perseguidos y castigados», declaró.

Denuncias crecientes

La Organización de la Conferencia Islámica (OCI), que agrupa a 57 países, instó al Consejo de Seguridad a que intervenga para poner punto final de una vez a las agresiones israelíes.

El secretario general de la Liga Arabe, Amr Mussa, condenó con firmeza «las acciones de las fuerzas ocupantes israelíes, las muertes, la destrucción y la amenaza de muerte (que pesa) sobre más de un millón y medio de habitantes de Gaza».

«El Cuarteto (EEUU, ONU, UE y Rusia) deben reaccionar inmediatamente para detener esta serie de agresiones y permitir que la ayuda entre en Gaza para poner fin a la crisis humanitaria», añadió el dirigente árabe.

Mucho más comedido, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, mostró su «inquietud» por las consecuencias del bloqueo total de Gaza por Israel y llamó al final inmediato «de las violencias en la región».

Penuria de carburante

El bloqueo se traducía ya ayer en el agravamiento de la ya endémica penuria de carburantes. Muchas estaciones no tenían ninguna gota pese a que los habitantes de la superpoblada Franja se precipitaron a hacer acopio de gasolina.

La falta de ccombustible afectará directamente al funcionamiento de los generadores que suministran energía durante los diarios cortes de luz.

La única central eléctrica de Gaza, que funciona a la mitad de su capacidad desde hace meses, debería cerrar en caso de que no logre un abastecimiento rápido y urgente.

Barrios enteros de la capital llevan cuatro días sin luz. Sin carburante peligra, asimismo, el bombeo de agua y el suministro de energía a los hospitales.

El bloqueo a la llegada de ayuda humanitaria afecta ya a los suministros médicos.

Por contra, la ONU descartó una inminente crisis humanitaria al asegurar que dispondría de reservas para los próximos dos meses.

Un portavoz del Ministerio de Defensa israelí aseguró que el bloqueo total durará «muchos días». La UE prometió que la cuestión «será reexaminada mañana (hoy) por Israel.

Tres Muertos

Dos palestinos identificados como milicianos de Hamas murieron en un ataque israelí al campo de refugiados de Yabaliya. Un tercer palestino sucumbió ayer a sus heridas tras un ataque israelí el jueves.

Juego Macabro

El Gobierno israelí, que anunció que revisaría la cuestión ayer, prometió a la UE que evaluará la situación hoy. El Ministerio de Defensa adelantó que el bloqueo «perdurará aún durante muchos días».

Acusan a al-Fatah de intentar matar a Haniyeh
El Ministerio de Interior de la Franja de Gaza anunció haber frustrado un intento de atentado-suicida contra el primer ministro y dirigente de Hamas, Ismail Haniyeh, con la detención de un presunto kamikaze alistado por líderes del movimiento al-Fatah y de la Autoridad Palestina (ANP), de Mahmud Abbas.

El ministro de Interior, Said Siam, informó de la detención hace una semana de una persona a la que identificó como miembro de al-Fatah y a la que acusó de planear inmolarse haciendo estallar un cinturón de explosivos con motivo del rezo el viernes de Haniyeh en la mezquita.

Siam aseguró que se le incautó un vídeo en el que «se filmó a sí mismo leyendo un testamento y recibiendo una llamada del secretario general de la ANP, Tayeb Abdel Rahim». Anunció que hará público próximamente el vídeo.

Al-Fatah desmintió a lo largo de la tarde de ayer esta acusación, que calificó de «ridícula» y afirmó que «no hemos utilizado nunca ni utilizaremos jamás las armas para matar o asesinar» en el contexto del conflicto fraticida.

Docenas de palestinos han muerto a tiros en enfrentamientos entre los dos movimientos de la resistencia.

Utilizando a Bhutto para el avance imperial

Stephen Lendman
StephenLendmanBlog
Traducido para Rebelión por Sinfo Fernández
20/01/08

Benazir Bhutto dirigió el Partido Popular de Pakistán (PPP) como “presidenta de por vida” hasta el momento en que murió. Era la privilegiada hija de un anterior Presidente y Primer Ministro de Pakistán, Zulfikar Ali Bhutto, que fue ahorcado en 1979 a instancias, probablemente, de Washington, y que fue reemplazado por un dictador militar, el General Muhammad Zia-ul-Haq, quien, más tarde, dejó de ser útil, muriendo en un “misterioso” accidente de avión organizado probablemente por la CIA que permitió que Bhutto se convirtiera en Primera Ministra en 1988.

