La policía reprime con extrema dureza a manifestantes pobres en Nueva Orleans, EEUU

inSurgente.org/Agencias
22/12/07

El Ayuntamiento de Nueva Orleáns votó unánimemente para seguir adelante con la demolición de 4.500 unidades de vivienda pública. Este plan implicará la eliminación de los cuatro complejos de viviendas, uno de los más grandes del Estado y su reemplazo con viviendas para familias de más ingresos. El jueves, se le negó el ingreso a cientos de personas que pretendían asistir a la reunión del Ayuntamiento. Algunos manifestantes fueron dispersados con gas pimienta y pistolas de choques eléctricos. Dentro del Ayuntamiento, la situación se tornó caótica cuando la policía arrestó a quince personas. La policía de Nueva Orleáns también agredió con pistolas eléctricas a manifestantes que estaban dentro del Ayuntamiento de Nueva Orleáns. Los afectados, sorprendanse, son ciudadanos de la comunidad afroestadounidense. Como es lógico, es difícil encontar esta noticia en Falsimedia.

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La policía utilizó atomizadores químicos y pistolas de impacto cuando las docenas de manifestantes trataron de irrumpir forzosamente en la atestada cámara del concejo. A una mujer la sacaron a rastros del lugar, después de usar el atomizador con ella, y unos empleados de emergencia se la llevaron en una camilla.

Otra mujer dijo que la policía le aplicó un impacto, y todavía llevaba colgando de la blusa lo que parecía ser un cable de pistola ``Taser''.

Bill Quigley, un profesor de leyes de Loyola University que se opone a la demolición, preguntó: ''¿Ese es el aspecto que tiene aquí la democracia?'' mostrando un pedazo de alambre de pistola Taser que según él alguien usó en contra de otros manifestantes.

Quigley dijo que él cree que los métodos confrontatorios violaron las leyes que rigen las asambleas públicas.

Los manifestantes dijeron que empujaron las rejas que los mantenían excluidos del edificio porque la Autoridad de Vivienda de Nueva Orleans había permitido que entrara una cantidad desproporcionada de personas que respaldaban la demolición.

Durante un clímax de violencia y confusión, había unos 70 manifestantes confrontando a alrededor de una docena de policías a caballo y 40 agentes que estaban a pie.

HUD afirma que unas 3,000 familias que en otra época vivieron en viviendas públicas en Nueva Orleans siguen esparcidos por todo el país, y hay trabajadores sociales que dicen que el número de personas desamparadas en la zona se ha duplicado, a unas 12,000.

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