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¿Por qué tienen miedo a Wikileaks los Gobiernos y los medios de comunicación?

Danielle Grasso
Diagonal/Rebelión
21/09/10

A finales de julio de este año, Wikileaks publicaba su más sensacional leak (filtración): 92.000 páginas de documentos clasificados como top secret en los que se certifica la violencia de las acciones militares de la OTAN en Afganistán, la corrupción de los servicios secretos paquistaníes y la muerte de millares de civiles. Un historial de la guerra en Afganistán creado por soldados y oficiales de los servicios de inteligencia.

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La publicación de estos “diarios afganos” por la página web había sido anunciada tres semanas antes a tres periódicos(el inglés The Guardian, el alemán Die Spiegel y el estadounidense New York Times), que se han limitado a denunciar la presencia de dicha documentación, esperando que fuese sacada en su totalidad por la misma página.

Como señalaba el 9 de agosto Christian Christensen en Le Monde Diplomatique, “no tomar anteriormente el contacto con estos periódicos hubiese causado una confusión de artículos y informaciones sobre el tema en todo el mundo”. Sin embargo, la delicadeza de los argumentos en cuestión ha hecho que los periódicos atacaran a Wikileaks: en el New York Times, ya se le llama “Wiki-kills” (wiki-mata).
“En EE UU desde el Watergate no ha habido otros casos de periodismo realmente enfrentado al poder”

En una entrevista publicada en la versión en inglés de Al Jazeera, Assange aseguraba que en los últimos dos años Wikileaks ha publicado más documentación que los demás medios juntos: “los medios de información están haciendo tan mal trabajo que un pequeño grupo de activistas ha hecho más que todos ellos juntos”. Lo que Assange dijo subraya que “el convencional periodismo de investigación hoy en día está bastante enfermo”, explica a DIAGONAL Vittorio Zambardino, periodista italiano de La Repubblica especializado en comunicación en internet. “Más que nada son los periódicos los que no ven la gran demanda que hay de este tipo de periodismo. En EE UU, a los que siempre se les mira como tierra feliz del periodismo de investigación, ha quedado claro a todos que desde el Watergate no ha habido otros casos de periodismo realmente enfrentado al poder”.

Según muchos medios, en el caso de los diarios de la guerra en Afganistán Wikileaks “se ha pasado”, al haber puesto en peligro la vida de los afganos que colaboraron con los militares estadounidenses a lo largo de la ocupación americana del territorio, publicando sus nombres en la web. Y no sólo los medios, sino algunas ONG, como Amnistía Internacional, la misma que en 2009 había premiado a Assange y su portal en la categoría Nuevos Medios por sacar a la luz informes sobre las matanzas en Kenya, denunciaron la posibilidad de repercusiones talibanes sobre estos colaboradores.

¿Revolución hacia la web libre?

La manera de actuar de Wikileaks es relativamente sencilla: cualquier usuario puede convertirse en whistleblower (literalmente, “quien hace sonar un silbato”), sin tener particulares conocimientos de informática, subiendo documentos a la página en el idioma que prefiera. Éstos son analizados (así ellos lo aseguran) por el equipo de Wikileaks, que los carga en la página sin que el usuario que los ha propuesto deje ningún tipo de rastro en la red, gracias al uso de tecnologías como FreeNet, Tor o Pgp (sistemas de comunicación y distribución de informaciones en línea descentralizadas, y por ello poco censurables o rastreables).

En este sentido, dicen en su página, “Wikileaks es incensurable”. Aspecto fundamental en la nueva era de internet, sobre todo por una página que se propone ‘ser el corazón de una revolución global’ en la que cualquiera pueda enfrentarse a las instituciones ‘a pesar de las mordazas virtuales y físicas o de su condición económica o conocimientos tecnológicos’.

¿Entonces Wikileaks es un paso fundamental para la difusión de la web libre? “Es más un paso hacia adelante y dos atrás” explica a DIAGONAL Geert Lovink, teórico de los medios de comunicación y creador del Institute of Network Culture, “estamos hablando de grandes cantidades de material, y nosotros, la ‘gente normal’, necesitamos contextualización y análisis para que un caso concreto tenga sentido”. Sin embargo, en su opinión, no poniendo los hechos en un discurso comprensible, Wikileaks no deja claro si quiere comportarse “como proveedor de contenidos o como simple contenedor de datos filtrados”. A todo esto, concluye que “Wikileaks está dando un empujón a los medios para que vuelvan a hacer este tipo de trabajo de investigación”.

La verdad se debe publicar

Nacida a finales de 2006, empieza su actividad en julio de 2007, y desde entonces ha publicado 1,2 millones de documentos clasificados como secretos por numerosos gobiernos. La web nace tras las conversaciones en línea de su creador, Julian Assange, periodista y programador, con otros activistas.

Han tomado parte en su creación “disidentes chinos, periodistas, matemáticos y una nueva empresa de tecnología, procedentes de EE UU, Taiwan, Europa, Australia y Sudáfrica”. Según el principio de que “la mejor manera de hacer que se conozca la verdad sobre un asunto es publicar en su totalidad los documentos que la tratan”, Wikileaks apunta a que la tecnología del leaking pueda convertirse en un modelo. Hasta ahora, ha sobrevivido con un equipo de 5 personas, a los que se suma la colaboración de unas 800 personas.

Chile recuerda a las víctimas de la dictadura militar

Prensa Latina/Telesur
11/09/10


Representantes de organizaciones políticas, sindicales y de derechos humanos de Chile marcharán este sado en esta capital en homenaje a las víctimas de la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990).

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La movilización tendrá como punto de partida la Plaza Los Héroes de Santiago y, tras recorrer las calles principales de esta ciudad, concluirá con un acto frente al Cementerio General.

Los manifestantes evocarán en especial el legado del ex presidente chileno Salvador Allende, recordado doblemente este mes de septiembre, cuando se cumplieron 40 años del triunfo del gobierno de la Unidad Popular y 37 del golpe fascista que le arrancó la vida.

Hernán Cortés: los crímenes de la fe

18/08/10
Red Voltaire

En nombre de dios y de la corona española, Hernán Cortés (1485-1547) encabezó la sanguinaria conquista de México y el despojo de sus riquezas. Sus Cartas de relación, enviadas a la metrópoli entre 1519 y 1534, explican la manera en que los conquistadores entendían su religión y su pretendido derecho a ejercer la guerra contra los pueblos de América....Siga leyendo, haciendo click en el título...Con los siglos, Cortés fue idolatrado por sectores de una derecha católica que tradicionalmente era también hispanista, pues encarnó el poder de las armas al servicio de una iglesia que bendecía sus crímenes.

Ese mutuo entendimiento, el mismo que se da hoy en día entre los panistas que gobiernan y el clero que impone sus normas, prosiguió con los conservadores y posteriormente con los cristeros, quienes, igual que Cortés, se jactaban de atrocidades que cometían para “defender a Dios”.
“Nuestra santa fe”

Leemos en la primera de esas misivas, dirigida el 10 de julio de 1519 a Juana la Loca y a su hijo, el emperador Carlos V, que el conquistador tuvo a bien explicarles a los nativos que no les quería hacer mal “ni daño alguno, sino… amonestar y atraer para que viniesen en conocimiento de nuestra santa fe católica y para que fuesen vasallos de vuestras majestades y les sirviesen y obedeciesen como lo hacen todos los indios y gente de estas partes que están pobladas de españoles…” (Hernán Cortés, Cartas de relación, Porrúa, México, p. 12).

Asimismo, “reprendióseles el mal que hacían en adorar ídolos y dioses que ellos tienen, y hízoseles entender cómo habían de venir en conocimiento de nuestra santa fe…” (p. 17).

Sostenía que “los malos y rebeldes, siendo primero amonestados, puedan ser punidos y castigados como enemigos de nuestra santa fe católica, y será ocasión de castigo y espanto a los que fueren rebeldes en venir en conocimiento de la verdad y evitarse han tan grandes males y daños como los que en servicio del demonio hacen…” (p. 22).

Ciertamente, los indios aprendieron a temer al demonio, encarnado en Hernán Cortés y sus secuaces, quienes decían contar con la ayuda y bendición de dios para masacrar a sus enemigos.
“Dios fue el que por nosotros peleó”

Eso afirma el conquistador en la segunda de sus Cartas, remitida al emperador el 30 de octubre de 1520: “Bien pareció que Dios fue el que por nosotros peleó, pues entre tanta multitud de gente y tan animosa y diestra en el pelear, y con tantos géneros de armas para nos ofender, salimos tan libres” (p. 37).

Enfrentado, decía, a más de 140 mil enemigos, “quiso Nuestro Señor en tal manera ayudarnos, que en obra de cuatro horas habíamos hecho lugar para que en nuestro real no nos ofendiesen…y como traíamos la bandera de la cruz y pugnábamos por nuestra fe y por servicio de vuestra sacra majestad en su muy real ventura, nos dio Dios tanta victoria que les matamos mucha gente, sin que los nuestros recibiesen daño” (p. 38).

Por sorprendente que parezca, esa forma de pensar, criminal y devota a la vez, es la misma que siglos después expresarían los apologistas de los cristeros, quienes también asesinaban en el nombre de dios.

Por ejemplo, el sacerdote Lauro López Beltrán explicaría, en su libro La persecución religiosa en México (Tradición, México, 1987), que las numerosas bajas del ejército federal contra los cristeros se debían a que éstos contaban con la “ayuda de Dios”.

Volviendo al relato de Cortés, éste menciona que en una ocasión, en que sus soldados le recomendaban retroceder, porque las condiciones le eran desventajosas, él persistió, “considerando que Dios es sobre natura, y antes que amaneciese di sobre dos pueblos, en que maté mucha gente…y como los tomé de sobresalto, salían desarmados, y las mujeres y niños desnudos por las calles, y comencé a hacerles algún daño…” (p. 39).

No cabe duda de que las obras de dios son santas, pues a decir de Cortés, “ésa fue la victoria que Dios nos había querido dar” (p. 39).

Les decía a sus soldados “que mirasen que eran vasallos de vuestra alteza y que jamás en los españoles en ninguna parte hubo falta, y que estábamos en disposición de ganar para vuestra majestad los mayores reinos y señoríos que había en el mundo, y que demás de hacer lo que como cristianos éramos obligados, en pugnar contra los enemigos de nuestra fe, y por ello en el otro mundo ganábamos la gloria y en éste conseguíamos el mayor prez y honra que hasta nuestros tiempos ninguna generación ganó” (p. 40).

A Cortés y a los suyos, según ellos mismos, dios les ayudaba a saquear, incendiar, violar, asesinar, a perpetrar episodios como el del bárbaro tormento aplicado a Cuauhtémoc, o aquél, que relata Cortés en su escrito, en que aprisionó a 50 mensajeros y les cortó las manos, acusándoles de ser espías: “…Los mandé tomar a todos cincuenta y cortarles las manos, y los envié que dijesen a su señor que de noche y de día y cuando él viniese, verían quién éramos” (p. 38).

“Por seguir la victoria que Dios nos daba”, relataba Cortés al emperador, asolaban Tenochtitlán, de tal suerte que “ayudándonos Nuestro Señor, …les ganamos aquel día y se quemaron todas las azoteas y casas y torres que había, hasta la postrera de ellas…” (p. 81).

Por supuesto, luego de cometer sus desmanes, los conquistadores, con una mentalidad similar a la de los panistas actuales, iban a misa y comulgaban, quedando así en “estado de gracia”, poseedores nada menos que del cuerpo y la sangre de Cristo.

El martes 13 de agosto de 1521, día de San Hipólito, apunta Cortés en su Tercera carta de relación, del 15 de mayo de 1522, cayó Tenochtitlán en manos de los españoles. Años después, sería construido un templo en honor a ese santo y especialmente a los conquistadores que murieron durante la noche triste, el 30 de junio de 1520.