Bhutto buscó acceder el cargo para vengar la muerte de su padre, convirtiéndose en dos ocasiones en la primera mujer Primera Ministra de un estado islámico: la primera vez, de 1988-1990, y la segunda, de 1993-1996. Al final, se pasó de lista y lo pagó caro. No estuvo muy acertada al pensar que lograría un acuerdo vinculante con la administración Bush para que la restaurara en el poder por tercera vez como número dos de Pervez Musharraf y como rostro democrático de las elecciones fijadas para el 8 de enero, que han sido pospuestas. Quizá acertó el 6 de noviembre, cuando regresó de un exilio auto-impuesto. Al igual que ahora, el país estaba en ebullición, y Washington arregló las cosas para llegar a un acuerdo para compartir el poder (así parecía) y restaurar la estabilidad alterada por esta serie de acontecimientos:

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· Musharraf suspendió en marzo al Presidente del Tribunal Supremo de Pakistán Iftijar Mohammad Chaudhry, acusándole falsamente de “mala conducta y abuso de autoridad”, y utilizó esa excusa para despedir a un funcionario que era probablemente clave para bloquear su plan de continuar como Presidente otros cinco años mientras seguía siendo también, ilegalmente, el jefe del estado mayor del ejército (COAS), que es quien realmente detenta el poder en el país.

· La respuesta de los partidos de la oposición, organizaciones de abogados y grupos de derechos humanos fue de indignación. Dijeron que la acción era inconstitucional y se manifestaron públicamente en su contra.

· El 6 de octubre, Musharraf celebró unas elecciones falsas, como muchas otras anteriores en un país donde la democracia es una burla. Fue orquestada por el ejército, era claramente anticonstitucional, y Musharraf ganó todos los votos parlamentarios, excepto cinco, y barrió en las votaciones de la Asamblea Provincial.

· Después, el Tribunal Supremo de Pakistán dijo que no proclamaría ningún vencedor hasta que decidiera si Musharraf podía presentarse como candidato al compartir su puesto de Presidente con el que ocupaba en el COAS. Constitucionalmente, no podía, y las protestas estallaron y desde entonces se ha desatado un torbellino en el país y Musharraf ha perdido toda credibilidad.

· Esa fue la oportunidad que se le ofreció a Bhutto para volver, para servir de nuevo en el cargo que había ocupado dos veces anteriormente, pensando que sus aliados de Washington lo arreglarían todo. Quizá sí o quizá no. No importaba que la estuvieran utilizando para aparecer como el rostro democrático y la hoja de parra adjunta que tapara las vergüenzas de la dictadura de Musharraf, pero cualquiera que fueran los planes, todo cambió claramente el 27 de diciembre sin conocimiento de Bhutto. Ahora ella no está y, el pasado mes de noviembre, Musharraf transfirió nominalmente su puesto como jefe del ejército a su estrecho aliado el General Ashfaq Kayani. También levantó, a mediados de diciembre, un largo estado de emergencia frente a las elecciones fijadas para el 8 de enero, pospuestas ahora hasta el 18 de febrero tras el asesinato de Bhutto, por el momento...

Ahora, ella, con su muerte, ha conseguido mayor estatura política que en vida, y se la refiere reverencialmente como populista. Su hijo de 19 años, Bilawal (que estudia en Oxford), encabeza ahora el PPP como figura decorativa y abanderado de la tercera generación de la dinastía familiar, con su padre, Asif Zardari, co-presidente del partido y jefe de facto. Más sobre él dentro de un momento.

¿Quién era Benazi Bhutto y por qué es importante?

¿Quién era esa mujer, por qué atraía la atención mundial? ¿Por qué otro artículo más cuando tantos se han escrito y, probablemente, muchos más les seguirán? Bhutto era una aristócrata, una privilegiada en todos los aspectos, que creció en medio de la opulencia como hija educada en Harvard y Oxford de un padre que era un rico terrateniente y fundador del principal partido de la oposición en Pakistán (el Partido Popular de Pakistán, PPP), que Bhutto encabezó tras su muerte.

Cuando estuvo en el poder, no se distinguió precisamente por sus dotes democráticas en una nación dirigida por los militares desde su artificial creación en 1947. Las elecciones, cuando se celebraban, estaban manipuladas, y el ejército dirigía las cosas para Washington como estado vasallo en una nación denominada como un ejército con un país, no un país con ejército. El ejército lo forman 550.000 elementos, su fuerza aérea y marina 70.000, más 510.000 reservistas apoyándoles y armados hasta los dientes con las armas suministradas por EEUU para la “Guerra Global contra el Terrorismo”.

Actualmente, los agentes del FBI merodean libremente por las calles, el Pentágono actúa fuera de las bases militares pakistaníes y tiene de facto el control del espacio aéreo como parte del permanente estado de guerra de la administración Bush “que no acabará en la vida”. Pakistán es un estado clientelista, pero ¿qué opción tiene? Tras el 11-S, el Secretario de Estado Adjunto Armitage advirtió a Musharraf que acatara las órdenes que le dieran o sería declarado potencia hostil y “bombardeado hasta devolverle a la edad de piedra”. Pilló el mensaje y, también, una recompensa de miles de millones de dólares.

