Pensamiento Crítico y la Guerra contra el Terrorismo
Joe Quinn
Signs of the Times
Domingo 29 de julio, 2007
Traducción de SDLT
Un cartel real del gobierno británico afuera de una estación del metro de Londres. Y ustedes creían que toda esa discusión acerca del “estado policiaco” era sólo para fomentar el miedo.
Supongo que siempre iba a ocurrir, y supongo que fue por el hecho de que siempre iba a ocurrir y que “el Poder que Es” lo sabía, que ponen tanto esfuerzo en tratar de mantener a la gente distraida. La guerra contra el terrorismo ha comenzado a desenvolverse y a descender hacia lo único que podría ser: una farsa, aunque una más bien engañosa y complicada.
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Hace unos días, el Senado de Estados Unidos aprobó un paquete legislativo que fue ligado a las recomendaciones del panel del 9/11 e involucra “monitoreo más estricto de cargamento aéreo y marítimo”, o para ponerlo de otro modo, “incremento en los chequeos de seguridad en los aeropuertos”. El mayor efecto de las medidas sobre los pasajeros será un tiempo de espera significativamente mayor y más multitudes en los aeropuertos. Las medidas están, por supuesto, diseñadas para proteger a la gente contra el “terrorismo”.
Salten el charco a Inglaterra, al día antes de que el Senado aprobara tiempos de mayor espera y más multitudes en aeropuertos, y un reporte del comité de transporte de los Comunes del Reino Unido señaló que el incremento de chequeos de seguridad en los aeropuertos, y las filas resultantes de cientos de pasajeros en lugares atiborrados, crearían un nuevo blanco potencial para terroristas.
Básicamante, los legisladores de E.U. están implementando medidas que dicen protegerán a pasajeros de aerolíneas contra ataques terroristas, mientras que al mismo tiempo, legisladores en el Reino Unido están emitiendo reportes que dicen que el tipo de medidas que los legisladores de E.U. están implementando para proteger a los pasajeros de “ataques terroristas” de hecho los pondrá en mayor riesgo de “ataques terroristas”.
Estas claras contradicciones en las políticas de nuestros gobiernos para salvaguardar al público de “terrorismo islámico mundial” sugieren que algo está seriamente mal acerca del modo en que nuestros gobiernos están llevando a cabo su “guerra contra el terrorismo”. De hecho, para una mente escéptica como la mía, sugiere que la “guerra contra el terrorismo” es poco más que una excusa para que los gobiernos implementen leyes cada vez más restrictivas, y me atreveré a decir, totalitarias. ¿Pero con qué fin?
Podría argumentarse que debido a que el esfuerzo del ejército de E.U. por llevar “democracia y libertad” a Irak ha causado la muerte innecesaria de hasta un millón de civiles irakíes, bien podría haber muchos irakíes, y musulmanes en general, a quienes no les gustaría nada más que una oportunidad para repagar esta gentileza otorgada a sus hermanos irakíes por los gobiernos norteamericano y británico perpetrando ataques “terroristas” en suelo de E.U. y británico.
Si sólo 1% de los mil millones de musulmanes fueran a buscar venganza por la masacre irakí, entonces E.U. y el Reino Unido definitivamente estarían bajo seria amenaza, y por tanto un incremento en medidas de seguridad sería necesario, efectivamente.
El problema con esta teoría es que el mundo occidental, por estar ya altamente “segurizado”, hace muy difícil para cualquier organización terrorista real que lleve a cabo un ataque efectivo contra blancos en naciones occidentales. El Reino Unido, por ejemplo, ha desplegado literalmente millones de cámaras de circuito cerrado alrededor del país, y otra naciones europeas se están moviendo en la misma dirección. En E.U., la población ha sido sometida a tanto lavado de cerebro para creer que los terroristas pueden atacar en cualquier momento, que los musulmanes ordinarios en E.U. están comenzando a entender cómo se sentían los negros hace 50 años en Alabama. Desde la libertad para intervenir cualquier teléfono de la nación (si la CIA o el FBI así lo deciden) hasta la histeria generada por aparatos inofensivos pero “altamente sospechosos”, hay poca probabilidad de que un grupo terrorista real sobreviviera lo suficiente para implementar sus nefastos planes en el estado de seguridad nacional que es E.U.