Cinco siglos después, el recinto suele llenarse de gente devota, que, sin reflexionarlo, adopta las supersticiones que impusieron los españoles en sustitución de las antiguas creencias. Mansamente, escuchan las palabras de los sacerdotes de un credo que pregona el amor y bendice el asesinato, si se lleva a cabo, como hizo Cortés, “en el nombre de Dios” y para beneficio de sus testaferros.

Edgar González Ruiz* / *Maestro en filosofía especialista en estudios acerca de la derecha política en México

Contralínea 195 - 15 de Agosto de 2010

¿Por qué la Segunda Guerra Mundial terminó con hongos nucleares?

Jacques R. Pauwels
Global Research/Rebelión
07/08/10

Hace 65 años, 6 y 9 de agosto de 1945 en Hiroshima y Nagasaki

"El Lunes, 06 de agosto 1945, A 8:15 AM, La bomba nuclear "Little Boy" fue lanzada sobre Hiroshima por un bombardero estadounidense B-29, el Enola Gay, matando directamente a unas 80.000 personas. A finales del año, los daños por la radiación aumentaron las bajas entre 90,000-140,000" [1]


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"El 9 de agosto de 1945, a las 11:02 am, Nagasaki fue el blanco del segundo ataque con bomba atómica del mundo, cuando el norte de la ciudad fue destruido se calcula que 40.000 personas murieron por la explosión de la bomba apodada "Fat Man". El número de muertos por el bombardeo atómico totalizó 73.884 víctimas, así como 74.909 heridos y otros cien mil enfermos y moribundos por causa de la lluvia radiactiva y otras enfermedades causadas por la radiación. "[2] En el Teatro Europeo, la Segunda Guerra Mundial terminó a principios de mayo de 1945 con la capitulación de la Alemania nazi. Los "Tres Grandes" en el lado de los vencedores -Gran Bretaña, Estados Unidos, y la Unión Soviética. Ahora se enfrentaban con el complejo problema de la reorganización de la posguerra en Europa. Estados Unidos había entrado en la guerra más bien tarde, en diciembre de 1941, y apenas había comenzado a hacer una contribución militar verdaderamente significativa para la victoria aliada sobre Alemania con los desembarques de Normandía en junio de 1944, menos de un año antes del fin de las hostilidades. Cuando la guerra contra Alemania terminó, sin embargo, Washington ocupó con firmeza y confianza parte en la mesa de los vencedores, decididos a lograr lo que podría denominarse como: "objetivos de guerra".

Así, el país que había hecho la mayor contribución y sufrido, con mucho, las mayores pérdidas en el conflicto contra el enemigo común nazi, la Unión Soviética, pidió importantes pagos en reparación desde Alemania y seguridad contra la agresión potencial en el futuro, en forma de la instauración en Alemania, Polonia y otros países de Europa oriental de gobiernos que no fueran hostiles a los soviéticos, como había sido el caso antes de la guerra. Moscú También previó una indemnización por las pérdidas territoriales sufridas por la Unión Soviética en el momento de la Revolución y la Guerra Civil, así finalmente, los soviéticos esperaban que, tras la terrible experiencia de la guerra reciente, serían capaces de retomar el proyecto de construir una sociedad socialista. Los líderes estadounidenses y británicos conocían estos objetivos Soviéticos y habían explícita o implícitamente reconocido su legitimidad, por ejemplo en las Conferencias de los Tres Grandes en Teherán y Yalta. Ello no significó que Washington y Londres estuvieran entusiasmados con el hecho de que la Unión Soviética fuera a recoger estos premios por sus esfuerzos de guerra, y allí, sin duda, se escondía un potencial conflicto con las propias de los principales objetivos de Washington, a saber, la creación de una "puerta abierta" para las exportaciones de EE.UU. y las inversiones en Europa occidental, en la Alemania derrotada, y también en Europa central y oriental, liberados por la Unión Soviética. En cualquier caso, los dirigentes americanos, y los políticos e industriales -incluyendo a Harry Truman, quien sucedió a Franklin D. Roosevelt como presidente en la primavera de 1945- mostraron poca comprensión y simpatía incluso con las expectativas más básicas de los Soviets. Estos líderes aborrecían la idea de que la La Unión Soviética pudiera recibir reparaciones considerables de Alemania, Porque tal sangría eliminaría Alemania como un mercado potencialmente muy rentable para las exportaciones de EE.UU. y las inversiones. En cambio, las reparaciones permitirían a los soviéticos reanudar el trabajo, posiblemente con éxito, en el proyecto de una sociedad comunista, un “contra-sistema" al sistema capitalista internacional en el que los EE.UU. se habían erigido como el gran campeón. Las élites políticas y económicas americanas eran, sin duda, también muy conscientes de que las reparaciones alemanas a los soviéticos implicaban que las plantas de la rama alemana de corporaciones de EE.UU., como Ford y GM, que habían producido toda clase de armas para los nazis durante la guerra (y hecho un montón de el dinero en el proceso[3]) tendrían que producir para el beneficio de los soviéticos en vez de continuar de enriqueciendo a propietarios y accionistas en EE.UU..

Las negociaciones entre los Tres Grandes, obviamente, nunca forzaron a la retirada del Ejército Rojo de Alemania y Europa Oriental antes de que los objetivos Soviéticos de las reparaciones y de seguridad se cumplieran en parte. Sin embargo, el 25 de abril 1945, Truman se enteró de que la EE.UU. dispondría pronto de una nueva arma poderosa, la bomba atómica. La posesión de esta arma abrió todo tipo de impensables pero extremadamente favorables perspectivas, y no es de extrañar que el nuevo presidente y sus asesores cayeran bajo el hechizo de lo que el renombrado historiador estadounidense William Appleman Williams ha llamado una "visión de la omnipotencia"[4]. Sin duda, ya no se consideró necesario realizar difíciles negociaciones con los soviéticos: gracias a la bomba atómica, sería posible obligar a Stalin, a pesar de los acuerdos previos, a retirar el Ejército Rojo de Alemania y a negarle decidir en los asuntos de posguerra de ese país, y para instalar la "pro-occidentalidad", e incluso el “anti-Sovietismo” en los regímenes en Polonia y en otras partes de Europa del Este, y en último término tal vez para abrir la propia Unión Soviética al capital de inversión estadounidense, así como a la política de Estados Unidos y su influencia económica, volviendo de esta forma a este hereje comunista al seno de la iglesia universal capitalista.

En el momento de la rendición alemana en mayo de 1945, la bomba estaba casi -pero no del todo- preparada. Truman por tanto, se estancó el mayor tiempo posible antes de que finalmente acordó asistir a una conferencia de los Tres Grandes en Potsdam en el verano de 1945, donde se decidiría el destino de la posguerra en Europa. El presidente había sido informado de que la bomba era probable que estuviera lista para entonces -preparada, quiso decir, para ser utilizada como "un martillo", como él mismo declaró en una ocasión, como una ola "sobre las cabezas de los niños en el Kremlin"[5]. En la Conferencia de Potsdam, que duró del 17 de julio al 02 de agosto 1945, Truman, efectivamente, recibió el mensaje tan esperado de que la bomba atómica había sido probado con éxito en 16 de julio en Nuevo Méjico. A partir de entonces, ya no se molestó en presentar propuestas a Stalin, sino que hizo todo tipo de demandas; al mismo tiempo que rechazó de plano todas las propuestas presentadas por los soviéticos, por ejemplo respecto a los pagos de reparación de Alemania, incluidas las propuestas razonables sobre la base de anteriores acuerdos entre los Aliados. Stalin faltó a la esperada disposición a capitular, sin embargo, ni siquiera cuando Truman trató de intimidarlo susurrándole al oído ominosamente que América había adquirido una nueva arma increíble. La esfinge Soviética, que sin duda ya se había informado sobre la bomba atómica estadounidense, escuchó en silencio. Algo desconcertado, Truman llegó a la conclusión de que sólo una demostración real de la bomba atómica serviría para convencer a los soviéticos a ceder. En consecuencia, no se podía llegar a acuerdos generales en Potsdam. De hecho, poco o nada de fondo se decidió allí. "El principal resultado de la conferencia," escribe el historiador Gar Alperovitz, "fueron una serie de decisiones que no se acordaron hasta la próxima reunión."[6]

Mientras tanto los japoneses luchaban en el Lejano Oriente, A pesar de que su situación era totalmente desesperada. Estaban, de hecho, dispuestos a renunciar voluntariamente, pero insistieron en una condición, a saber, que el emperador Hirohito se garantizaría la inmunidad. Esto contravenía la demanda estadounidense de una capitulación incondicional. A pesar de esto hubiera sido posible poner fin a la guerra sobre la base de la propuesta japonesa. De hecho, la rendición alemana en Reims tres meses antes no había sido totalmente incondicional. (Los americanos habían convenido en una condición alemana, a saber, que el armisticio sólo entraría en vigor después de un retraso de 45 horas, un retraso que permita al mayor número de unidades del ejército alemán como fuera posible escapar del frente oriental, a fin de entregarse a los estadounidenses o los británicos, muchas de estas unidades realmente se mantendrán preparados -de uniforme, armados, y bajo el mando de sus propios funcionarios- para su posible uso contra el Ejército Rojo, como Churchill admitió después de la guerra [7]. En cualquier caso, la única condición de Tokio estaba lejos de ser esencial. De hecho, más tarde -después de una rendición incondicional había sido arrancada a los japoneses- los americanos nunca se molestarían en Hirohito, y fue gracias a Washington que iba a ser capaz de seguir siendo emperador por muchas décadas más [8].

Los japoneses creen que todavía podían permitirse el lujo de agregar una condición a su oferta de rendición, porque la fuerza principal de su ejército de tierra se mantuvo intacta, en China, Donde había pasado la mayor parte de la guerra. Tokio pensó que podría utilizar este ejército para defender el propio Japón, haciendo así a los estadounidenses pagar un alto precio por su victoria final ciertamente inevitable, pero este sistema sólo funcionaría si la Unión Soviética se mantenía fuera de la guerra en el Extremo Oriente; una URSS implicada en la guerra, en cambio, hacía precisar las fuerzas japonesas en China continental. La neutralidad soviética, en otras palabras, permitía a Tokio una pequeña dosis de esperanza, no la esperanza de una victoria, por supuesto, pero la esperanza para la aceptación por parte de EE.UU. de su condición relativa al emperador. Hasta cierto punto la guerra con Japón se prolongó, pues, debido a que La Unión Soviética aún no participaba en ella. Ya en la Conferencia de los Tres Grandes en Teherán en 1943, Stalin había prometido declarar la guerra a Japón el plazo de tres meses después de la capitulación de Alemania, Y había reiterado este compromiso tan recientemente como 17 de julio 1945, En Potsdam. En consecuencia, Washington contaba con un ataque soviético contra Japón a mediados de agosto y por lo tanto sabía muy bien que la situación de los japoneses era desesperada. ("Finí japoneses cuando eso ocurra", confió Truman en su diario, refiriéndose a la esperada participación soviética en la guerra en el Lejano Oriente) [9]. Además, la marina estadounidense aseguró Washington que fue capaz de evitar que los japoneses trasladaran su ejército de China con el fin de defender la patria contra una invasión norteamericana. Dado que la Marina estadounidense fue, sin duda, capaz de poner a Japón de rodillas por medio de un bloqueo, una invasión no era necesaria. Privados de necesidades importadas, como los alimentos y combustibles, de Japón se podía esperar una capitulación sin condiciones, tarde o temprano.