Bhutto conocía asimismo el juego y el New York Times explicaba, en un artículo del 30 de diciembre titulado “Cómo Bhutto se ganó Washington”, que ella “entendió siempre a Washington mejor que Washington la entendió a ella”. Su relación empezó en la primavera de 1984 con ocasión de su primer “viaje importante” al Capitolio. En aquella época, trató de persuadir a la administración Reagan de que, con ella en el poder, estaría mejor servida, pero para que así fuese tenía que superar la reputación de anti-occidental de su padre. Con enorme ayuda, logró triunfar al asegurar a los miembros del Congreso que estaba a bordo del mismo buque y que apoyaba la guerra por poderes de Washington contra la Unión Soviética en Afganistán.

Defectos aparte, tenía sus atributos, y The Times se refería a ella como “absolutamente encantadora”, muy bella y una mujer “que sabía halagar a los senadores”, entender sus preocupaciones y servir mejor a los intereses estadounidenses que el hombre que ahorcó a su padre, el General Zia-ul-Haq. Al mismo tiempo, empezó a trabajar con el Director Ejecutivo del Comité Nacional Demócrata, Mark Sieger, que más tarde presionó a favor de su gobierno cuando ella era Primer Ministra. En los primeros momentos, la acompañó por las salas del Congreso, la ayudó a entablar y desarrollar relaciones y le hizo entender que para progresar tendría que aprender sobre la marcha.

Comprendió con rapidez y se convirtió en Primera Ministra en diciembre de 1988, una vez que se presentó para el cargo, ganando muchos votos pero no la mayoría y consiguiendo que los funcionarios de la administración Reagan arreglaran un acuerdo con el Presidente de Pakistán para que ella formara gobierno. Según un influyente contacto de los círculos de Washington, fue la “consecuencia directa de sus contactos, de haber sido capaz de persuadir al establishment de Washington, a la comunidad de la política exterior, a la prensa, a los think tanks, de que era demócrata”, moderada, y que respaldaría la agenda de EEUU en Afganistán contra los soviéticos. Retóricas públicas aparte, se mantuvo a bordo desde entonces, pero pagó con su vida por no comprender cómo actúa Washington: como tantos otros estados canallas, utilizando a los dirigentes, succionándolos y deshaciéndose después de ellos.

Al final no importó que por dos veces sobreviviera a su destitución del poder por acusaciones de corrupción o que se las arreglara para coexistir con los servicios de inteligencia (ISI) y el ejército de su país que tanto desconfiaban de ella. Hasta que su estrella se apagó, mantuvo lazos en Washington con miembros clave del mundo de la prensa. Politiqueó bien y “entendió la naturaleza de la vida política, que consiste en mantenerse en contacto con gente (clave) tanto si estás, como si no, en el poder”, haciéndoles saber que les apoyas.

Como tantos otros de su talla, también confió en una firma de relaciones públicas para arreglar reuniones con los poderosos y recursos le sobraban para poder hacerlo así. “Mantuvo todos sus contactos” pero pagó con su vida. Trató de convencer a Washington de que la “guerra contra el terrorismo” de Musharraf fracasaba, que ella podía hacerlo mejor como aliada local y que eliminaría a los elementos extremistas (es decir, los talibanes y Al Qaida) mediante un esfuerzo resuelto de mantener la presión.

Sonaba bien, pero era arriesgado y peligroso. El ejército de Pakistán se oponía, especialmente los soldados rasos; un esfuerzo reforzado aseguraba una protesta pública inmensa; desbaratar a los talibanes beneficiaba a la India; y hacer el intento y fracasar podía envalentonar a esas fuerzas, como la ocupación estadounidense aprendió en Afganistán. Al final, es posible que Washington y el ISI pakistaní hayan concluido que Bhutto era más un incordio que un activo y que tenia que desaparecer. Las cosas llegaron a un punto crítico el 27 de diciembre, ahora ella es una mártir y tiene más fuerza muerta que viva.

Sin embargo, no fue así mientras fue Primera Ministra, cuando su gobierno se vio marcado por el nepotismo, oportunismo, intrigas, corrupción, gobierno mínimo y venta a Occidente. Su popularidad anterior se esfumó, especialmente cuando se corrió la voz de los trapicheos de su comerciante marido. Asif Zardari era conocido como “Míster Diez por Ciento” (por algunos como “Míster Treinta por Ciento”) porque pedía, como esposo de la Primera Ministra, una parte en los acuerdos y hasta más en algunas ocasiones.