No sólo está seriamente limitada la habilidad de cualquier posible terrorista de llevar a cabo un ataque en el sitio de cualquier ataque terrorista potencial, sino que el grado al que los gobiernos de las naciones que supuestamente “albergan terroristas” están controlados por gobiernos occidentales a través de su control del Banco Mundial, significa que el potencial para cualquier grupo terrorista aspirante de siquiera desarrollar un plan realista para un ataque “espectacular” es prácticamente cero. Como evidencia, sean testigos de la letanía de candidatos a “células terroristas locales” extremadamente dudosas que el FBI y el MI5 han presentado en los últimos años.
También hay un serio problema con la “lógica” de que cualquier organización terrorista siquiera se involucraría en la estrategia claramente contraproducente de atacar civiles inocentes de alguna nación. Los líderes de cualquier organización terrorista genuina a través de los años han estado plenamente conscientes de esto y lo han incluido a fin de cuentas como un aspecto central de su estrategia. Las organizaciones “terroristas” que sí trataron de atacar indirectamente a un gobierno enemigo matando civiles inocentes creyendo que tales ataques causarían que la gente se volteara contra su gobierno, rápidamente se dieron cuenta de que esto no funciona en la práctica porque, en un estado de trauma como el que sigue a un ataque de bajas masivas, la gente quiere venganza contra “el enemigo”, no quieren pensar.
Por lo tanto, tales ataques terroristas sobre civiles siempre han sido un regalo para los gobiernos porque esto pone a la población inmediatamente en pie de guerra. Es lógico concluir que por lo tanto los ataques terroristas contra civiles sirven alguna de las agendas centrales de los gobiernos norteamericano, británico e israelí – hacer la guerra – y son de hecho seriamente contraproducentes para la agenda “terrorista”, que generalmente sólo existe como una respuesta ante el propósito de corregir injusticias que acompañan a las guerras de colonización llevadas a cabo por los gobiernos.
Por supuesto, es natural que los gobiernos quisieran voltear esta verdad de cabeza y presentar a los “terroristas” como una fuerza que emergió de la nada y contra la que ellos, nuestros valientes líderes, pelean. La realidad, sin embargo, es que sí hay de hecho una fuerza que surgió de la nada y no necesita nada más que la existencia de presas para alimentarse, pero no son “terroristas”, es la psicopatía organizada, y los seres humanos ordinarios son sus presas. Todos los demás grupos de resistencia (también conocidos como “terroristas”) son una respuesta ante esta fuerza, aunque usualmente no entienden del todo la verdadera naturaleza de aquello contra lo que luchan.
Tristemente, lo más probable es que ninguna de estas preguntas acerca del origen o probabilidad de la realidad del “terrorismo” según es presentado por los gobiernos occidentales entre jamás en la cabeza de la persona ordinaria en la calle. Esto es debido a la dependencia de los dictados del estado basada en miedo y ceguera y que ha sido creada en las masas por medio del esparcimiento de propaganda de terrorismo, patrocinada por el estado.
Mientras la “realidad” del terrorismo falso pueda ser manufacturada en las mentes de la gente, no hay razón para creer que la gente algún día cuestionará tal realidad. Básicamente, mientras exista en la mente de la gente es una “realidad”.
Es a esta misma estrategia a la que un anónimo neocon se refería el año pasado cuando dijo (según fue citado por el periodista Ron Suskind, del NY Times):
[…] me dijo algo que en el momento no pude entender completamente – pero que ahora creo que llega al corazón de la presidencia Bush.El estudio juicioso de la realidad discernible de “terrorismo islámico” prueba no ser real en lo absoluto. Es por esto que el anónimo neocon declaró que “ya no es así como funciona el mundo realmente,” porque los neocones no pueden aceptar a gente ordinaria juiciosamente estudiando la realidad y llegando a esta conclusión tan lógica. La solución a este problema, desde el punto de vista neocon, es crear una “realidad” que, mientras que no se parece a la realidad en los hechos, se convierte en la realidad porque es efectivamente manufacturada dentro de y sustentada por el “centro de creencia” de la población general.