Para terminar la guerra contra el Japón, lo que Truman tenía era una serie de opciones muy atractivas. No sólo podía aceptar la trivial condición de los japoneses en lo que se refería a la inmunidad de su emperador, sino que también podía esperar hasta que el Ejército Rojo atacara a los japoneses en China, lo que obligaría a Tokio a aceptar una rendición incondicional, después de todo, también podrían matar de hambre a Japón por medio de un bloqueo naval que hubiera obligado a Tokio a pedir la paz, tarde o temprano. Truman y sus consejeros, sin embargo, no optaron por ninguna de estas opciones, sino que se decidieron a atacar Japón con la bomba atómica. Esta decisión fatal, que iba a costar la vida de cientos de miles de personas, la mayoría mujeres y niños, ofrecía a los estadounidenses ventajas considerables. En primer lugar, la bomba podría obligar a Tokio a rendirse antes de que los soviéticos se involucraran en la guerra en Asia, por lo que no sería necesario conceder a Moscú voz y voto en las decisiones procedentes sobre el Japón de la posguerra, y sobre los territorios que habían sido ocupados por Japón (como Corea y Manchuria), y en el Lejano Oriente y la región del Pacífico en general. Los EE.UU. a continuación, gozarían de una hegemonía total sobre esa parte del mundo, algo que se puede decir que fueron los verdaderos (aunque no expuestos) objetivos de la guerra de Washington en el conflicto con Japón. Fue a la luz de esta consideración que la estrategia de bloqueo, con la consiguiente rendición de Japón fue rechazada, ya que la entrega podría no haber estado disponible hasta después de -y posiblemente mucho después- a la intervención en la guerra de la URSS. (Después de la guerra, los EE.UU. Strategic Bombing Survey señaló que "seguramente antes del 31 de diciembre de 1945, Japón se habría rendido, incluso sin el uso de las bombas atómicas") [10].

En cuanto a los líderes estadounidenses se refiere, una intervención soviética en la guerra en el Lejano Oriente amenazaba con ofrecer a los soviéticos la misma ventaja que había producido la intervención de los Yankees -relativamente tarde- en la guerra en Europa para los Estados Unidos, a saber, un lugar en la mesa redonda de los vencedores, que permitiría negociar sobre el enemigo derrotado, ocupar zonas de su territorio, cambiar las fronteras, determinar las estructuras socio-económicas y políticas de posguerra, y con ello se derivarían enormes beneficios y prestigio. Washington rechazaba absolutamente que la Unión Soviética pudiera disfrutar de este tipo de concurso. Los estadounidenses estaban al borde de la victoria sobre Japón, Su gran rival en esa parte del mundo. No le gustaba la idea de ser la cauda de un nuevo rival potencial, uno cuya detestable ideología comunista pudiera llegar a ser peligrosamente influyente en muchos países asiáticos. Al lanzar la bomba atómica, los estadounidenses esperaban terminar. Acabar con Japón instantáneamente, e ir a trabajar en el Lejano Oriente como el caballero solitario, es decir, sin estropear su victoria dando parte a infiltrados soviéticos indeseables. El uso de la bomba atómica ofreció a Washington una segunda importante ventaja. La experiencia de Truman en Potsdam le había convencido de que sólo una demostración real de esta nueva arma haría a Stalin lo suficientemente flexible. Había que reventar una ciudad del Japón, preferentemente una "virgen", donde el daño sería especialmente impresionante, con lo que se cernía útil, como medio para intimidar a los soviéticos e inducirlos a hacer concesiones con respecto a Alemania, Polonia, Y el resto de Centroamérica y Europa Oriental.

La bomba atómica fue preparada justo antes de que los soviéticos se involucraran en el Lejano Oriente. Aun así, la pulverización nuclear de Hiroshima en 06 de agosto 1945, Llegó demasiado tarde para impedir la entrada de los soviéticos de la guerra contra el Japón. Tokio no tiró la toalla de inmediato, como los norteamericanos habían esperado, y el 08 de agosto 1945 - Exactamente tres meses después de la capitulación alemana en Berlín - Los soviéticos declararon la guerra a Japón. Al día siguiente, el 9 de agosto, el Ejército Rojo atacó a las tropas japonesas estacionadas en el norte de China. Washington misma había pedido tiempo para la intervención soviética, pero cuando ocurrió la intervención finalmente, Truman y sus consejeros estaban muy lejos del éxtasis por el hecho de que Stalin había cumplido su palabra. Si los gobernantes japoneses no respondían de inmediato a los bombardeos de Hiroshima con una capitulación incondicional, podía haber sido debido a que no podían saber de inmediato que sólo un avión y una bomba habían hecho tanto daño. (Muchos bombardeos convencionales habían producido resultados igualmente catastróficos; un ataque de miles de terroristas en la capital japonesa el 09 al 10 marzo 1945, por ejemplo, habían causado más víctimas que en realidad el bombardeo de Hiroshima). En cualquier caso, pasaría algún tiempo antes de una capitulación incondicional próxima, y en razón de este retraso la URSS se involucró en la guerra contra Japón después de todo. Esto hizo que Washington se pusiera impaciente: el día después de la declaración de guerra soviéticos, en 09 de agosto 1945, Una segunda bomba fue lanzada, esta vez en la ciudad de Nagasaki. Un capellán del ejército estadounidense indicó después: "Yo soy de la opinión de que esta fue una de las razones por las que una segunda bomba fue lanzada: porque no había prisa. Querían obligar a los japoneses a capitular antes de que los rusos se presentaran" [11]. (El capellán puede o no haber sido consciente de que entre los 75.000 seres humanos que fueron "incinerados instantáneamente, carbonizado y evaporados" en Nagasaki muchos fueron católicos japoneses y un número indeterminado de presos de un campo de prisioneros de guerra aliados, de cuya presencia se había informado al comando del aire, sin ningún resultado) [12]. Tuvieron que pasar otros cinco días, es decir, hasta el 14 de agosto, antes de los japoneses pudieran llegar a capitular. Mientras tanto, el Ejército Rojo fue capaz de hacer progresos considerables, para gran disgusto de Truman y sus consejeros.

Y así, los estadounidenses se quedaron con un aliado soviético en Lejano Oriente después de todo. ¿O acaso lo eran? Truman se aseguró de que no lo fueran, haciendo caso omiso de los precedentes establecidos anteriormente con respecto a la cooperación entre los Tres Grandes en Europa. El 15 de agosto 1945, Washington rechazó la solicitud de Stalin para una zona de ocupación soviética en el país derrotado del sol naciente. Y cuando el 2 de septiembre de 1945, el general MacArthur aceptó oficialmente la rendición japonesa en el acorazado estadounidense Missouri en la Bahía de Tokio, los representantes de la Unión Soviética -y de otros aliados en el Lejano Oriente, como Gran Bretaña, Francia, Australia, y los Países Bajos- se les permitió estar presentes sólo como extras insignificante, como espectadores. A diferencia de Alemania, Japón no fue dividido en zonas de ocupación. EE.UU. derrotó a su rival e iba a ser ocupado por los norteamericanos solamente, y como único "Virrey" americano en Tokio, El general MacArthur se aseguraría de que, independientemente de las aportaciones realizadas a la victoria común, ningún otro poder tuviera voz y voto en los asuntos de la posguerra de Japón.

Hace sesenta y cinco años, Truman no necesitó usar la bomba atómica para poner a Japón de rodillas, pero no tenía razones para no querer usar la bomba. La bomba atómica permitió a los estadounidenses forzar a Tokio a rendirse sin condiciones, sirvió también para mantener a los soviéticos lejos del Lejano Oriente y -por último pero no menos importante- para forzar que Washington estaría en el Kremlin también. Hiroshima y Nagasaki fueron borrados por estas razones, y muchos historiadores norteamericanos cuenta algo de ello; Sean Dennis Cashman, por ejemplo, escribe:

Con el paso del tiempo, muchos historiadores han concluido que la bomba fue utilizada por razones políticas... Vannevar Bush [el jefe del Centro Americano para la investigación científica] indica que la bomba "se entregó también a tiempo, de modo que no hubo necesidad de hacer concesiones a Rusia al final de la guerra ". El Secretario de Estado James F. Byrnes [Gobierno de Truman] nunca negó una declaración atribuida a él sobre que la bomba había sido utilizada para demostrar el poderío estadounidense a la La Unión Soviética con el fin de hacerla más manejable en Europa. [13]

El mismo Truman declaró hipócritamente, sin embargo, en su momento, que el objetivo de los dos bombardeos nucleares había sido "para devolver los chicos a casa", es decir, para terminar rápidamente la guerra sin más pérdidas de vidas humanas del lado americano. Esta explicación fue transmitida acríticamente en los medios de comunicación estadounidenses y se convirtió en un mito propagado con entusiasmo por la mayoría de los historiadores y los medios de comunicación en los EE.UU. y en todo el mundo "occidental". Ese mito, que, dicho sea de paso, también sirve para justificar posibles ataques nucleares contra objetivos futuros, como Irán y Corea del Norte. Esto todavía está muy vivo -con sólo revisar su diario general el 6 y 9 de agosto lo comprobará.

Jacques R. Pauwels es autor de 'El mito de la Guerra Buena: América en la Segunda Guerra Mundial', James Lorimer, Toronto, 2002

Notas:

[1] http://en.wikipedia.org/wiki/Hiroshima

[2] http://en.wikipedia.org/wiki/Nagasaki

[3] Jacques Pauwels R., El mito de la Guerra Buena: América en la Segunda Guerra Mundial, Toronto, 2002, pp. 201-05.

[4] William Appleman Williams, La tragedia de la diplomacia americana , edición revisada, Nueva York, 1962, p. 250.

[5] Citado en Michael Parenti, el impulso Anti-Comunista, Nueva York, 1969, p. 126.

[6] Gar Alperovitz Diplomacia Atómica : Hiroshima y Potsdam. El uso de la bomba atómica y la confrontación estadounidense con el poder soviético, nueva edición, Harmondsworth, Middlesex, 1985 (edición original 1965), p. 223.

[7] Pauwels, op. cit., pág 143.

[8] Alperovitz, op. cit., pp. 28, 156.

[9] Citado en Alperovitz, op. cit., pág 24.

[10] Citado en David Horowitz, De Yalta a Vietnam: La política exterior norteamericana en la Guerra Fría, Harmondsworth, Middlesex, Inglaterra, 1967, p. 53.

[11] Espárragos Terkel, "la guerra buena": Una Historia Oral de la Segunda Guerra Mundial, Nueva York, 1984, p. 535.

[12] G. Gary Kohls, "Blanqueo de Hiroshima: La glorificación acrítica del militarismo estadounidense ", http://www.lewrockwell.com/orig5/kohls1.html.

[13] Sean Dennis Cashman, Roosevelt y la Segunda Guerra Mundial, Nueva York y Londres, 1989, p. 369.

Nagasaki: la masacre de fat boy

04/08/10
Red Voltaire

Apenas transcurrieron tres días en aquel traumático agosto de 1945. Esta vez el bombardero Bock’s Car (irónico apelativo: Carro de la cerveza) dejaba caer desde el cielo otro artefacto nuclear, ahora sobre la ciudad industrial japonesa de Nagasaki....Siga leyendo, haciendo click en el título...La topografía de esa urbe propició que los efectos de Fat Boy (Niño gordo, así denominaron a la mortífera bomba de plutonio) resultaran algo menos devastadores, pero similares en destrucción y saldo de desgarramiento de inocentes vidas humanas.

¿Cuál fue la jugada yanqui?

Los altos mandos del ejército nipón consideraban que Estados Unidos solo disponía de una bomba atómica y ya la catástrofe había acontecido. Se mantuvieron sobre las armas. Error, pues ese cálculo estaba previsto por los gringos y, con 72 horas de diferencia, lanzaron el segundo devastador y mortífero artefacto.

A diferencia de Hiroshima, enclavada en un valle, la topografía de Nagasaki ayudó en algo a que la onda expansiva no se extendiera más pues se encuentra rodeada de montañas. Pero la destrucción y la muerte no se hicieron esperar y se desencadenaron desde el instante del impacto de la bomba.

Sobrevivientes que narraron el dantesco suceso describieron que no quedaron edificaciones en pie a varios kilómetros del impacto, y hasta se quemaron las estructuras aceradas de los inmuebles de concreto. Estallaron vidrios de ventanas a más de ocho kilómetros. Los árboles fueron arrancados de raíz y quemados por el calor. El 40 por ciento de la urbe desapareció de la faz terrestre.