Parece ser que también estuvo traficando con drogas y se le investigó por ello. Con su mujer en le poder, amasó miles de millones incluidos los que robó de los fondos públicos, que fue excesivo incluso para los niveles pakistaníes y lo suficiente para lograr que el Presidente del país despidiera a Bhutto tras 20 meses en el poder. Si ella era culpable o no, no importa realmente. Como Primera Ministra, convirtió a su marido en ministro de gabinete, le dejó todo el terreno libre para que dispensara favores a cambio de sobornos; tenía que conocer esos hechos y no hay pruebas de que le pusiera objeciones, disfrutando de las riquezas durante su permanencia en el puesto y después.

A pesar de todo ello, Bhutto consiguió una segunda oportunidad. Regresó como Primera Ministra en 1993 para otros tres años, pero fue de nuevo despachada por acusaciones de corrupción e incompetencia aún más graves que la primera vez, en esa ocasión fue el Presidente Faruq Leghari, miembro del PPP, y alguien de quien ella pensaba que era un aliado. Él tenía realmente motivos porque la suma robada anteriormente fue el prologo de la fortuna que ella y su marido (como Ministro de Inversiones) amasaron durante el segundo período en el poder.

Fue suficiente que Transparency International, un grupo de control independiente, nombrara a Pakistán como el segundo país más corrupto del mundo en 1996 (el último año de Bhutto en el poder). También consiguió acusarla de blanqueo de dinero en Suiza y de sobornos y la convirtió en fugitiva con acusaciones pendientes en España, Gran Bretaña y su Pakistán nativo. Eso duró hasta que Musharaff firmó una “ordenanza de reconciliación” absolviéndola de todas las acusaciones pendientes y permitiéndole gobernar como Primera Ministra por tercera ver como parte de un acuerdo para compartir el poder con ella como número dos.

El puesto anterior de Bhutto se caracterizó también por otro elemento notable. Fue la época en que el ejército y el ISI de Pakistán auparon a los talibanes con ayuda secreta de la CIA. El lazo existe aún y, en septiembre de 2006, en una vista del Comité de Asuntos Exteriores del Senado, el General James Jones, anterior Comandante Supremo de la OTAN (y que supervisa las operaciones en Afganistán de EEUU-OTAN), testificó que era “generalmente aceptado” que los dirigentes talibanes operaban fuera de Quetta, Pakistán, la capital de la provincia de Baluchistan que tiene fronteras con Afganistán y con Irán.

Musharraf y otros oficiales pakistaníes lo niegan, pero no se pueden ocultar los hechos ni que nada de importancia sucede en Pakistán sin conocimiento y/o consentimiento de Washington. Tampoco es ningún secreto que el ISI de Pakistán es una rama de la CIA y que sus actividades regionales están estrechamente unidas. Bhutto estaba a bordo, pero ¿qué otra opción tenía?

Durante toda su vida fue hija del privilegio, actúo como tal y disfrutó de la buena vida que los miles de millones permiten. Los medios más importantes la persiguieron pero omitieron su lado oscuro: como Primera Ministra, codició el poder, fue arrogante y despectiva, ignoró a los pobres y a las mujeres pakistaníes, permitió que se reforzaran leyes escandalosas, dejó el terreno libre al ejército, incluyendo los temas relativos a las armas nucleares, y consideró Pakistán como su feudo personal. Su hogar era una mansión de 50 millones de dólares sobre unos 450.000 metros cuadrados, y gobernó como un señor feudal. La familia todavía posee un estado completo de millón y medio de metros cuadrados con pista para aterrizaje de helicópteros y establos con caballos para jugar al polo, una mansión en Dubai, dos propiedades en Texas, seis en Florida, varias casas más en Francia y grandes cuentas bancarias estratégicamente situadas por todo el mundo, incluyendo EEUU y Francia.

Desde la época de la muerte de su padre a la suya propia, Bhutto mantuvo estrechos lazos con Washington, la CIA, el ejército de Pakistán, su ISI, así como con los talibanes (lazos establecidos durante su segundo mandato), el “Islam militante” y los intereses de las Grandes Compañías Petrolíferas. Fue una servidora del poder y se embolsó miles de millones por sus esfuerzos. Al final, perdió y pagó con su vida el 27 de diciembre.

¿Quién mató a Bhutto y por qué?

La muerte de Bhutto se produjo por disparos que le alcanzaron la parte posterior de la cabeza y que provenían de uno o más asesinos situados muy cerca de ella, más los efectos de un suicida-bomba que mató a más de dos docenas de personas e hirió a muchos otros que se arracimaban alrededor de ella. Sucedió en Rawalpindi, que no era precisamente una “ciudad corriente”, como explica Michel Chossudowsky. Es la patria del ejército pakistaní, del ISI ligado a la CIA, y es la sede de facto del poder del país. Chossudovsky añade: “Irónicamente, Bhutto fue asesinada en una zona urbana estrechamente controlada y vigilada por la policía militar y las fuerzas de elite del país”.

