Asesinando y saliendo impunes

Khalid Amayreh
Al Ahram Weekly
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
21/12/09

Terroristas paramilitares judíos están incrementando sus ataques contra los palestinos y sus propiedades por toda Cisjordania, sin que el ejército ocupante israelí haga nada por detenerles.

Los colonos, que actúan a partir de los mandatos religiosos emitidos por los rabinos locales, hace tiempo que adoptaron una política por la que atacan “objetivos palestinos” cada vez que el gobierno israelí hace algún movimiento para evacuarles de la tierra arrebatada a punta de pistola a sus propietarios palestinos.

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El viernes 11 de diciembre, sospechosos terroristas colonos quemaron la principal mezquita del pueblo de Yasuf, situado a trece kilómetros al sur de Nablus. El fuego engulló todo el interior de la casa de oración. El incidente, aunque no es el primero de esa clase, representa una escalada espectacular en el actual reino del terror de los colonos que se oponen vehementemente a cualquier solución pacífica que ceda alguna parte de Cisjordania a los palestinos.

Además de convertir en antorcha la mezquita, los atacantes garabatearon eslóganes nazis en hebreo, en los que se podía leer: “Os quemaremos a todos” y “Lo pagareis, saludos de Efi”, Efi es un nombre hebreo.

Muni Abboshi, el gobernador del distrito de Salfit donde se perpetró el acto terrorista, culpó al ejército ocupante israelí por fomentar el terrorismo de los colonos contra los palestinos. “El ejército israelí no está haciendo nada para proteger a los palestinos de la agresión de los colonos. La inacción del ejército anima a los colonos a proseguir e incrementar sus ataques contra nuestro pueblo”.

El lunes 14 de diciembre, el principal rabino askenazi de Israel, Yona Metzger, visitó la destruida mezquita escoltado por soldados israelíes y policías palestinos. Al denunciar el ataque, el rabino Metzger comparó el ataque contra la mezquita con la Noche de los Cristales Rotos, cuando en noviembre de 1938 matones nazis atacaron y arrasaron sinagogas, comercios y otros objetivos judíos por toda Alemania.

“Vengo aquí para manifestar mi repulsa ante este detestable acto de quemar un lugar sagrado para el pueblo musulmán”, dijo Metzger a los vecinos de la localidad. “Con cosas como éstas fue como se empezó el holocausto”.

Otras personalidades políticas y religiosas en Israel condenaron también el ataque contra la mezquita, diciendo que ese acto era incompatible con la ética judía.

Sin embargo, los dirigentes palestinos cuestionaron las condenas, señalando que los principales rabinos de Israel han permanecido siempre en silencio en relación con los asesinatos de civiles palestinos cometidos por el ejército israelí y los colonos tanto en Cisjordania como en Gaza. “Metzger apoyó con entusiasmo el genocidio en Gaza. Nunca denunció a sus compañeros rabinos que emitieron edictos instando a los soldados a asesinar civiles palestinos, incluidos los niños”, dijo Anwar Abboshi, un activista político de Salfit. “Así pues, ¿qué es lo que intenta decirnos, que incendiar una mezquita es un delito inmensamente vil pero que asesinar a niños es un acto deseable y aceptable?”.

Khaled Maali es un periodista de Salfit. Atribuyó la quema de la mezquita a los repetidos edictos de los rabinos instruyendo a sus seguidores para asesinar palestinos y arrasar sus propiedades. “Esos rabinos están diciendo a plena luz del día que es mitzvah (un hecho religioso bueno con el que uno se gana el favor de Dios) asesinar a no judíos y destruir sus propiedades. Y los colonos están sencillamente actuando y cumpliendo esos edictos”.

Al igual que otros palestinos, Maali acusó al ejército israelí de estar legitimando eficazmente el terror de los colonos contra los palestinos al inhibirse a la hora de detener y castigar a los terroristas. “Eso equivale a darles luz verde para cometer asesinatos y actos de terrorismo. Cuando a esos terroristas se les permite asesinar y salir impunes, el gobierno israelí está sencillamente diciéndoles que pueden asesinar palestinos y quemar mezquitas sin tener que preocuparse de nada”.

En efecto, en vez de imponer ley y orden sobre el estimado medio millón de colonos presentes en Cisjordania, el gobierno israelí ha estado adoptando una política contemporizadora hacia esas fuerzas fanáticas que intentan controlar cada vez con más éxito a toda la sociedad israelí, incluido el ejército. A amplios niveles se cree que alrededor del 50% de los oficiales de alto rango del ejército están afiliados al campo nacional-religioso o al campo de los colonos. Este hecho es importante ya que muchos soldados y oficiales elegirán atender y obedecer a sus rabinos antes que a sus superiores del ejército.

Esta semana, un importante rabino colono instó abiertamente a sus estudiantes-soldados a desobedecer las órdenes del ejército de evacuar a los colonos de las cimas de las colinas incautadas en Cisjordania. El rabino, Eliezer Melamed, jefe de la Escuela Talmúdica Bracha, o Yeshiva, en Cisjordania, sostuvo que “sus soldados” no podían cumplir órdenes o instrucciones que contravinieran sus creencias y conciencia religiosas.

Visiblemente perplejo y vacilante, el Ministro de Defensa israelí Ehud Barak, respondió al desafío de Melamed anunciando que el ejército iba a expulsar al rabino de Har Bracha Yeshiva del denominado programa Hesder, un plan de larga duración que combina los estudios talmúdicos con el servicio militar. Sin embargo, es de todos conocido que Barak antes o después se echará atrás frente a los colonos, dado el creciente poder del campo colono que más o menos domina al actual gobierno israelí.

Ese dominio es también lo que impide que el gobierno adopte medidas significativas para congelar la expansión de asentamientos en Cisjordania. Así es, en lugar de cumplir los compromisos hechos a la administración Obama de desmantelar y trasladar los denominados “puestos ilegales de avanzada”, esta semana el gabinete israelí aprobó un plan de largo alcance para subvencionar asentamientos al oeste y al este del muro del apartheid. Los fondos destinados a “reforzar” estos asentamientos ascienden a cientos de millones de dólares, lo que demuestra que en la agenda del gobierno israelí no hay intención alguna de llegar a una paz auténtica con los palestinos.

La Autoridad Palestina (AP) debe estar preocupada de que la escalada en los ataques de los colonos contra los palestinos –especialmente contra las mezquitas- pueda generar una reacción popular que asuma proporciones de Intifada. La AP se siente ya abochornada ante el hecho de que muchos palestinos se estén preguntando por qué los estimados 70.000 efectivos de las fuerzas de seguridad palestinas, entrenadas por EEUU, no hacen esfuerzo alguno para proteger a los civiles palestinos del terrorismo de los colonos. La respuesta está clara: La raison d’être de las fuerzas de la AP en Cisjordania es combatir a Hamas, no a Israel.

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