Este dato resulta harto ilustrador: Nagasaki era ciudad de cerca de 250 mil habitantes. Durante el impacto de la bomba y en días y semanas posteriores murieron 70 mil japoneses y muchos miles más al paso de los años. Todos sintieron en carne propia el dantesco sufrimiento y los horrores provocados por el hongo atómico

Campaña mediática mediante, las encuestas en los Estados Unidos arrojaban que el 70 por ciento de la población concordaba con el lanzamiento de ambos genocidas artefactos. La justificación en la prensa, radio y tv, fue que aquellas bombas habían posibilitado el fin de la guerra y evitado muchas muertes de japoneses y norteamericanos. ¡Impudor a raigales!

Nagasaki hizo creer a las autoridades niponas que podían ser arrasadas todas sus ciudades y que existía, lista, otra tercera bomba. Si bien el engendro no estaba finalizado, andaba en curso, solo faltaba el suficiente material fisionable (escisión del núcleo del átomo producida por un bombardeo de neutrones en la que se libera gran cantidad de energía).

Al emperador Hirohito, presa de pánico y dramatismo la alta oficialidad del ejército japonés, no le quedó opción y descendió de su condición divina para informar y convencer a su pueblo (sin mencionar la palabra rendición) de que la guerra había terminado.

La suerte estaba echada. Sobre el globo terráqueo hacía su aparición el arma más destructiva conocida por la humanidad hasta entonces. El resto, hasta nuestros días, es historia conocida, y diría muy cercana por estos días, dados los acontecimientos que transcurren por diversos sitios del planeta.

Ojalá esta dantesca escena, nacida del testimonio de sobrevivientes, abra los ojos de las almas sensibles en este mundo: “En algunas superficies, como los muros de diversos edificios, quedaron plasmadas las sombras de carbón de las personas que fueron desintegradas repentinamente por la explosión”.

(VIDEO) Efemérides: 1562. México: El fraile inquisidor Diego De Landa ordena la quema de los códices Mayas

14/07/10
Aporrea.org

1562. México: El fraile inquisidor Diego De Landa ordena la quema de los códices Mayas....Siga leyendo, haciendo click en el título...Vladimir Acosta nos habla de este personaje y su papel en la historia.

Puede conocer otras efemérides del día de hoy entrando a la sección de ENcontrARTE.aporrea.org/efemerides/



La Catástrofe Climática Que Acabó Con la Poderosa Ciudad de Angkor

17/05/10
Amazings

En la historia escrita, se habla de muchos finales repentinos y apenas explicados de imperios y civilizaciones. El clima político se deteriora, las pasiones se encienden, estallan revueltas, y lo próximo que sabemos es que esa cultura pasó a ser cosa del pasado, quedando muchas veces relegada a un corto capítulo de un libro de historia....Siga leyendo, haciendo click en el título...El mundo natural deja un registro en forma de anillos en los árboles. Esos anillos de crecimiento pueden ser leídos como un libro abundante en detalles, y cubriendo un extenso período de la historia humana. Ahora, un equipo de investigadores ha correlacionado la enigmática caída de Angkor, la capital del Imperio Jemer, en Camboya, con una sequía que se prolongó durante décadas, interrumpida puntualmente por intensos monzones, todo ello en los siglos XIV y XV.

Diversos monarcas se sucedieron en el gobierno del área de Angkor desde aproximadamente el año 800 de nuestra era, produciendo las valiosas obras arquitectónicas y esculturas conservadas ahora como Patrimonio de la Humanidad. En el siglo XIII, la civilización ya estaba en declive, y la mayor parte de Angkor fue abandonada a principios del siglo XV, excepto Angkor Wat, el templo principal, que permaneció ahí como santuario budista.


Brendan Buckley (del Observatorio de la Tierra Lamont-Doherty, perteneciente a la Universidad de Columbia), y sus colegas, han encajado las piezas de un registro de alta resolución de períodos de sequía y humedad en el Sudeste Asiático, que abarca tres cuartos de milenio, desde 1250 hasta 2008.

De un modo parecido a la visión de conjunto que ofrecen las imágenes tomadas por los satélites, grandes conjuntos de información como esta serie de datos provenientes de los anillos de los árboles sacan a la luz patrones, tendencias y fenómenos que de otro modo pasarían desapercibidos, ya que en este caso son más extensos que la vida de una persona. De hecho, su extensión es propia de la escala de vida de las civilizaciones.

Angkor era una ciudad que dependía muchísimo del agua. Buckley y sus colegas han desvelado que de mediados a finales del siglo XIV la zona experimentó unas condiciones persistentemente secas que abarcaron décadas, seguidas por varios años de condiciones severamente húmedas, que debieron causar daños graves a las infraestructuras de la ciudad.

Después, una sequía más breve pero más acentuada, a principios del siglo XV, pudo ser la gota que colmó el vaso, superando lo máximo que este complejo urbano podía resistir.


Información adicional en:
Scitech News

Un cuento elaborado a base de engaños, mentiras y terrorismo: el nacimiento de Israel

William A. Cook
Countercurrents.org
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
15/05/10

Conmemoración de la Nakba

(Basada en documentos reservados de la Agencia Judía y de sus organizaciones afiliadas incautados por la Policía del Mandato Británico, un material que confirma que la comunidad judía controlada por el sionismo trató de borrar de la faz de su territorio a los habitantes de Palestina, convirtiendo todo el Mandato de Palestina en un Estado judío, un intento que continúa hasta el momento actual, como el Sr. Cook demuestra en su nuevo libro: “The Plight of the Palestinians: a Long History of Destruction”, disponible en MacMillan).

La historia jamás contada del intento sionista de convertir Palestina en un estado judío


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El éxodo de los habitantes de Yaffa en embarcaciones (Mayo de 1948)

“Se levantaron pueblos judíos en los lugares donde estaban los pueblos árabes. Ni siquiera conocéis los nombres de esos pueblos árabes, y no os culpo, porque ya no figuran en los libros de geografía, ni tampoco existen aquellos pueblos árabes… No hay un solo lugar construido en este país que no tuviera antes una población árabe”.

(Moshe Dayan, discurso ofrecido en el Technion, Haifa, citado en el Haaretz del 4.4.1969)

Así empezó en noviembre de 1947 lo que se conoce eufemísticamente como la limpieza étnica de Palestina por las fuerzas combinadas de los ejércitos judíos, la Haganá, el Stern y el Irgun, expulsando a más de 700.000 árabes palestinos de sus hogares, abocándoles a la destitución, sin hogar, abandonados, sin un país, conformando lo que ahora es la mayor diáspora de refugiados en el mundo.

Pero a fuer de mayor sinceridad, la trágica situación palestina, que empezó implacablemente en 1947, lo que ahora conocemos como la Nakba, fue una campaña intencionada y calculada para expulsar a los árabes palestinos de Palestina, el genocidio sistemático de un pueblo, según lo definen las Naciones Unidas al adoptar la Convención contra el Genocidio, artículo II.

El Reino Unido tenía un Mandato de la Liga de Naciones para gobernar la zona de Palestina, que se estableció en 1922. Antes de la implementación oficial de ese Mandato, el Gobierno británico había enunciado una “declaración” sobre los deseos del Gobierno de Su Majestad en cuanto a la conveniencia de “establecer un hogar nacional para el pueblo judío”, es decir, la Declaración Balfour. La Instrucción de 1922 del Proyecto Avalon en la Facultad de Derecho de Yale subraya tal intento: “Por tanto, el Gobierno de Su Majestad declara ahora inequívocamente que no forma parte de su política que Palestina deba convertirse en un Estado judío”.

La visión desde el interior del Mandato

Una de las curiosas ambigüedades que rodea la década que precedió a la declaración del Estado de Israel por los dirigentes judíos en Palestina, es la escasez de información y perspectiva de las fuerzas del Mandato británico que gobernaron Palestina entre 1940 y el 15 de mayo de 1948, fecha de aplicación de la resolución sobre la partición. Por fortuna, Sir Richard D. Catling nos ha dejado un archivo que nos permite penetrar en las condiciones que prevalecían en Jerusalén cuando él era Jefe Adjunto de la Rama Especial de la División de Investigación Criminal en Jerusalén en 1944, y un año después Inspector General Adjunto. El archivo “MUY SECRETO” de Catling permaneció intacto en los archivos de la Rhodes House de las Bibliotecas Bodleian de la Universidad de Oxford hasta hace dos años.

En ese archivo destacan dos documentos con 62 apéndices de pruebas que totalizan casi 500 páginas de material. El primero es un despacho enviado al Secretario de Estado, fechado el 16 de octubre de 1941, por el Alto Comisionado para Palestina, Harold MacMichael, catalogado como “Secretísimo”; el segundo, un “Memorando muy secreto sobre la Participación de las Instituciones Nacionales Judías en Palestina en Actos Ilegales y Violentos”, preparado en la sede del Departamento de Investigación Criminal, Policía de Palestina, Jerusalén, con fecha de 31 de julio de 1947. [Sir Richard C. Catling, 145, Mss. Med. S20] (1).

Lo que resultaría obvio ahora, con el material preservado por Sir Richard C. Catling, es la verdad acerca de la creación del estado de Israel: la aceptación por el Gobierno Provisional de la Agencia Judía de la Resolución 181 de las Naciones Unidas como declarado Estado judío no tenía la intención de cumplir el objetivo fijado por la Asamblea General de las Naciones Unidas: proporcionar un estado para dos pueblos en la tierra de Palestina, sino más bien utilizarla como medio para conseguir un eventual control de todo el territorio y limpiar esa tierra de su población originaria hasta donde fuera posible. Expresándolo sin rodeos: como los capítulos del nuevo libro publicado por Macmillan “The Plight of the Palestinians” atestiguan, el actual gobierno israelí continúa con las mismas prácticas de los gobiernos israelíes del pasado: limpiar el territorio de sus legítimos habitantes para convertir esa tierra en parte del Estado judío. Eso es lo que en numerosos capítulos de ese libro de denomina “genocidio a cámara lenta”.

Lanzamiento del Estado

Consideren los acontecimientos de los días 9 a 11 de abril de 1948, la expulsión de los ciudadanos de la ciudad de Deir Yassin, un mes antes de que la Agencia declarase la existencia del Estado de Israel y la aplicación de la Resolución de las Naciones Unidas relativa a la partición. La masacre se produjo en ese momento y ha quedado como ejemplo del intento de la Consultoría Sionista y de sus agentes de limpiar étnicamente Palestina de habitantes no judíos (2).

Durante los seis meses que transcurrieron entre la adopción de la Resolución 181 de las Naciones Unidas y en los siguientes meses, el nuevo Estado de Israel lanzó una incursión militar masiva por el territorio señalado para el pueblo palestino por esa misma Resolución, creando a su paso “750.000 refugiados palestinos”, la destrucción completa de “cientos de pueblos… no sólo despoblándolos sino destruyéndolos… dinamitando las casas o arrasándolas con bulldozer”. El estudio masivo de Walid Jalidi se centró en 418 pueblos, que una vez fueron los hogares de los palestinos, de los cuales 292 quedaron completamente destruidos, otros 90 “destrozados en grado sumo”, el resto reemplazados por judíos llamados colonos israelíes (3).

La percepción de la realidad

El “despacho” enviado por MacMichael al Secretario de Estado fue consecuencia de una investigación sobre los usos y prácticas de financiación de fondos por parte de varias organizaciones judías.

El memorando ilustra… el hecho de que el Mandatario se enfrentaba potencialmente en Palestina a un peligro, motivado por la violencia judía, mucho más grave que lo que antes había tenido que afrontar a causa de la violencia árabe, un peligro infinitamente más difícil de afrontar con los medios represivos utilizados contra los árabes. En primer lugar, los judíos… tienen el apoyo moral y político… de sectores considerables de la opinión pública, tanto en el Reino Unido como en los Estados Unidos de América… toda la influencia y habilitad política de los sionistas se había puesto en marcha para mostrar que los judíos eran las víctimas de la agresión en Palestina, y que había que persuadir de la verdad de la controversia a una parte importante de la opinión pública en el exterior (4).