Rawalpindi y la capital del país, Islamabad, son ciudades hermanas, separadas por unos quince kilómetros. Pululan por ellas infinidad de operativos de inteligencia, incluidos los de la CIA, y Chossudovsky subraya que el asesinato de Bhutto “no fue un hecho al azar”. Culpar a Al Qaida supone que no se ha captado nada, pero así es como operan esas estratagemas. Se ve también más claro si se emite un vídeo convincente, como hizo el Canal 4 en Gran Bretaña el 30 de diciembre. Desacreditó la versión oficial y puso de manifiesto que Musharraf era un embustero cuando dijo que Bhutto había muerto de una fractura craneal “cuando fue lanzada hacia arriba por la fuerza de la onda de choque (explosión) (y) una de las palancas del techo descapotable (de su coche) la hirió”.

La cuestión no es entonces quién la mató, sino quién ordenó que la mataran y quién se beneficia de ese hecho. Musharraf acudió rápidamente al sospechoso habitual: Al Qaida, pero ignoró lo que William Engdahl observó en su artículo aparecido en Global Research el 4 de enero titulado “El asesinato de Bhutto, ¿quién sale beneficiado?”. Señala que no es una tarea tan sencilla matar a dirigentes políticos que van muy bien protegidos. “Requiere entrenamiento de agencias de inteligencia profesional para asegurar que se hace el trabajo” correctamente y que nadie pueda revelar quién lo ordenó ni el motivo.

Engdahl también afirma que tanto a Musharraf como a Washington les viene bien nombrar a Al Qaida. Sirve para aumentar los temores de la gente, acelera la “guerra contra el terror” y proporciona justificantes para que continúe. También refuerza el mito de Al Qaida así como al “enemigo número uno” bin Laden, e ignora las evidencias de que la CIA los creó a ambos en la década de 1980 para la guerra contra los soviéticos en Afganistán. Al igual que silencia la posibilidad de que bin Laden esté muerto, asesinado (como Bhutto le dijo a David Frost el otoño pasado) por Omar Sheik, de quien el London Sunday Times dijo que “no era un terrorista corriente sino un hombre con conexiones para poder llegar a lo más alto del ejército e inteligencia pakistaníes y hasta en los círculos más recónditos” de bin Laden y Al Qaida.

Realmente, un bin Laden muerto desbarata la doctrina de la seguridad nacional de Washington que precisa de enemigos para tener a la gente asustada, elimina la historia del “enemigo público número uno” y pone de manifiesto que las cintas de video que estratégicamente se publican no son sino fraudes made in Washington. En la actualidad se nos dice que los terroristas islámicos dirigidos por Laden amenazan Occidente, pero al mismo tiempo los utilizan para avanzar imperialmente, como hicieron los soviéticos, en los Balcanes y como hacen ahora en Iraq, Irán, Afganistán y algunos sitios más. Si los operativos de Al Qaida mataron a Bhutto, significa que el ISI de Pakistán y la CIA están implicados, lo que es muy probable. Olviden la teoría de un perdido terrorista carne de cañón o de un único asesino contra Bhutto. Consideren “cui bono” (*), examinen las pruebas, que señalan hacia Washington e Islamabad.

En el Pakistán de hoy en día abundan las intrigas y el país está desestabilizado, como Michel Chossudovsky observa en su artículo publicado el 30 de diciembre en Global Research titulado “La Desestabilización de Pakistán”. Asesinar a Bhutto contribuye a desestabilizar más y Chossudovsky infiere un “cambio de régimen” patrocinado por EEUU. Musharraf es tan débil y está tan desacreditado que “su continuidad bajo un gobierno militar ya no es la idea central de la política exterior estadounidense”. El régimen de Musharraf “no puede prevalecer”, y la idea de Washington es “promover activamente la fragmentación política y balcanización de Pakistán como nación”.

De todo ello surgirá un nuevo liderazgo político que se mostrará “obediente”, no estará “comprometido con los intereses nacionales (de Pakistán)”, y actuará con servilismo ante “los intereses imperiales de EEUU, mientras, al mismo tiempo… va debilitando… al gobierno central (y fracturando) la frágil estructura federal de Pakistán”.