El asistente dijo que tipos como yo estábamos “en lo que llamamos la comunidad basada en la realidad”, que definió como gente que “cree que las soluciones emergen de sus estudios juiciosos de la realidad discernible”. Asentí y murmuré algo acerca de los principios de la ilustración y el empiricismo. Me cortó. “Ya no es así como funciona el mundo en realidad,” continuó. “Ahora somos un imperio, y cuando actuamos, creamos nuestra propia realidad. Y mientras ustedes están estudiando esa realidad – juiciosamente, como lo harán – nosotros actuaremos otra vez, creando otras nuevas realidades, que ustedes pueden estudiar también, y así es como se acomodarán las cosas. Somos los actores de la historia… y ustedes, todos ustedes, quedarán sólo para estudiar lo que hacemos.”
Resumiendo, podemos decir que la realidad del terrorismo islámico es primero sembrada en la mente de la gente por medio del trauma de ataques terroristas que son adjudicados a “terroristas islámicos” falsos. Estos ataques son reales, pero las razones dadas por las cuales ocurren no lo son. Los verdaderos autores de los ataques – psicópatas – consolidan esta realidad falsa imponiendo después “medidas de seguridad” supuestamente para evitar más “ataques terroristas”. Tanto el ataque terrorista falso inicial como las medidas de seguridad posteriores son ambas reales y discernibles por las gentes normales, pero lo que se ha perdido en el proceso (y así fue planeado, por supuesto) es la habilidad de la persona ordinaria de pensar lógica y críticamente acerca de los ‘por qués’ y ‘cómos’ de la “amenaza terrorista”. Han sido, de hecho, vueltos incapaces de cuestionar la realidad de aquello que han sido forzados a creer y están de hecho inconscientes de que han sido forzados a creer en lo que sea. ¡La ‘realidad’ de esto está allí para que todos la vean!
Cuando nuestro gobierno anuncia medidas de seguridad incrementadas, se nos sugiere fuertemente que la amenaza es real, porque ¿quién creería que nuestros gobiernos militarizarían nuestras naciones innecesariamente? Habiéndonos convencido de este modo de que la amenaza es real, podemos entonces ser fácilmente provocados para mayores respuestas basadas en miedo ante la más mínima provocación, como una mochila en un tren, quizás. Esta atmósfera general de miedo entre la población luego da lugar al surgimiento de una dependencia instintiva basada en emociones de la autoridad para protegerlos de la amenaza, y esta dependencia entonces los inhibe de ejercer pensamiento crítico e independiente. Habiendo tomado la decisión de ser dependientes de la autoridad por su bienestar físico, la gente ordinaria tenderá automáticamente a acceder ante las demandas de esa autoridad, o dejar que la autoridad piense por ellos, particularmente en el contexto de “alertas terroristas”. Es esencialmente un ciclo de retroalimentación, donde la inducción de dependencia del estado para protección alimenta la realidad de la “amenaza terrorista” en las mentes de la gente porque son simplemente incapaces de pensar lógicamente acerca de los aspectos prácticos de la realidad, o cualquier otro aspecto, de la amenaza terrorista.
Esta es la meta de las medidas de seguridad incrementadas y una de las metas de la misma “guerra contra el terrorismo”, que, como debería quedar claro ahora, es mejor descrita como una guerra de terror.
Es una trampa, una prisión virtual para las masas, cuya misma sustancia consiste en la credulidad de la gente misma.
En conclusión, nos encontramos en un pequeño apuro, por decirlo con delicadeza. Lo único que podemos hacer, tal parece, es luchar por retener la Verdadera realidad de la situación firmemente en nuestros cerebros por medio de observar y analizar juiciosamente (u objetivamente y no emotivamente) cada evento a medida que se desenvuelva. De allí, podemos tener cierta esperanza de ayudar a otros a hacer lo mismo. Siempre y cuando nuestra habilidad de ver y pensar lógicamente permanezca infectada – y sí es una forma de infección o enfermedad mental – con este tipo de inversión de la realidad y doble o triple pensamiento, no seremos de ninguna utilidad para nadie, menos para nosotros.











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