Resulta completamente obvio que MacMichael entiende que el Mandatario tiene poco poder en casa frente a las fervientes actuaciones de los sionistas a la hora de manipular a la gente y a la opinión pública incluso cuando expanden su terrorismo contra el gobierno del Mandato británico en Palestina. Esa es una posición insostenible, ser responsable del gobierno, control y seguridad de los que están bajo su autoridad, i.e., tanto palestinos como judíos, sabiendo que los judíos están dispuestos a sacar a patadas a los británicos de Palestina, y sabiendo que, en casa, poca ayuda puede ofrecer tu gobierno.

Para reafirmar sus puntos de vista, MacMichael ofrece lo siguiente:

… los judíos que están en Palestina son diestros en el uso de las armas… un gran número de ellos ha recibido entrenamiento en la Policía Palestina… o en las Fuerzas de Su Majestad. En el momento actual, además de los aproximadamente 10.000 judíos de las Fuerzas de Su Majestad, hay 5.800 más en diversas unidades de la fuerza policial y 15.400 policías especiales (31.000)… Cuando a esos hombres… se les añaden las ilegales organizaciones de ‘defensa’ de los judíos (sólo la Haganá tenía en 1945 alrededor de 60.000-70.000 hombres, véase Mss. Med. S20 Appendix XXI), es evidente que el pueblo judío, en número y calibre de armas, es un adversario muy formidable (5).

Esto sucedía en 1941, antes de que se pusiera en marcha el despliegue total del terrorismo judío contra el gobierno legítimo de Palestina.

MacMichael y Catling se encontraron con que había desaparecido uno de los apoyos fundamentales de Catling para emprender una “guerra irregular” a causa de su imagen de mesa coja que necesitaba del apoyo del pueblo, del comandante, de su ejército y del gobierno, una imagen, sin duda, de su infancia en Suffolk donde formaba parte de una familia de carniceros y granjeros. Pero cuando se llegó al final de la II Guerra Mundial, la situación fue a peor. La Haganá perpetró una serie operaciones militares contra los británicos, incluyendo el secuestro, asesinato y colocación de bombas-trampa contra los soldados británicos, dirigidas contra el Gobierno del Mandato mientras el gobierno en casa permanecía silencioso bajo el aluvión de la propaganda sionista israelí (6).

Pero no se hace justicia a las duras situaciones que tuvo que enfrentar gobierno del Mandato reflejando sólo los actos terroristas. MacMichael describe la realidad de las fuerzas alineadas contra la policía en Palestina:

Una segunda cuestión que me impresionó profundamente es el control casi nazi ejercido, quieras o no quieras, por las organizaciones judías oficiales sobre la comunidad judía a través de la administración de fondos desde el exterior, de la cuestión de los certificados de trabajo en relación con la cuota de inmigración… La Comisión Real estaba, en mi opinión, completamente equivocada cuando describía a la comunidad judía en Palestina como “intensamente democrática”… La organización sionista, la estructura social global que ha creado en Palestina, tiene todo el boato pero ninguno de los elementos esenciales de la democracia. La comunidad está bajo la cerrada oligarquía de las organizaciones oficiales judías controladas por la política sionista, que restringe a todos los niveles las vidas de la comunidad judía… La Agencia es quien tiene realmente el poder, con la Haganá, la ilegal organización militar, siempre en segundo plano (7).

Y de esa forma, las autoridades en Palestina, las autoridades legales, no tienen poder para hacer cumplir las medidas que podrían reducir los actos terroristas contra su propia policía. “En el momento presente, no puede contemplarse el uso de la fuerza porque una acción así tendría que llevarse a cabo a una escala muy grande”. MacMichael comprende que no puede conseguir ayuda de la comunidad judía, aunque ésta esté en desacuerdo con la moralidad o los métodos de la Agencia. Las consecuencias de la desobediencia para un judío individual son horrendas, como atestigua el segundo documento incautado a los sionistas en 1947.

Entre dos mundos

Nada devela más claramente el significado y alcance del “monstruo sionista” que el “Memorando del Departamento de Investigación Criminal” MUY SECRETO de Catling del 31 de julio de 1947:

El objetivo de ese memorando es ofrecer pruebas documentales de hasta dónde las supremas instituciones nacionales judías en Palestina, y sus principales autoridades, tomaron parte en actos de sedición, violencia, incitación y otros delitos contra las leyes de Palestina… La mayor parte del memorando se refiere a la guerra y a los años posteriores a ésta… por tanto el memorando se ocupará únicamente del intento de establecer vínculos entre los órganos supremos judíos y las actividades ilegales… (8).

El memorando de Catling empieza con una interpretación de la “intricada estructura económica, social y política judía en Palestina”. Una serie de apéndices ofrecen un seguimiento de estas estructuras, señalando de paso que “… el Informe de la Comisión Real Palestina de 1937 entendía que ‘la Agencia no es, obviamente, una entidad de gobierno’; sólo puede asesorar y cooperar en un amplio y determinado campo’. Pero aliada como está con el Vaad Leumi, y ordenando la lealtad de la gran mayoría de judíos en Palestina, ejerce incuestionablemente, tanto en Jerusalén como en Londres, una influencia considerable sobre la conducta del gobierno” [el énfasis es mío]. La frustración de Catling con el actual control de los judíos de la política británica en Palestina resplandece en este documento: “Esta poderosa y eficaz organización equivale, de hecho, a un gobierno que existe codo con codo con el Gobierno del Mandato…” (2-3) [el énfasis es mío] (9).

Lo que Catling no expone en esa frase, aunque lo manifiesta en el memorando, es que la Agencia Judía y sus organizaciones filiales están en guerra con la Autoridad de las Naciones Unidas en Palestina: el Gobierno Palestino del Mandato británico. Los apéndices incluyen información detallada sobre el personal al referirse a las organizaciones judías y a las funciones de cada una de ellas. El memorando va más allá. Señala que las actividades de la Agencia judía a través de sus controladas organizaciones envían emisarios e instructores al extranjero para “fomentar sentimientos sionistas entre las comunidades judías y personas desplazadas, para presionar sobre el problema palestino, organizar la inmigración ilegal y llevar a cabo actividades de espionaje”. Como consecuencia de sus investigaciones, el Departamento enumera seis áreas de actividades subversivas emprendidas por la Agencia judía contra el Gobierno del Mandato Británico:

1. Mantenimiento de un ejército y sistema de espionaje secretos;
2. Contrabando, robo y fabricación de armamento;
3. Inmigración ilegal;
4. Violencia y desobediencia civil;
5. Propaganda sediciosa y hostil;
6. Invasión de los derechos civiles de los ciudadanos judíos (10).

En resumen, la Agencia judía controlada por los sionistas, la Yishuv, socavó activamente la autoridad legal en Palestina incluso mientras actuaba para minar el apoyo hacia ese gobierno en Gran Bretaña, poniendo en peligro a las fuerzas británicas cuando trataban de cumplir sus responsabilidades oficiales en Palestina. También demuestra la determinación de los dirigentes de la Agencia de minar a la misma nación que le dio un medio para establecer una “patria” en Palestina a través de la Declaración Balfour. Ni que decir tiene que Catling y sus fuerzas del Departamento de Investigación Criminal reconocieron la posición imposible en que este desafío les colocaba y comprendieron los engaños y los medios violentos utilizados por los sionistas para asegurar que se cumpliera a toda costa su voluntad y sólo su voluntad.

Sin embargo, el poder real tras sus esfuerzos, lo que mantuvo eficazmente unida toda la telaraña de la red, fue la utilización de la extorsión sobre todo el pueblo judío en Palestina: “… la extorsión de dinero para fondos no autorizados y la auto-imposición de impuestos para financiar los ilícitos fines políticos de las instituciones nacionales” (42). El Memorando de Catling proporciona pruebas de lo eficazmente que operó la red, incluyendo la recopilación sistemática de todos los asalariados, de las medidas a adoptar en caso de que se negaran a pagar, la publicación de los nombres de quienes no contribuían, deducciones en los salarios, sanciones a las empresas, evaluación obligatoria, retención de los certificados de los inmigrantes y evaluaciones de los dirigentes de la Agencia judía.

A continuación, se exponen las medidas que adoptaban contra quienes se resistían a acatar sus dictados, incluyendo las acciones a adoptar contra cualquiera que ayudara a una de esas personas. No hay necesidad de entrar en los detalles de estas impuestas medidas; de la serie de consecuencias, desde el ostracismo total de un individuo de su comunidad, hasta su secuestro y desaparición.

Los que entraban en las fuerzas militares de la Agencia Judía, la Haganá, tenían que hacer el Juramento de la misma (XVI A 157):

Por la presente, declaro por mi propia voluntad y libre reconocimiento que entro en el organización de defensa judía de la Tierra de Israel (Irgun Haganana Haivri Be’Eretz Israel).

Por la presente, juro ser leal a la organización para la defensa todos los días de mi vida, a sus leyes y tareas, definidas por el Alto Mando en sus regulaciones básicas.

Por la presente, juro mantenerme toda mi vida a disposición de la organización para la defensa, a aceptar incondicionalmente su disciplina, sin límite alguno, y a alistarme ante su llamada para cualquier servicio activo en cualquier momento y lugar, a obedecer todas sus órdenes y a cumplir todas sus instrucciones.

Por la presente, juro dedicar toda mi fuerza, e incluso sacrificar mi vida, en la defensa y batalla por mi pueblo y por mi Patria, por la libertad de Israel y por la redención de Sión (11).

En cierto sentido, estas dos metodologías de control, una impuesta mediante el miedo, la segunda por obligación moral, facilita la comprensión de cómo los sionistas fueron capaces, mediante el control total, de conseguir sus objetivos a largo plazo durante un período prolongado de tiempo. El temor impuesto mediante la extorsión depende de que se utilice para proporcionar acceso a puestos de trabajo, a la protección ofrecida por las fuerzas de la Haganá y las bandas criminales, y a la aplicación de las normas y reglamentos detallados anteriormente.

El Juramento de la Haganá es más profundo que el miedo. En efecto, declara que un individuo ha entregado su conciencia al Alto Mando, aceptando así que esa autoridad decida lo que está bien y lo que está mal, sin que importe el derecho internacional, estatal o local, es más, independientemente de la moral, valores y tradiciones del judaísmo. Este compromiso es para siempre, hasta la muerte. Se ve reforzado por un documento distribuido por el Comandante y Tropas de la Haganá catalogado como “Instrucciones de seguridad”, que señala al principio: “Recuerda, eres miembro de una organización militar ilegal, según las leyes del gobierno, su existencia, actividad y pertenencia están prohibidos”. El resto del documento obliga al recluta a la obediencia incondicional, al silencio absoluto y a las pragmáticas y utilitarias virtudes del engaño y la mentira (12).

Vendiendo el alma

Desde el momento en que un individuo presta el juramento, se compromete a una vida de secretismo y, por consiguiente, a la deslealtad y traición hacia aquellos con quienes tiene mayor intimidad en su devenir cotidiano. Aquellos con quienes interactúan habitualmente no deben percibir ni sus acciones ni su verdadera identidad. Es una vida que encapsula la necesidad de la mentira, el engaño, la coerción, la extorsión y la obediencia a un grupo que dicta las acciones que uno debe perseguir; la libertad ya no existe, la autonomía ya no existe, la lealtad a los otros ya no existe, es más, la amistad con otros se ve comprometida o deviene algo imposible, uno se convierte en el objeto de ese grupo, en un verdadero esclavo de sus deseos y voluntades. La mentalidad que fomenta tal control, permite el espionaje, el engaño a los amigos, el ostracismo en la propia comunidad por pensar de forma diferente, el encarcelamiento sin el proceso debido, la tortura, incluso las ejecuciones extrajudiciales. Supone un compromiso total con una causa que reemplaza a todo lo demás, determinada y dictada por una oligarquía silenciosa que no está sometida a institución legítima alguna ni a nadie.