Todo esto tiene mucho sentido como parte de la agenda más amplia de Washington para Oriente Medio y Asia Central. Pakistán es un estado clave de primera línea, un “centro geopolítico”, con un papel central que jugar en la “Guerra Global contra el Terrorismo”. Eso incluye “balcanizar” el país al estilo yugoslavo, de la misma forma que se planeó para Iraq, Afganistán e Irán: la simple estrategia de divide y vencerás. Chossudovsky añade: “La continuidad, caracterizada por el papel dominante del ejército y de la inteligencia pakistaníes (desarrollada hasta ahora) ha sido descartada a favor de la ruptura política y la balcanización”. La idea es fomentar las “divisiones sociales, étnicas y de facciones y la fragmentación política, incluyendo la ruptura territorial” del país.

No es más que la habitual estrategia estadounidense, con el apoyo secreto de la inteligencia. Véase el artículo del New York Times del 6 de junio titulado “EEUU está pensando en llevar a cabo en secreto nuevas presiones dentro de Pakistán” para explotar la muerte de Bhutto. Afirma que altos consejeros de la seguridad nacional (incluyendo a Dick Cheney, Condoleeza Rice y el Jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor, el Almirante Michael Mullen) pueden ampliar la autoridad de la CIA y del ejército para que lleven a cabo operaciones secretas mucho más agresivas en zonas tribales de Pakistán” contra Al Qaida y los talibanes a fin de contrarrestar sus esfuerzos y “desestabilizar al gobierno pakistaní”.

El artículo afirma que Musharraf y el ejército comulgan con esa idea, da las habituales razones pero omite lo que está realmente en juego incluso cuando admite que Musharraf es muy impopular y que una intervención estadounidense podría “provocar una poderosa reacción popular contra ambos países”.

Chossudovsky deduce y explica que la estrategia estadounidense trata de desencadenar un “enfrentamiento religioso y étnico”, incitar y financiar “movimientos secesionistas mientras también intenta debilitar” al gobierno de Musharraf. “El objeto más amplio es fracturar el Estado Nación… volver a trazar las fronteras de Iraq, Irán, Siria, Afganistán y Pakistán” y reemplazar de paso a Musharraf. Es impopular, estropea las cosas y tiene que irse.

Bhutto era parte inconsciente del plan pero no de la forma que ella planeaba. Pensaba que Washington la necesitaba ahí, y tenía razón: pero no como Primera Ministra sino como mártir para desestabilizar el país y hacerlo pedazos si el plan funciona. Esto bien puede ocurrir, ya que los elementos secesionistas internos son fuertes, especialmente en la provincia rica en energía (sobre todo gas) de Balochistan, y hay “indicadores” de que esos intentos están apoyados por “Gran Bretaña y Estados Unidos”. La idea es un “Gran Balochistan” integrando las áreas Baloch de Pakistán con las que están en Irán y en el sur de Afganistán.

Chossudovsky explica que no fue “accidental que el informe de la CIA-Consejo de Inteligencia Nacional de 2005 predijera para Pakistán un ‘destino parecido al yugoslavo’ ” a causa de la “mala administración económica”, fabricada tanto a nivel interno como externo. Recuerden también que el país se dividió ya antes, en 1971, cuando el Este de Pakistán se convirtió en Bangladesh tras meses de guerra civil contra la India que se llevó un millón, o más, de vidas. Los pakistaníes pueden verse enfrentando de nuevo esa perspectiva como lleguen a desarrollarse los planes estadounidenses.

El Panorama Futuro Permanece Incierto

Hay planteados grandes interrogantes, los más importantes se refieren a si funcionarán los planes de romper el país, quién surgirá, si contará con suficiente apoyo popular para dirigirlo y si el pueblo lo aceptará. No tienen gran incentivo en hacerlo así una vez que remita la rabia por la muerte de Bhutto, y datos de recientes encuestas muestran una abrumadora oposición de la gente ante EEUU o cualquier otra intervención exterior, que es de lo que trata gran parte del plan. Al fin y al cabo, sus puntos de vista no cuentan y cualquier cosa puede acontecer a partir de las intrigas políticas y la fuerza bruta de Washington.

Los informes anteriores al asesinato de Bhutto señalan en esa dirección. Sugieren que las fuerzas especial estadounidenses, y otras, operan ya en Pakistán, y el jefe del Comando de Operaciones Especiales de EEUU, el Almirante Eric Olson, acordó el pasado verano y otoño, con Musharraf y el ejército de Pakistán, aumentar sustancialmente sus componentes, este año y cuanto antes. También hay comprometido lo que The New York Times informó en noviembre acerca de que “EEUU Confía en Utilizar a las Tribus Pakistaníes Contra Al Qaida” en las “zonas fronterizas” del país.