Notas:

1. Catling, Sir Richard C., Personal Classified “Top Secret” files. Rhodes House Library Archives. #145. Mss. Medit. S 20 (1, 2, 3, 4, 5) Appendices circa 475 pages of seized documents. Oxford: Bodleian Libraries.
2. Morris, Benny. (1999): “Righteous Victims: A History of the Zionist-Arab Conflict”, 1881-2001. Knopf. 208.
3. Khalidi, Walid. (1992): “All That Remains”. Institute for Palestinian Studies: Washington, D.C. xv.
4. MacMichael, Harold. (1947). “Memorandum on the Participation of the Jewish National Institutions in Palestine in Acts of Lawlessness and Violence” The Palestine Police, Jerusalem, 7-31-1947 in Catling file
5. MacMichael. “Dispatch.” 1.
6. Ibid., “Despatch” 2.
7. Ibid., “Despatch” 2.
8. Catling. “Memorandum” 1-2.
9. Ibid., “Memorandum” 2-3.
10. Ibid. “Memorandum” 5.
11. Ibid., Appendix, XVIA, 157.
12. Ibid., Appendix, XXVIII, 219.

William A. Cook es profesor de inglés en la Universidad de La Verne, al sur de California. Entre sus obras destacan: “Psalms for the 21st Century”, “Tracking Deception: Bush Mid-East Policy”, “The Rape of Palestine”, “The Chronicles of Nefaria”, y en junio aparecerá en Macmillan, “The Plight of the Palestinians”. Los artículos de Cook se publican en Counterpunch, the Palestine Chronicle, MWC News, Pacific Free Press, Atlantic Free Press, Dissident Voice and Countercurrents, entre otros. Puede contactarse con él en: wcook@laverne.edu y www.drwilliamacook.com.

Alemania rebaja a 25.000 las víctimas del bombardeo aliado en Dresde

Rafael Poch
La Vanguardia/Rebelión
20/03/10

El bombardeo sufrido por Dresde entre las noches del 13 y el 14 de febrero de 1945 causó, como máximo, 25.000 muertos. Esa es la conclusión de una comisión de historiadores divulgada ayer en la capital sajona, que antes de aquella destrucción pasaba por ser una de las ciudades monumentales más bellas de Europa.

El informe zanja el baile de cifras de víctimas que frecuentemente ha rodeado a aquel drama. Por diversos motivos, entre ellos la propia propaganda nazi que jugó a aumentar el número de víctimas para demostrar la crueldad del enemigo, se llegó a hablar de números de seis cifras.


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La comisión ha trabajado durante seis años, investigando en registros, cementerios y archivos, y ha consultado a 1.600 testigos directos. Dresde tenía unos 650.000 habitantes, pero el grueso de la población había huido. Eso no impidió que un informe de la Cruz Roja hablara de 300.000 muertos en 1946 y que algunos historiadores situaran la cifra por encima de los 100.000.

El nuevo informe, de 90 páginas, "no contiene ninguna sorpresa", ha dicho el director del grupo de investigadores, Rolf Dieter Müller, porque la cifra barajada desde hace años si situaba en torno a los 30.000 muertos. El trabajo ha sido encargado por el alcalde de Dresde, Ingolf Rossberg.

El bombardeo angloamericano de la ciudad con bombas incendiarias y de fragmentación ha pasado a la historia como uno de los episodios más polémicos de la acción aliada en la II Guerra Mundial. Muchos consideran un crimen de guerra el bombardeo, planificado y sistemático, que la aviación dirigió contra la población alemana. El de Dresde fue uno de los últimos de la guerra, destruyó por completo el centro histórico, una joya barroca y renacentista, y no tenía una justificación industrial- militar convincente. El argumento que más se mencionó fue la condición de Dresde como nudo de comunicaciones ferroviario y la inminencia del traslado de un gran contingente militar alemán hacia el frente del este.

El bombardeo de ciudades tuvo notables adversarios en Inglaterra, entre ellos el eminente teólogo anglicano y ecumenista George Bell, obispo de Chichester y miembro de la Cámara de los Lores. En 1943 Bell criticó a Churchill y apeló a la Cámara a condenar los bombardeos indiscriminados, como contrarios a toda humanidad y a los valores en nombre de los cuales, decía, Inglaterra había entrado en guerra.

En Alemania, la culpa y manifiesta responsabilidad del nazismo –y de la nación por apoyarlo con tal unanimidad– en el desencadenamiento de la guerra convirtió el sufrimiento de la población en un tema secundario, un tabú. Actualmente hay condiciones para un debate en el que la responsabilidad nazi y nacional no impida la compasión con las víctimas civiles, pero no es fácil.

La escena neonazi se infiltró hace años en las nuevas brechas abiertas y cada febrero conmemora el holocausto de Dresde. El pasado febrero los nazis intentaron reunir en Dresde a 6.000 manifestantes, pero fueron superados por la movilización antifascista de más de 10.000 ciudadanos.

En peligro de extinción 248 lenguas originarias en América Latina

22/02/10
Aporrea.org

Santiago de Chile, febrero 22 - Más de 248 lenguas originarias de América Latina, una de las regiones del mundo con mayor diversidad lingüística, están en peligro de extinción, según datos de la UNESCO divulgados al celebrarse ayer el Día Mundial de la Lengua Materna.

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Las oficinas regionales del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en América Central y América del Sur instaron a tomar medidas efectivas para frenar la extinción de lenguas originarias y fomentar el uso de ellas.

El informe destacó que la "oportunidad de utilizar y transmitir el pensamiento y tradiciones en sus lenguas originarias representa no solo un derecho cultural, sino una herramienta esencial para asegurar el amplio conocimiento de los derechos humanos".

Según datos de UNESCO (Fondo de Naciones Unidas para la Educación y la Cultura), el 90% de todas las lenguas del mundo desaparecerán en los próximos 100 años.

En el planeta, la mitad de las 6 700 lenguas habladas actualmente corren peligro de desaparecer y, según el organismo de la ONU, "este proceso solo se puede frenar si los gobiernos y las comunidades de hablantes toman medidas urgentes".

El origen de todos los males: ¿la televisión?

Lucas Outeda
Nos Digital/Red Voltaire
18/02/10

El 2 de junio de 1999 el pequeño Reino de Bután, la Tierra del Dragón de Truenos, incorporó la televisión a su cultura. Éste fue el último país del mundo en hacerlo y sus consecuencias no se hicieron esperar.


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Bután, localizado en el Himalaya y rodeado por India y China, ha mantenido una política de aislamiento durante décadas, permaneciendo, por lo tanto, atrasado en el tiempo en cuanto a términos tecnológicos y hasta históricos, al no hallarse su población informada sobre los acontecimientos del resto del globo y sus culturas. Así, Bután no poseía hospitales ni escuelas públicas hasta la década del ’50 y no entabló relaciones diplomáticas con otros países hasta principios de los ´60, gracias al nuevo rey Jigme Dorji Wangchuck, quien impulsó un proceso de modernización y democratización que lo llevó a acabar con el sistema feudal predominante en Bután, así como a incorporar nuevas tecnologías. Sin embargo, la entrada de la televisión al país quedaría en manos de su hijo, el rey Jigme Singye Wangchuck, quien lo anunciaría el 2 de junio de 1999, junto con el pasaje de una monarquía absoluta a una parlamentaria.

La decisión del Rey Dragón no se debió a una búsqueda de mayores ingresos y nuevos mercados, ni a un intento de ganarse el afecto de su pueblo, sino a la búsqueda de la felicidad de los butaneses. El propio rey Jigme Singye Wangchuck fue quien acuñó el término de Felicidad Interna Bruta, que consideraba mucho más apropiado para la medición del valor de lo producido por Bután y sus habitantes, altamente religiosos y espirituales. Por esto mismo se decidió enviar delegaciones al exterior para que averiguasen si existía alguna forma de medir la felicidad y así poder brindársela a sus súbditos. Desafortunadamente esta investigación no resultó demasiado fructífera, pero el pueblo butanés encontró por sí mismo qué era lo que lo hacía feliz.

En 1998, con el auge de la Copa Mundial de Fútbol en Francia, los butaneses se encontraban descontentos al no poder verlo ellos también, por lo que el rey permitió, como excepción, montar una pantalla en el estadio Changlimithang, en la capital butanesa, para que se transmitiese la final entre Francia y Brasil, sentando así el precedente para el levantamiento de la prohibición sobre la televisión menos de un año después. Sin embargo, este cambio tan radical traería enormes consecuencias que no siempre aportarían a esa felicidad buscada.

El temor que inspiraba la televisión tenía su origen en la creencia de que la entrada de la cultura occidental podía afectar drásticamente a esta sociedad con valores y estilos de vida tan distintos de los de los países europeos y americanos. Con el fin de preservar al pueblo de este fenómeno se decidió crear en primer lugar el Servicio de Difusión de Bután (BBS, por sus siglas en inglés), el cual se dedicaría a transmitir noticias y documentales del propio país y serviría como transición antes de incorporar los canales extranjeros. Pero esto sólo pudo posponerse unos pocos meses y pronto todo el que pudiese pagar los, aproximadamente, 5 dólares mensuales que se exigían podía acceder a los 46 canales que la nueva empresa de cable, Sigma, y sus 5 antenas satelitales brindaban.

Rápidamente la nueva novedad que presentaba la televisión para estas personas que durante tanto tiempo se habían encontrado alejados del exterior implicó un cambio en su forma de ser y sus costumbres. Las rutinas de la mayoría de aquellos que ahora accedían a la TV se moldeaban alrededor de ella. Los horarios de sueño se modificaron para poder ver sus programas favoritos, la disposición de los asientos en la mesa familiar se ajustó para que se enfrentasen a las pantallas, la televisión se convirtió en un nuevo miembro durante las comidas. Incluso se dio el caso de una cosecha entera que se vio arruinada porque sus encargados no podían apartarse del aparato.

Pero los cambios no terminaron allí. Bután, con tan sólo 700.000 habitantes, en donde la violencia era prácticamente nula, se vio azotado por una serie de crímenes sin precedentes que siguió escalando a lo largo de los años. El 5 abril del 2002, tres años después de levantada la prohibición, se dio el primer caso de robo por parte de un empleado público, el contador Parop Tshering. El 13 de abril de ese mismo año la policía buscaba a un grupo de delincuentes que había vandalizado y robado unas estatuas sagradas, en uno de los países más fieles a su religión, el Budismo. Tres días después un hombre mató a su esposa a mazazos cuando ésta descubrió que era adicto a la heroína, cuando anteriormente no había casos de un vicio mayor que pasarse un poco con el vino de arroz. Y el 28 de ese mismo mes un granjero borracho manejó su auto, con su familia adentro, hacia un desfiladero en un ataque de ira, matando a su sobrina en el proceso. Y esto no es todo, en los primeros años desde la aparición de la televisión se han dado casos de apuñalamientos en festivales públicos, alcoholismo, pandillas, robos e incluso un chico que, colocándose una bandana en la cabeza, comenzó a disparar desde el techo de un bar. Además aumentó considerablemente el consumo de drogas, en especial de marihuana, la cual crece naturalmente en Bután, pero antes de la televisión sólo era usada para alimentar a los cerdos en las granjas, sin que su uso por parte de los humanos fuese considerado como una opción, ya que era opuesto a su propia cultura.

Por otra parte, el ingreso de los canales extranjeros trajo otros problemas de carácter psicológico al pueblo butanés. Esto se ve reflejado con mayor fuerza en los más jóvenes, que se encuentran más expuestos a esta nueva cultura, sobre todo porque no poseen la experiencia de la vida butanesa pre-televisiva del mismo modo que las generaciones anteriores. Así, los profesores de las escuelas mostraban su preocupación al enterarse de que, por primera vez, los chicos sentían envidia o estrés, lo que en última instancia los llevaba a robar o incluso llegar a la prostitución para conseguir lo que la televisión les decía que debían consumir para alcanzar los estándares occidentales que ahora entraban en sus vidas. De este modo, por ejemplo, muchos comenzaron a reemplazar los tradicionales gho (batas hasta las rodillas, obligatorios en el ámbito público por ley), por jeans y remeras. Según un estudio no oficial, en los primeros años de la aparición de la televisión, un tercio de las jóvenes butanesas desearía verse “más estadounidense” (piel más blanca, pelo rubio) y, en una proporción similar, también se han modificado los hábitos amorosos. En vez de esposos se buscan novios y en lugar de matrimonio sólo sexo. Además, un 50% de los chicos reveló que pasa alrededor de 12 hs sentado delante de la pantalla, lo cual genera grandes problemas de sedentarismo en una sociedad que pocos años atrás no conocía ni los automóviles. Hay que tener en cuenta, además, que se trata de un país en el que aproximadamente el 50% de la población tiene menos de 21 años.

Por su parte, el gobierno butanés hace lo que puede para regular todos estos nuevos conflictos. Sin embargo, su problema comienza con una falta de previsión del impacto que podía generar este cambio. Por más que el rey Jigme Singye Wangchuck le advirtió a su pueblo “no todo lo que verán será bueno” no se lograron tomar medidas para ayudar a las personas a discernir entre el mundo real y el cable, lo que creó, por ejemplo, una oleada de violencia infantil debido a que los chicos intentaban imitar a sus nuevos ídolos de la Federación Mundial de Lucha Libre. Tampoco se creó una ley que regulase este nuevo medio hasta el año 2006, lo que significa que durante 7 años las compañías de cable fueron libres de transmitir el contenido que les pareciese más conveniente. A su vez, la BBS, el intento del gobierno de mantener un canal de cultura butanesa, durante varios años no poseyó los fondos ni la experiencia como para competir con el material extranjero y, por lo tanto, sus ratings eran muy bajos.

Actualmente se presenta otro problema más que es el del desempleo, el cual está creciendo, especialmente entre los menores de 24 años entre los cuales, en el 2007, se encontraba en el 5,5%. Esto se debe en gran medida a que estas nuevas generaciones han crecido junto a la televisión la cual, si bien ha traído nuevos conflictos, también es cierto que ha abierto un nuevo mundo al pueblo butanés y un sin fin de nuevos descubrimientos. Entre 1992 y 2007, la tasa de alfabetización pasó de un 20% a un 60%, lo cual genera otro tipo de expectativas en la población que ya no se contentan con el simple cultivo de los campos que antes se acostumbraba. Esto se incrementa aún más si se tiene en cuenta que una gran parte de los estudiantes que tienen la posibilidad de ir a universidades lo hacen en el extranjero, debido a la escasa cantidad de ellas en el propio Bután.

En definitiva el producto de este choque de culturas es un pueblo que debió avanzar en el tiempo demasiados años drásticamente y quizás no supo adaptarse al cambio que generó la cultura materialista occidental en aquel mundo espiritual, ese Shangri-La que describía James Hilton y esas personas que “se quedarían con sus libros y su música y sus meditaciones, conservando las frágiles elegancias de un tiempo que muere”.

Todo el peso de la cultura occidental cayó sobre Bután. La llegada sin anestesia de la televisión a un pequeño país que la desconocía. Las consecuencias de este fenómeno irrepetible.

Bután sufre la occidentalización voraginosa de su cultura.

“Las mujeres nunca han sufrido tanta violencia doméstica como en la modernidad”

Mariana Carbajal
Página 12/Rebelión
18/02/10

Entrevista a Rita Segato, antropóloga argentina, investigadora y docente en la Universidad de Brasilia

La investigadora argentina, residente en Brasil, señala que la sexualidad en estos tiempos ha sido privatizada, lo cual, según su concepción, es un error porque “muchas veces lo sexual es político, es bélico y no sexual”. “Las leyes contra el aborto –puntualiza– no son capaces de controlar a las personas que se lo practican.”

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Usted viaja mucho. ¿Por dónde anduvo últimamente antes de llegar a Buenos Aires?

Una vez por mes viajo a un país distinto. En 2009 estuve en Chile, Perú, México, El Salvador, tres veces en la Argentina. Y recién vengo de Qatar.

¿Qatar? ¿Qué la llevó a hasta allí?


Me invitó la Fundación Qatar, equivalente al Conicet argentino pero con fondos cuantiosos, para participar de una reunión cumbre sobre educación. Invitaron a mil personas, entre ellas a los inventores de Facebook y Twitter, para discutir cómo se puede promover la educación en un país tan curioso en el que una persona que no trabaja, porque no quiere o no consigue empleo, tiene un seguro de desempleo de 3.000 dólares por mes. Todos los habitantes son ricos por vivir ahí. Es un pedazo de tierra en el desierto, pero tiene el mayor ingreso per cápita del mundo porque nada en la abundancia del gas natural y del petróleo. Nunca vi ni de lejos en Europa ni en Estados Unidos la afluencia que vi en Qatar. Es muy impresionante, pero no necesariamente lleva al país en el mejor camino.

Hablando de educación: hace poco más de una década usted impulsó un proyecto para incorporar un cupo en las universidades públicas para estudiantes negros. ¿Cuál fue el resultado?

Lo más importante fue que en Brasil se tuvo que empezar a hablar de racismo. Hoy en día, ya son noventa las universidades públicas, entre federales, estatales y municipales de todo el país, que adoptaron medidas de discriminación positiva. Queda siempre la presión por una legislación federal, pero eso no es lo fundamental, lo importante es que cundió la idea. También en las universidades privadas, ya que el gobierno creó una estructura de subsidios para becar a estudiantes pobres y no blancos. Y se ve por las calles, al caminar en las universidades, en las áreas más ricas de las ciudades, en mi ciudad, Brasilia, que es una de las áreas más elitizadas del país, donde está el gobierno, cada vez hay más personas negras en los aeropuertos, en los supermercados, en los espacios de la clase media. Brasil es un país segregado de hecho, nunca lo fue de derecho.

Le cambio de tema. ¿Por qué la Iglesia Católica se opone con tanto fervor a la despenalización del aborto?


Por dos razones. Leí en una nota que usted escribió que hay casi un aborto por cada parto en la Argentina. Ese dato me confirma lo que pienso. La discusión sobre la criminalización o despenalización del aborto poco tiene que ver con la práctica del aborto. Es evidente que el aborto está criminalizado en la ley desde hace unos 90 años y eso no significa nada. Como muchas otras, esta ley no tiene, por sí misma, capacidad de controlar lo que las personas de hecho hacen. Es un caso clásico de una ley que tiene otra finalidad. Sabemos que las mujeres abortan todos los días, y tal vez cada día más. Católicas, no católicas, evangélicas, un día tienen una situación muy complicada, consideran que Dios tendrá que perdonar y hacen un aborto. ¿Cuándo una ley es eficaz? Cuando transforma la sensibilidad ética, es decir, las ideas de lo que está bien y lo que está mal. Una ley que repite y repite “no matarás” es eficaz si consigue convencer a las personas de que no es bueno salir a la calle con un revólver y darle un tiro a alguien por una cuestión de una vendetta, que ésa no es la mejor manera de resolver un conflicto. Una persona deja de matar cuando la sensibilidad ética se transforma, no porque está pensando que puede ir a la cárcel. La ley no tiene un impacto de causa-efecto sobre el comportamiento, como se piensa de una forma simplista. La ley del aborto es un caso típico de que su eficacia es de otro tipo porque no ha transformado y nada indica que transformará la sensibilidad ética de las personas al punto de pensar que abortar significa cometer un asesinato, porque no lo es. Lo que tenemos que entender es que la discusión es sobre dos temas: por un lado, quién controla a los legisladores, quién tiene el poder en la Nación de inscribirse en la ley, de decir a unos señores que tienen la lapicera en la mano para escribir una ley, que escriban la ley que les interesa. La Iglesia entra en una competencia de autoridad con el feminismo, con las mujeres, y dice: “Yo mando aquí todavía y voy a escribir la ley de una forma en que mi perfil ideológico esté retratado, y voy a ganar”. El relanzar hacia el futuro la criminalización del aborto significa mantener la influencia. Es una guerra de influencias.

¿El eje central de la posición de la jerarquía católica entonces no es la defensa de la vida?

Si le importara, la jerarquía católica estaría en otros frentes con la misma beligerancia, defendiendo la vida. Le interesa marcar en este momento la permanencia de su influencia en el Estado argentino.

¿Y cuál es la segunda razón?

La tendencia mundial de todos los credos, de todas las Iglesias, al fundamentalismo. El territorio fue por mucho tiempo un pedazo de tierra, propiedad directa, pero hoy los pueblos se desplazan, hay gran movilidad, hay formas de autoridad paraestatal: la Iglesia es una autoridad paraestatal que atraviesa territorios, es un Estado trans-estatal. ¿Qué quiere decir? Que su dominio territorial debe afirmarse en su dominio sobre cuerpos como territorios. Un tema permanente en mis trabajos es la gran afinidad que existe entre el cuerpo de la mujer y el territorio. Cuando marco con mis banderas, con mis insignias el cuerpo de la mujer, estoy marcando su anexión a mi capacidad de Estado transnacional. Y una de las formas de todas las religiones, y no sólo de la católica, es marcar los cuerpos siendo esta marca omnipresente. El Islam es el que ha sido más visibilizado con estas políticas, donde hay mujeres que tienen que usar determinado tipo de vestimenta. Uno de los rasgos centrales del fundamentalismo es su ansiedad por marcar con insignias los cuerpos de las mujeres. Y uno de ellos es que las mujeres tengan muchos hijos, no practiquen determinados actos, se vistan de determinadas maneras, se adhieran a determinada normativa, no por una razón teológica, ni doctrinal ni moral, sino por una razón territorial.

¿Cuáles son los puntos de encuentro entre el cuerpo femenino y el territorio?

Lo que da los puntos de encuentro son las prácticas. Muchos han dicho que en las visiones culturales, la mujer siempre está asociada a la Naturaleza, es el gran útero, la Madre Tierra, se la vincula con una cierta pasividad de la Naturaleza frente a la acción del Hombre. Yo no hablo de la tierra, me refiero al territorio en sentido político. Las prácticas guerreras muestran la manera hegemónica de entrar el cuerpo de la mujer en la ideología, en la representación colectiva: siempre tuvieron ese correlato de la conquista de un territorio, la anexión del cuerpo de las mujeres, la inseminación por violaciones individuales o colectivas, su esclavización para servicios sexuales. Un ejemplo clásico es la guerra de Japón contra Corea y la anexión de las mujeres coreanas para servicios sexuales.

Lo mismo se puede observar en la llamada Conquista del Desierto.


Claro, también los araucanos, antes de la propia conquista, tenían varias concubinas. La visión patriarcal, que es la atmósfera en la cual todavía vivimos, percibe que anexar un territorio es acceder al cuerpo de sus mujeres como parte de su territorio, por eso hablo de esa afinidad. Esto fue siempre así hasta ahora. Es importante prestar atención que hubo un cambio, y ha sido para peor, porque en muchos territorios del mundo hoy no se trata de anexar el cuerpo de las mujeres sino de destruirlo. Este es un fenómeno muy nuevo. Claro que era destructiva y espantosa la violación del cuerpo de las mujeres, en una atmósfera patriarcal en la cual se entiende que cuando yo violo a la mujer del enemigo, yo reduzco a mi enemigo moralmente, por eso es tan potente el crimen sexual, y se entiende en una agresión al otro. Pero es una agresión a la mujer como persona y sin embargo, no se ve así. Tanto no se ve así que en diversas partes del mundo, en Colombia paradigmáticamente, y ahora también en la Argentina y en Perú, se está comenzando a descubrir que en todas las agresiones a las mujeres por parte de grupos paraestatales o durante los gobiernos dictatoriales, el tratamiento dado a las mujeres ha sido silenciado. Los protocolos de la investigación de la Medicina Legal para el análisis de lo ocurrido en esos cuerpos no incluyen preguntas sobre la especificidad de lo que les pasó a las mujeres. En Colombia están exhumando fosas comunes, de las varias guerras que atravesaron su territorio en décadas; aunque la crueldad ejercida sobre el cuerpo de las mujeres tuvo especificidades sexuales no está registrado. Y esto es lo importante. Porque se considera equivocadamente que eso que aconteció ahí entre el verdugo y su víctima fue de orden sexual y yo afirmo, y creo que es fundamental que nosotras lo afirmemos fuertemente, que eso no es de orden sexual, es de orden bélico, sólo que la forma de agresión se da a través de la sexualidad, se da en los genitales y con genitales. Lo dejan afuera, no lo cuentan, porque lo consideran del ámbito de lo íntimo.