El plan es similar al realizado en la provincia de al-Anbar en Iraq a base de sobornos y armas para sellar un acuerdo aparentemente ahora finalizado. El Comandante del Mando Central de EEUU, el Almirante William Fallon, aludió a él en una reciente entrevista en Voice of America diciendo que estaban listos para proporcionar “entrenamiento, ayuda y tutoría basada en nuestra experiencia con las insurgencias”, pero omitió la parte relativa a los sobornos que está presente en esos acuerdos.

Esto provoca especulaciones diversas, pero no se pierdan un artículo del Wall Street Journal del 8 de enero. Se titulaba “El asesinato de Bhutto Irrita en la Provincia, espoleando los llamamientos a la separación de Pakistán” y llama a Sind, la provincia nativa de Bhutto (la segunda mayor de las cuatro provincias de Pakistán), “la Falla Más Reciente aparecida en un País Fracturado; una especie de Territorio Ocupado”.

Los dolientes seguidores desfilaron ante a la tumba de Bhutto cantando “Pakistán, no te queremos”, y como consecuencia de su muerte, el “Sind se vio barrido por la furia nacionalista”. Muchos en la provincia están “pidiendo una independencia total”, y el apoyo a la separación ha crecido entre las filas de los miembros del PPP. Se habla incluso de “insurgencia armada” porque la rabia se dirige contra la vecina Punjab, la provincia más grande y patria del ejército, del ISI y del gobierno.

The Journal cita a Qadir Magsi, jefe del movimiento nacionalista de Sind “Taraqi Passand” diciendo: “Bhutto era la última esperanza (de unidad). Ahora Pakistán debe disolverse”. El artículo continúa diciendo que lo que sucede en Sind está ya en marcha en la provincia de la frontera noroeste donde la autoridad del gobierno central se fue debilitando en años recientes. Además, el ejército pakistaní se ha visto implicado en la resistencia de Baluchistan durante los últimos años añadiendo más inestabilidad aún. El artículo del Journal incide en que los llamamientos a la unidad están cayendo en saco roto, y un veterano del PPP lo resume diciendo: “Lo que necesitamos es la separación”.

Todo esto le viene como anillo al dedo a los funcionarios de la administración Bush, que están probablemente echando más leña al fuego y hay una cosa que está clara: Las fuerzas estadounidenses están en la región para quedarse, y Washington, bajo cualquier administración (republicana o demócrata), trata de dominar esta parte vital del mundo con sus inmensas reservas energéticas. La estrategia parece ser similar a la de divide y vencerás de Yugoslavia. Allí funcionó, pero en Oriente Medio y Asia Central no es tan sencillo. Manténgase sintonizados porque es probable que los acontecimientos se aceleren, los medios los destaquen y verán cómo la intensificación del conflicto (y sus consecuencias) es parte del plan.

Stephen Lendman vive en Chicago y puede contactarse con él en: lendmanstephen@sbcglobal.net.

N. de la T.:

(*) Cui bono: expresión latina que viene a significar que la persona o grupo culpable de cometer un delito debe buscarse entre quienes tienen algo que ganar con el mismo, podría traducirse por ¿a quién beneficia?

Correa: El pueblo nunca más permitirá el dominio de las ''élites corruptas''

Telesur
19/01/08

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, aseguró este sábado ante una multitud que se concentró en Guayaquil (sur) para celebrar su primer año de Gobierno, que "la Revolución Ciudadana" no tiene marcha atrás y que el pueblo nunca más permitirá el dominio de las "élites"

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"La Patria ya es de todos, la Revolución Ciudadana es irreversible y nunca más aceptaremos el dominio de estas élites", dijo Correa ante una multitud de miles de seguidores concentrados en la avenida 9 de octubre, que se extiende por unas 10 cuadras esta ciudad portuaria.

Además, el jefe de Estado ecuatoriano afirmó que en su país se está presenciando el "entierro de la partidocracia" y de las "élites corruptas".

"Tienen razón en estar de luto, tienen razón en llevar sus banderitas negras, tienen razón en vestirse de negro, porque estamos presenciando el entierro de la partidocracia, el entierro de las mafias, el entierro de las élites corruptas", ironizó Correa, al referirse a una marcha que convocó la oposición política para los próximos días y cuya principal característica es la utilización de banderines de color negro.

"Convocan a una marcha contra el Gobierno, (y aseguran) que el Gobierno está contra Guayaquil (...) Es tal la mediocridad que para justificar sus fracasos quieren echarle la culpa al gobierno nacional", enfatizó.

Explicó que su Gobierno no permitirá que las "mafias" se vuelvan a adueñar de instituciones y servicios públicos como la Policía Nacional o la industria petrolera.

"Lo que no volveremos a permitir es que mafias se adueñen (...) de la Policía Nacional (...) de las aduanas, de nuestro petróleo, de la electricidad", puntualizó.

A lo largo de la avenida fueron instaladas nueve tarimas donde se ejecutaron actos artísticos.

"La idea es hacer una fiesta y no una concentración política para decirle al presidente que el país lo está apoyando", sostuvo Cristóbal Punina, director logístico del evento.

"Celebraremos el primer año de la revolución ciudadana que gracias a Dios y al pueblo ecuatoriano ha sido sumamente exitosa (...) Esperamos que no haya violencia. Nuestra gente es muy disciplinada y estarán alertas ante posible infiltrados de la oposición. Estamos con un ánimo de festejo y no de confrontación", afirmó Correa en días pasados cuando anunció el encuentro.

El martes pasado en la presentación de su informe anual ante la Asamblea Constituyente, Rafael Correa, quien cuenta con más de 50 por ciento de apoyo popular según recientes encuestas, estimó que su primer año de mandato fue "extraordinario y mágico".

Cruz Roja pide ayuda de emergencia para las inundaciones que afectan al África meridional

Europapress
19/01/08

La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) lanzó un llamamiento de emergencia preliminar por valor de 8 millones de francos suizos (5 millones de euros) para apoyar a las Sociedades de la Cruz Roja de África Meridional en su respuesta a una crisis de inundaciones potencialmente desastrosas.

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"Las fuertes lluvias registradas durante el último mes han dado lugar a una crecida de los ríos, especialmente del río Zambezi. Las inundaciones resultantes han afectado gravemente a Mozambique, Zambia y Zimbabue, mientras que Lesotho y Swazilandia se han visto azotados por granizadas. Asimismo, grandes cantidades de agua cayeron también sobre la región de Caprivi, en Namibia, así como sobre Malaui", explicó la jefa de la oficina zonal para África Meridional de la Federación Internacional, Françoise Le Goff. La oficina presta apoyo a todas las Sociedades de la Cruz Roja de la región que participan en operaciones de respuesta en casos de emergencia.

"Estamos en plena estación de lluvias y los meteorólogos prevén que las fuertes lluvias se mantendrán con una intensidad superior a la habitual", explica el Coordinador de Operaciones para África Meridional, John Roche, desde Ginebra.

"Nos tememos que esta crisis no haya hecho más que empezar y que en los próximos días las necesidades humanitarias aumenten en todos los países afectados. Hasta el momento, el trabajo de los voluntarios de la Cruz Roja, que han rescatado a personas de las zonas afectadas por las inundaciones para llevarlas a lugares más altos, ha contribuido a salvar cientos de vidas, especialmente en Mozambique. Sin embargo, dado el alcance de la crisis, es necesario brindar con urgencia y decididamente apoyo adicional", añade.

El llamamiento supondrá ayudas para más de 150.000 personas durante los próximos seis meses. La mayoría de ellas requiere con urgencia refugio, alimentos, ropa, agua potable y saneamiento. "Nos preocupa la seguridad en la salud, pues el agua estancada puede facilitar enormemente la aparición de enfermedades transmitidas por el agua", explica Fernanda Teixeira, secretaria general de la Cruz Roja de Mozambique, el país más gravemente afectado hasta la fecha.

Está previsto construir letrinas provisionales y distribuir tiendas de campaña, lonas impermeables, mosquiteros y tabletas potabilizadoras. Además, los voluntarios de la Cruz Roja que trabajan en el seno de las comunidades locales en todos los países afectados intensificarán las campañas de educación para la salud y de sensibilización en materia de desastres. Se prestará especial atención a la recuperación inicial, para que las personas pueden restablecer sus medios de subsistencia en cuanto el agua comience a retirarse.

Rusia puede lanzar ataques preventivos, afirma su Jefe de Estado Mayor

El País
19/01/08

El jefe de Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas rusas, general Yuri Baluyevski, ha advertido hoy de que en caso de amenazas a la seguridad de Rusia y sus aliados, el país puede lanzar ataques preventivos. En declaraciones difundidas por la agencia oficial Itar-Tass, Baluyevski ha dicho que Moscú no tiene la atención de atacar a nadie, "pero todos nuestros socios deben entender que, en caso de necesidad, para la defensa de Rusia y sus aliados se emplearán las Fuerzas Armadas, tanto de forma preventiva, como con el uso de armas nucleares".

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Las declaraciones del militar se han producido durante una conferencia en la Academia de Ciencias Militares de Rusia, donde también ha hablado en contra de la militarización excesiva de la sociedad.

"Hay que recordar las lecciones de la Historia, que muestran que la militarización excesiva de la sociedad, incluso sin guerra, mina los pilares de su existencia", ha afirmado Baluyevski. En su opinión, las Fuerzas Armadas del país se desarrollan en condiciones de "cierta limitación de recursos y de la necesidad de su empleo eficaz".