De lo privado...


Exacto. Ese es todo el tema de la modernidad, que se privatiza completamente lo sexual. Las mujeres nunca han sufrido tanta violencia doméstica como en la modernidad porque se ha privatizado completamente lo sexual, que es un error, porque ahí lo sexual es político y es bélico, no es sexual. Si el patriarcado no fuera la red de significados y sentidos en la que estamos presos, la sexualidad no tendría ninguno de los significados que tiene entre nosotros. Por ejemplo, no tendría el sentido de la desmoralización del otro. Lo que las mujeres debemos defender es que la sexualidad ejercida de esa forma lastima, duele físicamente. Pero la lastimadura moral resulta del orden de la atmósfera del aire patriarcal que respiramos y coloca en la intimidad esa agresión que duele y que es simplemente una agresión como si me dieran una cuchillada, como si me dieran un balazo. Se pierde toda la dimensión del dolor, que es la más importante de todas. Y se lo privatiza y se coloca esa agresión en el orden de la moralidad. Entonces, no se habla. Las mujeres indígenas peruanas y guatemaltecas, por ejemplo, que han sufrido agresiones sexuales feroces, que han derivado en muchos casos en embarazos, no pueden hablar de esto porque están aprisionadas en el orden moral sexual. Uno de los grandes esfuerzos es retirar la sexualidad de la moralidad, separarla. Eso sería un tiro de gracia al poder patriarcal. Cuando se agrede sexualmente a sus mujeres, se las desflora por violencia, el corazón del enemigo se reduce, porque el enemigo también es hombre, y es un defensor de la regla patriarcal. Hay una autora hindú que se llama Veena Das, que escribió un artículo sobre la crueldad en las guerras de la separación de India de Pakistán. Infelizmente no lo analiza desde una perspectiva de crítica al patriarcado, pero muestra cómo la destrucción de esa guerra también fue una destrucción en el cuerpo de las mujeres. Si hasta el presente fue la anexión del territorio, anexión del cuerpo de las mujeres, inseminación colectiva, esclavización sexual de las mujeres como el máximo trofeo de la victoria, como un cazador pone los ciervos en la pared, hoy hay todavía una vuelta de tornillo para peor en ese proceso que consiste en la destrucción y eliminación por tortura del cuerpo de las mujeres hasta la muerte en muchos escenarios del mundo, en Congo, Guatemala, México, El Salvador. Esa destrucción es una novedad.

¿La saña aumentó?

Antes el abuso era la saña. Hoy es saña que lleva a la muerte por destrucción del cuerpo.

¿Y se da sólo en contextos de guerra o en otros también?

–Para que la definición de crímenes de guerra sea eficaz para defender a las mujeres, la noción de guerra tiene que ser modificada.

¿En qué términos?


Las guerras no son más convencionales. El mundo tiene una cantidad de escenarios guerreros impresionantes, que no son definidos de la forma clásica. Las guerras de maras, de gánsters, tribales, de los paraestados contra poblaciones disidentes, acciones paraestatales policiales permanentes y legitimadas para los no blancos, los marginales, los drogadictos, el peligro musulmán en Europa. Es necesario reformular este nuevo tipo de guerras que son no formalizadas por uniformes, por estandartes y sobre todo por formas marcadas y definidas de victoria o de derrota. En una guerra convencional además de la uniformización de los dos ejércitos hay convenciones muy claras de cómo se venció, cómo son los rituales de victoria, de derrota, de pacto final. Como las guerras hoy son difusas y no están definidas, algunos las llaman de tercera o cuarta generación, lo que está ocurriendo con las mujeres es una forma de documento donde se escribe un momento de victoria. También lo que pasa es que la victoria en estas guerras no convencionales es efímera.

La antropóloga mexicana y ex diputada federal Marcela Lagarde sostiene que las muertes y desapariciones de mujeres en Ciudad Juárez no son un fenómeno excepcional, sino que se repite en otros países como Guatemala y España, e incluso la Argentina, donde se repiten los asesinatos de mujeres por el hecho de ser mujeres. ¿Comparte esta visión sobre los feminicidios?

Hay dos posiciones en relación con los feminicidios. Es muy complicado porque no se han desarrollado todavía los foros suficientes como para discutirlas. En realidad, son dos estrategias diferentes. ¿Qué significa que una mujer muera por el solo hecho de ser mujer? La definición que toma Marcela Lagarde es la de Diane Russell, que vive en Estados Unidos, pero es sudafricana, el lugar donde se cometen más violaciones en el mundo. Russell muestra a las mujeres usadas en la pornografía y llevadas hasta la muerte en algún tipo de snuff movies, mujeres asesinadas por sus maridos, todas las mujeres que mueren en una frontera de género. Marcela sigue un poco este camino, es decir, el feminicidio engloba a todas las mujeres que mueren en una frontera de género. Como dice ella: “Para el género no existen tiempos de paz”. La producción más interesante en el feminismo está en la actualidad en redescubrir un camino no occidental para las mujeres. El Occidente moderno es el que peor trata a las mujeres, no importa cuánta ley de derechos humanos o de legislación pro mujer pueda un país producir. Algo está pasando porque algo está fallando severamente en el camino occidental y moderno estatal. Entonces, hay una visión del feminicidio que engloba todas las muertes que ocurren en esta frontera de género, en incremento en el avance de la modernidad. Y hay otra visión que cierra, focaliza, en cierto tipo de agresiones que tiene que ver con la destrucción del cuerpo hasta la muerte, en un escenario bélico nuevo. Yo trabajo en esta última línea.

¿Por qué?

Es cierto que la mayor parte de los asesinatos de mujeres ocurren en el espacio doméstico. El propio Estado moderno produce conyugalidad moderna. Tengo una estudiante que terminó su doctorado ahora. Su tesis es sobre la invención de la solterona. Se trata de cómo a medida que se moderniza el Estado brasileño –esto ha sido un proceso mundial, hay estudios para el Islam también–, se van creando mecanismos en que se fuerza a las familias a obedecer un patrón de conyugalidad moderno, privatizado, la familia conyugal cerrada, íntima, privada. Lo doméstico se privatiza. Surgen las ideas sobre las solteronas que nos parecen que son naturales, de que estar solo y no casarse es patológico, se genera un gran terror frente a ser solterona. Fue una política clara, a través de las revistas de consejos, las novelas, la literatura, que impusieron una imagen de mujer soltera como anómala, portadora de una incapacidad o enfermedad psicológica. Mi estudiante lo demuestra. Es muy interesante su tesis. En esa conyugalidad se van creando formas propias de violencia que son muy grandes, porque se rompen todas las formas de solidaridad entre las mujeres, que existían en un espacio doméstico de otro tipo, no conyugal privado propio de la modernidad, que es el espacio indígena, islámico doméstico, la familia compleja. Hoy la mujer vive su soledad en el espacio doméstico y nadie lo sabe. El avance de la modernidad fue creando formas de vulnerabilidad de las mujeres y fue creando las leyes para esa forma de vulnerabilidad

Los asesinatos de mujeres que ocurren en lo doméstico, ejecutados por su pareja o su ex pareja ¿se deben definir como feminicidios?

El problema es que si a esos crímenes se los llama feminicidios será dificilísimo hacer entrar esa categoría en la legislación internacional de derechos humanos. La lucha de llevar el feminicidio a la categoría de un tipo de genocidio hacia la mujer tiene que pasar por algo que es la despersonalización de esos crímenes. Un violador de calle, desconocido, del tipo serial, tiene una motivación de orden de género evidentemente: su género le impone un mandato de apoderamiento y posesión del cuerpo de la mujer, de ser capaz de mostrar que puede usurpar la sexualidad femenina. Eso es genérico. La mayor parte de los hombres controla el mandato genérico o lo ejecuta por vías que no son cuadrables en la ley como violación. La extracción del tributo femenino, como si fuera un impuesto de las mujeres, para construir su masculinidad, el violador la realiza de una forma particular, que atañe a su biografía personal. El “pater familias”, el hombre que es dueño del ámbito privatizado que es la esfera familiar, va a realizar su mandato de posesión de aquella esfera y de los cuerpos que en ella habitan de una manera personal, con su autoridad ejercida de la manera que la ley permite o, en unos casos, va a exceder la ley y va a ejercer su autoridad de una manera que la costumbre lo permite, que no es lo mismo. Pero en todos los casos tenemos la personalización de la manera en que se realiza el mandato de género. Es un mandato genérico realizado de acuerdo con las características de biografías personales. A un jurista que trabaja en el campo de los derechos humanos es difícil –porque ya lo intenté– convencerlo de que esos crímenes constituyen un genocidio, porque hay una personalización de la forma en que se ejecuta un mandato que es genérico. Los otros asesinatos de mujeres, los que se producen en las guerras no convencionales, en las masacres en el cuerpo de las mujeres, en esos casos sí ocurren solamente por el hecho de ser mujeres, porque son mujeres desconocidas. Pensemos en un ejemplo. Un hombre piensa: “Voy a agarrar a una mujer del barrio tal porque está dominado por tal mara y al destruir su cuerpo mostraré que sus grandes cabecillas no tienen capacidad para defender a las mujeres que viven en su territorio”. Punto. Es una relación política y bélica. Ahí sí hay feminicidios. Otro ejemplo: en las destrucciones vaginales que se observan en las guerras tribales del Congo, que son continuaciones de las guerras de Ruanda, podríamos mostrar dos cosas: que se trata de muertes de mujeres sin relación con biografías personales; y en muchos casos, como en Ciudad Juárez, estoy convencida de que los hombres que ejecutan esa destrucción no la harían si no fueran miembros de bandas que los presionan y los obligan a llevar adelante actos letales contra el cuerpo de las mujeres. Son presiones políticas del bando de género. Cuando marcamos una diferencia entre esos dos tipos de crímenes de género hacemos algo fundamental, porque obligamos a investigaciones detalladas. Lo que se ve en Ciudad Juárez clásicamente es que la policía dice: “Ah!! Un crimen más de género. Sí, estaba celoso el novio, entonces la acuchilló, le sacó los ojos, le arrancó los senos”. Cuando se ponen los crímenes de género sin detalle, en una misma bolsa, se permite a la policía, a los fiscales, a los jueces –como pasa con las fosas comunes, como pasó con la represión militar en la Argentina– a no detallar qué pasa con el cuerpo de las mujeres. Todos son crímenes patriarcales, pero necesitamos tener categorías precisas para obligar a aplicar protocolos de investigación precisos, que es lo que no está sucediendo. Una de las razones por las que la impunidad continúa en Ciudad Juárez es porque no hay investigaciones precisas.

¿No considera que es importante nombrar los asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas como feminicidios a modo de denuncia política y para evitar al mismo tiempo que se los califique en los medios como crímenes pasionales con todo lo que esa conceptualización conlleva? Puede haber ahí una estrategia de visibilización, más allá de la cuestión estrictamente jurídica.

Sí, sí, es importante mostrar la unidad de universo de estas agresiones. Pero hay un peligro de desgaste del término. Por eso la ley es importante no tanto en la producción de sentencias sino para consagrar categorías, con la potencia con que la ley las sacraliza. Cuando sacraliza una categoría la ley hace un trabajo de ir transformando la sensibilidad ética de la gente. Hoy es una palabra muy fuerte y mañana puede pasar a tener el mismo significado que lo que antes llamábamos violencia doméstica.